Vegetariana por 30 días: mi experiencia

Posted by on Aug 1, 2011 in Consumo responsable, Lo que yo como, Lunes sin carne, Yo | 10 comments

Texto original escrito por Ana.  Sígueme en Twitter.

Hace un mes inicié un reto: adoptar una dieta ovolactovegetariana por 30 días. Publiqué cuatro menús semanales con platos fuertes siempre diferentes y gran variedad de desayunos, cenas y refrigerios.

 Aunque desde hace varios años he disminuido gradualmente el consumo de carnes y alimentos de origen animal, nunca había eliminado la carne del todo.  Desde que me involucré con el movimiento Lunes Sin Carne he estado cada vez más en contacto con el mundo del vegetarianismo  y por lo tanto decidí probarlo por mí misma para ver cómo funciona en mi cuerpo, lo que implica llevarlo a cabo (cocina, gastos, vida social) y de esa manera tener conocimiento de primera mano.

 He aquí mis conclusiones.

Descubrimientos

  • Llevar una dieta ovolactovegetariana es fácil.  Una vez que uno se sienta a planear los menús semanales las ideas van fluyendo y hay muchas combinaciones de ingredientes que dan como resultado una gran variedad de platillos.
  • Se pueden hacer versiones vegetarianas de casi todo: ¿tacos? ¿pasta? ¿hamburguesas? ¿pozole? ¿sushi? You name it!
  • Llevar una dieta ovolactoveggie es más barato, sobre todo si se basa en las frutas y vegetales de temporada.  Hasta me permitió darme algunos lujitos como comprar aguacate en estos días donde estuvo realmente caro.
  • En algunos restaurantes es fácil encontrar opciones, en otros no. Es cuestión de adaptarse y buscarle.  Por ejemplo, en una taquería la única opción muchas veces es una quesadilla, y con suerte, unos nopalitos o guacamole.  Pero en la gran mayoría de los restaurantes ofrecen ensaladas, pastas, pizzas, sándwiches o tortas apropiados.  Para encontrar ingredientes como tofu, tempeh, cous-cous, quinoa, entre otros,  en general se tiene que acudir a un restaurante abiertamente vegetariano.
  • La pregunta que sigo escuchando con más frecuencia es: “¿de dónde obtienes las proteínas?” La falsa idea de que las proteínas provienen únicamente del reino animal se encuentra en la mente de la mayoría.  Aquí mi artículo sobre las proteínas vegetales.

Cambios en mi cuerpo

Sinceramente no noté ningún cambio significativo en mi cuerpo.  Mi nivel de energía se mantuvo igual, mi digestión y peso también.  Creo que la razón es que desde antes llevaba una dieta baja en carnes, me encontraba en mi peso y vivía saludablemente en general, por lo tanto mi cuerpo no notó gran diferencia.

Sin embargo, en personas que hacen cambios más abruptos puede que noten repercusiones más evidentes, que no siempre pueden ser muy sanas, por ello, si se decide adoptar una dieta vegetariana o vegana recomiendo ampliamente hacerlo bajo la guía de un profesional.

 ¿Antojos?

Jamás soñé con pollo ni se me antojaron los tacos que mi esposo saboreaba frente a mí.  No sentí hambre ni antojos incontrolables.  Lo único que noté es que en ocasiones imaginaba cosas como: “esta salsa iría muy bien con pescado” o “a esta ensalada le vendrían unas sardinas”.  Los pescados sí pasaron por mi mente.

 

 Mis recetas favoritas

De las recetas que ya conocía, siguen siendo mis favoritas, en primerísimo lugar las Enfrijoladas rellenas de espinacas y le siguen las hamburguesas vegetarianas y el bollo de queso panela al horno para desayunar.

De las que descubrí gracias a este reto mis favoritas:  Wok con verduras, garbanzos y pasta integral, pizzeta árabe de vegetales (ambas mostradas en las fotos y cuyas recetas serán publicadas próximamente) y la torre de verdura gratinada para cenar o desayunar.

 

¿Seguiré siendo vegetariana?

NO. A pesar de que creo que podría vivir siendo ovolactovegetariana,  uno de mis principios es escuchar a mi cuerpo.  Y mi cuerpo me dice que no.  A través de este ejercicio me di cuenta que el pescado es importante para mi organismo y paladar.  No sé si en un futuro cambie de parecer, pero en este momento así me siento.

Seguiré sin comer carne roja y muy poca leche, para empezar porque no me gustan (mi mamá es testigo de mi rechazo a la leche de vaca desde mi más tierna infancia) y en segundo porque prefiero evitar la grasa saturada y su contaminación con hormonas y antibióticos.  Pollo sólo cuando pueda comprarlo orgánico.   Finalmente, mi alimentación seguirá casi igual.  El corazón seguirán siendo las verduras, frutas, cereales integrales, legumbres, nueces y semillas, pero añadiré pescados y pollo orgánico ocasionalmente.

 Aclaraciones finales

En los últimos años el vegetarianismo ha tenido un comeback que lo tiene en un halo de trendy y saludable.  Al respecto, quisiera aclarar algunos puntos:

  • Vegetariano no es sinónimo de sano y carnívoro no es igual a poco saludable. He conocido vegetarianos obesos, con colesterol y triglicéridos altos. Y carnívoros muy sanos. Obviamente, también he conocido casos contrarios. Todo es cuestión de balance y de conocer el propio cuerpo.
  • Creo que cada persona debe encontrar su propio estilo alimenticio, no hay dietas unitalla.  La mejor dieta es aquella que te hace sentir lleno de energía, favorece una buena digestión, te ayuda a mantener un peso saludable, se adapta a tus gustos, estilo de vida y en general te hace sentir bien.
  •  Sí creo que se ha abusado del consumo de carne (sobretodo roja), y que debe reducirse su consumo,  pero la carne no es mala por sí misma.  En la alimentación no hay villanos ni héroes.   También se ha abusado demasiado del azúcar, del maíz y de la soya, todos de origen vegetal.  La clave es el balance y la variedad.
  •  Mi postura es no juzgar, respetar.
  •  Sé consciente de tus decisiones, conoce a tu cuerpo y actúa congruentemente.

 

¿Y a ustedes cómo les fue? ¿Seguirán adoptando el estilo ovolactovegetariano?

10 Comments

  1. Hola Ana:

    Por razones de gusto y otras por tema social, yo deje el vegetarianismo hace un rato. En mi caso, no hubo compatibilidad ni en casa ni en oficina y alrededores, lo que dificultó la viabilidad de la forma de alimentacion, aunque la llevé casi 2 años.

    Actualmente, disfruto mucho distintos sabores y en cuanto a carnes, la roja no es mi plato favorito; mas bien el pollo y preferentemente el pescado. Lo que yo observé en mi fase vegetariana y frugívora pura (es decir, total: no carnes ni huevos, no lácteos, no harinas ni azúcares ni sales añadidos; 90% eran alimentos frescos) es que mi paladar se ajustó en aquél entonces precisamente después de un mes y al parecer es entre ese plazo y 40 o 45 días. Aparte del gusto, también me ocurrió un ajuste en el metabolismo, acostumbrado a la ingesta previa; creo que algo similar como cuando se deja cualquier adicción. Tenía apetito muy seguido entre comidas y algo de frío; seguro por el cambio tan drástico por el que opté, pero al mismo plazo desapareció. Lo compensaba en esta fase inicial con una mezcla que se consigue como “suplemento” o “complemento” que lleva granos oleaginosos y miel (tiendas Michán, sin comercial).

    Entonces, al adaptarme, ninguno de los alimentos de origen animal (carnes o lácteos) lograba ni olerlo con gusto. En mi caso, las proteínas las adicionaba con oleaginosas, germinados de soya y alfalfa, tofu y leguminosas.

    El olfato y el gusto se acentúan mucho, tanto que un poco de leche o un trozo de queso es como tener la vaca junto; la sal en cualquier sopa de verduras verdaderamente la “sala” en demasía y los aderezos comerciales bueno, también. Fue “el” periodo donde la energía al levantarme por las mañanas era súper patente, sin cansancio, excelente peso, muy despierto a lo largo del día, y obvio, con excelente digestión.

    La incompatibilidad con las rutinas de casa (sobre todo ahí) y en comida en horario de oficina me regresaron a una alimentación más estándar o incluyente. Mi alimentación actual es mas abierta, acepta carnes, pocas, preferentemente pescado o pollo; de rutina incluye mucha fruta (preferentemente frutillas rojas y blueberries) y diversas verduras frescas (por cierto, el Chayote y yo nunca logramos compatibilidad ni a la fecha). El pan lo disfruto mucho y las pastas, este gusto es como mi “coco” y lo que me impide buscar regresar al vegetarianismo puro, pero sí en aprox el 60% (es decir, desayunos y cenas sin carnes.

    Un abrazo!!
    Saúl Ruiz

    • Hola Saúl:
      Muchas gracias por compartir tu experiencia que me parece muy interesante. La alimentación es una búsqueda y debe ajustarse a nuestro cuerpo, nuestro estilo de vida, gustos y convicciones. Tal como nosotros vamos cambiando, la alimentación también. Creo que tu historia es un ejemplo de que no se debe ser rígido, sino abrirse a la posibilidad de cambiar si así se requiere. Hay muchas persona que se vuelven dogmáticas de la alimentación y creo que eso tampoco es sano.
      ¡Un abrazo semiológico!

  2. Me encanta tu postura con respecto a la alimentación, a mi me gustan mucho las frutas y los vegetales, no tanto como para dejar las carnes, pero si siento que necesito comer solo vegetales algunos días a la semana, lamentablemente el macho alfa es carnivoro total y siendo solo dos es incosteable hacer de comer dos platillos para uno (en tiempo), así que durante una temporada me he vuelto carnivora también y he ido metiendo cada vez mas vegetales a la alimentación, así que ahí voy, poco a poco cambiandole los hábitos al macho alfa, por su salud y la mia =)
    Tomaré nota de tus recetas vegetarianas y las voy a preparar para la casa.

    • Hola Sandy:
      Me has dado una idea para un post sobre cómo hacerle cuando la pareja es hiper carnívora y el otro no.
      Durante este mes yo encontré la manera de darle la vuelta, sin tener que cocinar doble. Por ejemplo: si preparaba una pasta como la de la foto, me servía yo primero y a lo que quedaba en el sartén le añadía un salmón o trozos de pollo para mi “macho alfa” 😉
      O por ejemplo: preparaba una salsa en chile pasilla y a mi esposo se la mezclaba con unos bisteces, pero yo la usaba para bañar un queso panela asado.
      Es cosa de buscarle…
      O si no, como tú dices, ir encontrando el equilibrio entre los gustos de ambos.
      ¡Un abrazo!

  3. Hola Ana,

    antes de nada decirte que me ha encantado el post por muchos motivos, pero sobre todo por uno en especial que resume el trabajo que vienes haciendo desde hace tiempo: vives la alimentación. Y esa vivencia no es nada sin la experiencia. Por eso experimentas, pruebas, buscas, escuchas tu cuerpo, etc. En realidad es la única manera de saber, mucho más que a través de los libros. ¡Me encanta!

    Dicho esto sólo quiero lanzarte un par de dudas que creo incluso pueden servirte para otro post, no sólo para responderme, sino para todos tus lectores. ¿Por qué ovolacteovegetarianismo? ¿Por qué no únicamente vegetarianismo? ¿Provocaría ciertas carencias? Huevos y leche son de origen animal… ¿consumirlos no es una especie de “hacer trampas”? ¿Qué criterio se sigue al decir “carne y pescado NO” pero “huevos y leche SÍ”? 😉

    Yo tengo mis propias conclusiones, pero me gusta mucho tu manera de pensar y me encantaría saber qué opinas acerca de ello y porqué tú misma optaste por el ovolacteovegetarianismo.

    De nuevo, felicidades por este gran post!

    Un abrazo

  4. Hola Robert:

    Gracias por tus comentarios, coincidimos en la idea de que la teoría no es suficiente, tiene que pasarse a la experiencia.

    Tus preguntas definitivamente dan para mucho, pero te respondo brevemente a reserva de profundizar en futuros post.

    Opté por el ovolactovegetarianismo sobre el veganismo por varias razones:

    1) Porque no quería someter a mi cuerpo a un cambio tan brusco, yo creo que una transición gradual es vital para evitar descompensaciones nutricionales y frustraciones. Ahora, creo que una persona puede llevar un veganismo totalmente saludable si realmente se educa al respecto y escucha a su cuerpo.

    2) Mi objetivo en este experimento no era eliminar los alimentos de origen animal del todo, sino las carnes, por ello no eliminé ni huevos ni lácteos. De estos últimos únicamente consumí quesos y yogurt, ya que la leche no me gusta.

    3) Mi objetivo era nutricional y lo que buscaba era reducir las grasas saturadas, aditivos sintéticos, hormonas y antibióticos presentes en las carnes, embutidos y carnes frías. Y además, ver cómo reaccionaba mi cuerpo y vivir la experiencia en la cocina, las compras, los restaurantes, las salidas sociales y los gastos.

    4) Mi búsqueda es nutricional, no tanto ética, por eso no sentí que estaba “haciendo trampa”. En lo personal no creo que sea incorrecto o poco ético consumir productos de origen animal. Este es un teman muy amplio y controversial, así que se merece todo un post aparte.

    Te agradezco la conversación.

    ¡Un abrazo!

  5. Hola ana, disculpa. crees que si yo intento hacer tambien este reto.. exista alguna posibilidad de que en vez de que. aumente mi peso??, por el echo de aumentar un poco mas el consumo de carbohidratos ( complejos por supuesto) ,semillas (como nueces, pistaches, almendras.) y legumbres ( como el frijol.. o la soya.). o al contrario?

    • Hola Paola:

      Ambas opciones son posibles: tanto que aumentes de peso como que disminuyas, depende mucho de cómo estés comiendo actualmente, tu peso en este momento y cómo lleves a cabo el reto, es decir cómo manejes las porciones y la calidad de los ingredientes.

      Saludos,

  6. Hola Ana!
    cuando lei tu plan del verano vegetariano me encontraba leyendo un libro muy interesante llamado EAT RIGTH FOR YOUR TYPE que es de un médico naturópata que explica con bases científicas como debemos comer de acuerdo a nuestro tipo de sangre. En el libro descubrí que el tipo de sangre A (de agrícola) no está hecho para comer carne. Nuestros antepasados pasaron de la caza y la recolección a la AGRICULTURA. De ahi que las personas con tipo de sangre A respondemos muy bien a las proteínas vegetales y MUY MAL a las carnes. Fué entonces como decidí probar el plan de comidas que venía en el libro en combinación con unas de tus recetas. NO SABES LO BIEN QUE ME SENTÍ! llena de energía, súper ligera, dormía mejor y mis problemas de colitis desaparecieron. No lo podía creer. Nunca he sido muy afecta a comer carne roja. Prefiero el pollo y como vivo en un pueblito en el que el pollo es muerto ese día y alimentado con maíz, pues no tenemos el problema de las hormonas y antibióticos.

    La verdad es que no extrañé comer pollo o pescado. Me sentí satisfecha y con energía.

    Decidí dejar el programa el día 18. Tengo un bebé de 5 meses que está con lactancia materna EXCLUSIVA. El pediatra me hizo la recomendación de comer carne, por el complejo B. Le dije que tomaba suplemento de hierro y complejo B pero aun así NO ME AUTORIZÓ SEGUIR. Me dijo que ya mas delante, cuando no alimente a mi bebé, puedo retomar el estilo ovolactovegano.

    Volviendo al tema del libro. El autor da la explicación de porqué a algunos el estilo de vida vegetariano no parece funcionarles. Al contrario, puede volverlos menos sanos. Cada tipo de sangre responde diferente a los alimentos. Es por eso que a muchos el vegetarianismo les sienta muy bien (como es mi caso).

    Que pasó cuando volví al pollo y al pescado? INFLAMACIÓN.

    vOLVIÓ MI COLITIS, LA INDIGESTIÓN Y PROBLEMAS DE ACNÉ.

    Espero y mi humilde opinión ayude a otros. De corazón les digo, busquen este libro, leanlo y prueben algo distinto.

    Saludos!

    • Hola Maira:
      Te agradezco mucho el que hayas compartido tu experiencia. En efecto, “one person’s food is another person’s poison”. No existe LA dieta correcta, sino la dieta correcta para cada persona y la única forma de encontrarla es experimentado y escuchando a tu cuerpo.
      Si te interesa tengo un programa diseñado para que aprendas a llevar un vegetarianismo saludable el cual puede llevarse a cabo a distancia. Escríbeme a info@facildedigerir.com para hacerte llegar la información.
      Saludos

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