Carta de amor a tu cuerpo + Tercer Aniversario!

Posted by on Feb 14, 2013 in Blog, Emociones | 19 comments

Texto original escrito por Ana.  Sígueme en Twitter.

LoveYourselfSelfHug

Hoy que es día de San Valentín quiero invitarlos a escribir una carta de amor.  

Las cartas de amor son una linda y tradicional forma de expresar nuestros sentimientos a aquellos que amamos.  Es una manera de estrechar los vínculos, de decir aquello que a veces es difícil frente a frente.    Es dejar un testimonio.

Solemos escribir cartas a parejas, familiares, amigos, utilizando bellas palabras y frases, dando cumplidos, exaltando virtudes, pidiendo disculpas.

Es interesante que hagamos este ejercicio con otras personas, pero rara vez lo hacemos con nosotros mismos.  ¿Cuándo fue la última vez que te dijiste un cumplido? ¿Cuándo te pediste perdón por hacer algo en tu contra?  ¿Te has realmente perdonado? ¿Cuándo y cómo expresaste tu afecto y admiración a ti?

Por eso hoy, los invito a escribir LA carta de amor más importante, a aquel que los ama más profundamente que nadie: una carta de amor a tu cuerpo. 

Tu cuerpo te expresa el amor más incondicional que existe, porque lo trates como lo trates, todos los días te regala vida.    A pesar de que a ti se te olvida darle de desayunar, lo intoxicas con sustancias, no le das suficiente descanso… a él nunca se le olvida respirar, digerir, latir…

Hoy día del amor, te invito a darte amor.  Escribir una carta de amor a tu cuerpo es una poderosa herramienta para iniciar un camino de reconciliación, de aceptación, de respeto y amor incondicional.  Es una forma de decirle todo aquello que tenías guardado, de desahogarte, de liberarte.

Ideas para escribir la carta de amor a tu cuerpo

  • Escribe todo lo que amas de tu cuerpo.  ¿Cuáles son tus mayores cualidades?
  • Describe cómo tu cuerpo ha estado para ti en momentos difíciles.
  • Relata de qué forma tu cuerpo te hace único y diferente.
  • Describe lo que sientes por él, positivo y negativo.
  • Si sientes que debes pedirle perdón, hazlo, es el momento.

 

amaatucuerpo

La carta de amor a mi cuerpo

Querido cuerpo:

 

Siento mucha alegría al escribirte hoy porque lo hago desde el corazón.  Creo que por fin, hemos logrado llevar una relación más funcional, de aceptación y de ser uno.   El camino no ha sido fácil.    

 

Hubo un tiempo, muchos años, en los que no te escuché.  A pesar de que pedías mi atención a gritos con migrañas, insomnio, antojos…Aunque muchas veces lloraste a través de mi nariz, yo no te escuchaba.  Te malinterpretaba.  En vez de preguntarte por qué reaccionabas así, simplemente me enojaba contigo y te trataba peor llenándote de pastillas, estrés, enojo y comida chatarra.

 

Me sentía desconectada de ti.   La verdad, muchas veces me caías mal. No entendía por qué no te veías como otros cuerpos tan a gusto y bonitos paseando en Acapulco.   Quería que fueras diferente. 

 

Hasta que, tras una de las peores migrañas que vivimos juntos, en nuestra cama viviendo la cruda de la migraña, recuerdo que te escribí.  ¿Te acuerdas de esa carta?  Estaba llena de rabia.  Pero al volverla a leer un par de días después encontré la respuesta.  Por fin, sentí tu voz.  Empecé a comprender lo que me estabas tratando de decir.   Y empezamos a trabajar en conjunto.  Ya no sentía que confabulabas en mi contra, sino que eras parte de mi equipo.  Y empezó la transformación.

 

Gracias por aguantar esos momentos, por no perder la esperanza en mí. 

 

Gracias por enviarme mensajes claros de lo que necesitas en todo momento.  Aunque no siempre logro descifrarlos con exactitud y a veces me tardo mucho en atinarle, jeje, pero cada vez nos conocemos mejor y  ¿sabes qué? hoy en día me caes bien, me haces reír y me sorprendes en todo momento.  Por ejemplo, cuando creo que ya no puedo más siempre sacas energía de reserva, cuando creo que es pesado, tú obtienes fuerza, cuando creo que es difícil, tú eres creativo. 

 

Me gusta mucho cómo nos divertimos ahora.  Experimentamos con diferentes estilos alimenticios, con diversos ingredientes, practicamos todo tipo de  ejercicios, nos probamos distintos tipos de ropa.   

 

Gracias a ti he conocido el mundo, he comprendido el sentido profundo de la palabra apapacho (una de mis favoritas), he degustado,  bailado, reído… Puedo expresar mi amor y darme a los demás.

 

Aún nos queda mucho por explorar, resolver, crecer y profundizar en nuestra relación.  Pero ten por seguro que hay alguien que te ama, admira y promete cuidarte y apapacharte siempre.

 

¡Feliz día del amor!

 

Ana

¡Te invito a que le escribas una carta de amor a tu cuerpo!

 

Y esto aún no termina porque…

 

¡HOY FÁCIL DE DIGERIR CUMPLE TRES AÑOS!

3rd_birthday_cake

 

Y quiero que lo celebremos juntos,  ¡celebrando a nuestro cuerpo!

Para ello,  los invito a participar en el concurso:  ESCRIBE UNA CARTA DE AMOR A TU CUERPO.

Para participar:

  • Escribe una carta de amor a tu cuerpo.
  • Pégala aquí en un comentario.  No te preocupes, el comentario puede ser totalmente anónimo, nadie conocerá tu identidad ni correo electrónico, solo yo.
  • Las tres cartas más conmovedoras  serán las ganadoras y las publicaré el próximo  lunes 18 de febrero.
  • El regalo para los ganadores es sorpresa, ñaca ñaca.  No les quiero decir qué es porque me encantaría que hicieran este ejercicio no por un premio, sino como ejercicio de diálogo con ustedes mismos, de reconciliación con su cuerpo, de liberación…

Importante:

  • Las cartas que entren al concurso deben aparecer publicadas aquí, no serán válidas aquellas que sean enviadas a mi correo ni en sus blogs ni en Facebook, etc.
  • Fecha límite de publicación para concursar: domingo 17 de febrero 11:59 pm  hora del Centro de México.

 

 

Gracias por celebrar conmigo tres años de alegría, salud y amor.  ¡Los quiero!

 

19 Comments

  1. Amado cuerpo:
    Sinceramente nunca pensé en escribirte una carta, pero me convenció esa idea de halagar y decir lo mucho que significas para mí.
    Haz sido mi compañero de siempre, hemos pasado momentos muy tensos y difíciles, principalmente en mi niñez y adolescencia. Donde teníamos 6 años y éramos regordetas, y padecíamos aquellas crisis de tos y de inflamación de los bronquios, todas las noches de invierno y frío, en ese entonces, lo más difícil era resistir ver a mis primos salir a jugar al patio, o cuando tenía antojo de un helado, enseguida se me tenía que esfumar la idea, porque estaba prohibido por mi enfermedad. Sin embargo, siempre diste batalla, nunca me dejaste sola y hasta me ayudaste a aceptar nuevas comidas, más saludables, más ricas. Todas ellas encaminadas a bajar de peso y mejorar mi salud. Gracias a tu ayuda, todo fue mejorando y las crisis desapareciendo. Llegando la adolescencia, empezaste a causar cambios en mí, me diste buena estatura y un buen peso. Pero también me trajiste cambios hormonales que se reflejaron bastante, no me gustaba verme en el espejo, no me agradabas, muchas veces renuncié a salir a pasear con mis papás o amigos, porque me daba pena. El entrar a la universidad me ayudó a iniciar el proceso de reconciliación contigo, te empecé a querer, por lo que me brindabas, por esa energía que me hacía levantarme temprano todas las mañanas, porque resististe muchas desveladas algunas por vocación y otras por diversión. Hasta llegar a la plenitud de reconocer lo que eres, lo maravilloso que me ofreces, el saber que gracias a ti soy única. Amo y disfruto tanto, el arranque que potencializas en mí cuando bailamos y hacemos ejercicio, porque me aguantas las rutinas y porque eres mi compañero de vida. Hoy confirmo el amor que existe dentro de mí, ese amor que tú mismo me das todos los días, cada mañana al levantarme, ese empuje que me das cuando lo necesito. Por todo eso, te admiro y amo infinitamente.
    Con cariño, tú compañera de viaje.

  2. Hola!
    Hoy me propusieron escribirte una carta, honestamente, al principio pensé que no sería buena idea pues por mucho tiempo no podía aceptarte del todo, sin embargo, hoy me doy cuenta de que tengo más cosas que agradecerte que reprocharte. Tuvimos un inicio difícil pero tienes una fuerza y una resistencia que a veces me resulta difícil de creer, desde que nací hemos enfrentado pruebas muy complicadas, primero el cáncer, resististe los duros tratamientos y sus consecuencias, las modificaciones resultantes de la quimioterapia y la radioterapia no tardaron en hacerse notar. Sólo había dos opciones: morir o sobrevivir pero con una discapacidad permanente… En la niñez y en la adolescencia fue sumamente difícil aceptar que no eres como los demás, que no tenías la misma capacidad de los demás, solía reprocharte por no lucir como yo quería o al menos como en ese entonces pensaba que era lo ideal, el ideal de “mujer” el estereotipo perfecto; después vino el segundo embate de salud, casi tan devastador como el primero, entonces empece a reclamarte ya no tanto por tu aspecto o falta de capacidades si no por tener tantas “fallas” (recaídas, enfermedades, síntomas, dolores)… Hoy puedo darme cuenta de lo ingrata que he sido pues no has hecho más que darme satisfacciones: pude sobrevivir, gracias a tu fuerza puedo estar aún aquí, compartiendo lo increíble de este viaje juntos, hoy te amo y te acepto más que nunca pues puedo darme cuenta que el ideal no es el que siempre nos han inculcado, lo ideal es
    Que a pesar de las adversidades, estés lo mejor que se pueda: cuidarte, procurar que estés lo mejor posible, mantenerte lo más sano posible y aprender a aceptar que tenemos limitaciones pero podemos explotar nuestras capacidades. Gracias por dejarme reír, llorar, aprender, respirar, VIVIR!!! Gracias cuerpo: hoy te amo y te agradezco infinitamente el esfuerzo que haces día a día por entrar a ese aparato, soportar esas muletas y enfrentar al mundo día con día. TE AMO!!!

  3. Querido Cuerpo,

    Sé que te he hecho daño en el pasado, con dietas extermas, trastornos
    alimenticios, cigarros y ejercicio extenuante, hasta que tú te cansaste
    y decidiste empezar a atacarte a ti mismo. Ahora tienes
    Miastenia Gravis; una enfermedad autoinmune, de origen desconocido, y que
    sin embargo debemos enfrentar juntos. Afortunadamente no nos dio tan
    grave la enfermedad, pero es en esta etapa, cuando necesitamos estar
    en plena comunicación, para saber si necesito darte más medicamento,
    descansar, relajarme, alimentarte mejor, dejar de usar zapatos
    de tacón alto o luchar contra el frío invernal.

    No, no estamos tan mal, como otros pacientes con la
    misma enfermedad, la de nosotros apenas comienza, y por suerte
    todavía podemos comer, caminar y hasta bailar. El día de mañana
    volveremos a empezar con el ejercicio y ojalá te sientas bien.
    Yo voy a escucharte, y cuando te canses, pararemos y me detendré
    para darte el descanso que necesitas.

    Es increíble que antes, cuando estabas perfecto, no te apreciara
    tanto como ahora, en especial los días que me siento mal, y el párpado
    izquierdo no puede abrir bien, o cuando hizo tanto frío que apenas
    podía caminar del dolor, o cuando no puedo pasar bien los alimentos
    por la debilidad muscular.

    Tengo miedo todavía de que algún día me llegues a fallar y no pueda
    respirar…espero que nunca suceda, porque te voy a cuidar como nunca
    lo hice antes. Siempre serás mi compañero y te mereces lo mejor que
    pueda darte, ya que ahora, a pesar de esta enfermedad, estás perfecto
    por donde lo vea: lo dijeron todos los análisis. Eres fuerte y tengo
    esperanza de una remisión total, para que no dependas de 5 o 6 dosis
    diarias de medicamento. Yo sé que podemos vivir juntos y bien, haciendo
    lo que más nos gusta y trabajar de manera normal, sin desfallecer en el intento.

    Te quiero y te prometo escucharte y respetarte todos los días de mi vida.

  4. Hola
    Sé que me conoces mejor que nadie y yo la verdad no te conozco muy bien, hasta haces 6 meses empecé escuchar tu grito ayuda, lo siento, no lo sabía.
    Todos estos años escuche música, escuche a mi madre, escuche mi mente y escuche a televisión, supongo que tanto ruido, tantas cosas, no quise darte importancia.
    Hace 6 meses me dijiste que no estaba bien, me diste donde más me duele, y me sentí avergonzada, tuve miedo de perderte y decidí estar de tu lado, aprender a confiar en ti.
    Ahora estoy aprendiendo a sentir los alimentos en mi boca, oler los alimentos, escuchar los sonidos de mi estómago, sentir esa incomodidad que me dice “no comas más ya estoy bien”.
    A disfrutar el pequeño dolor en músculos cuando hacemos ejercicios, que no hemos hecho nunca, y nos divertimos caminando lo que antes nunca hacía.
    Gracias por ese grito, prometo hacer de ti lo mejor de mí.
    A mi Cuerpo.

  5. Cuerpecito mío:
    Hoy quiero dedicar este tiempo y este sentimiento de gratitud a tí, también quiero pedirte perdón por estos meses en los que no me he portado muy bien contigo.
    Sé que hace tiempo solía cuidarte más y hoy ya no lo hago; he tenido que sufrir contigo las consecuencias de ello y quiero comprometerme a poner remedio a esto para que ambos podamos seguir juntos este camino en plena comunión y salud.
    Recuperemos aquellos momentos de sana convivencia y maravillosas experiencias, tratemos juntos de sentirnos mejor cada día, de cuidarnos y mantenernos en óptimas condiciones.
    Quiero hacer hoy este compromiso contigo y recuperar el tiempo perdido.

    Gracias por todo lo que me has dado, sobre todo por la maravillosa experiencia de ser madre de una hija increíble, eso no tengo como pagártelo, es por eso que estoy en deuda contigo y pondré mi empeño en recuperar eso que antes teníamos.

    te quiero

    Angélica

  6. Hola cuerpo:

    En este momento me siento tan ridícula escribiéndote, pero me prometí que en el 2013 me atrevería a hacer cosas distintas. Ya pasamos por esto una vez, hace 10 años, ¿lo recuerdas? No te escribí, pero platiqué contigo, estabas enojado conmigo porque te hacía daño y yo estaba enojada contigo porque no sentías nada… al menos eso era lo que yo creía… te hice tantas cosas…

    Aunque ese momento fue raro y doloroso, ninguno de los dos cedió: te tatué y ni gritaste, te dejé sin comer y te vengaste no dejándome dormir por la gastritis y con migrañas que me hacían vomitar.

    Me burlé de ti, de tu color, de tu peso, de tu tamaño, de tus marcas y te oculté de los demás. Evité que la gente te viera ¡pero es que no reaccionabas! Aún me pregunto por qué no reías cuándo los demás lo hacían o por qué no sentías tristeza cuando los demás lloraban. Nunca reaccionabas a nada, ni a un abrazo, a una felicitación o a un regaño.

    Ha sido una conviviencia muy difícil entre los dos, aunque cada vez vamos cayéndonos mejor. Nunca te pedí perdón y no sé si aún sea el momento de hacerlo. ¿Tú ya me perdonaste? No espero que lo hagas ahorita, nos tomará tiempo y una que otra lágrima.

    Te prometí que a partir de este año las cosas cambiarían, y pocoa poco me iría ganando tu perdón y tu confianza. Va a ser muy difícil para mi, pero no estoy sola, te tengo a ti y a mi esposo que me echan porras. Lo sé, a veces parece que te quiere más él que yo, pero todo eso será diferente. Te entiendo si lo que te digo-escribo sea difícil de creer, pero te irás sorprendiendo con cada detalle que tenga hacia ti.

    Si te haz dado cuenta ya te consiento, me preocupo y me ocupo de ti. Empieza a gustarme tu olor y tu forma. Parecerá tonto, pero ya te puse crema que huele rico! y creo que te gustó, al menos a mi esposo y a mi sí. Era tan sencillo haberlo hecho antes, pero estaba segura que no hubieras reaccionado, aún te cuesta, lo sé, pero creo que vamos por buen camino.

    Estoy aprendiendo a entenderte, tenme paciencia por favor, yo sé que haz aguantado demasiado, pero ya me comprometí a cuidarte, a no ignorarte y lo estoy cumpliendo. ¿Te gustó bailar el fin de semana? Saqué cuentas y hace 4 años que no lo hacíamos! Recuerdas que antes bailábamos hasta en el baño? Volveremos a ser uno mismo, te lo prometo.

    Estoy consciente que no podemos recuperar el tiempo perdido, el tiempo llega y se va, no espera a los despistados, pero sí podemos aprovechar lo que nos queda juntos y disfrutar. Hoy me gustas con todo y tus dedos chuecos. Me caes bien, eres buena onda, estás aprendiendo a sentir, a reaccionar a las cosas positivas. Si yo puedo escribirte una carta y publicarla en internet, tú lograrás reírte a carcajadas y a llorar cuando tengas ganas.

    No sé en qué momento me di cuenta que nuestra relación ya no podía seguir así de mal, o si nos cansamos o si entendimos que ninguno de los dos iba a ganar nunca, al contrario, cada vez perdíamos mas y más. Lo importante es que el momento se dio, y es hoy lo único que tenemos para mejorar nuestra convivencia.

    Te agradezco mucho que me hayas soportado todo este tiempo. Hoy me doy cuenta que me quieres y siempre me haz querido, porque a pesar de todo, sigues ahí, sacando fuerzas para levantarte y echándome porras para continuar.

    Gracias por estar ahí, siempre conmigo. Desde ya y para siempre, te protegeré del frío, del hambre, del calor extremo, de las críticas y de todo lo que pueda dañarte. Te quiero.

  7. Querido y amado cuerpo es la primera vez, que hago esto y realmente me doy cuenta del daño que te eh hecho, eres el único que siempre ha estado conmigo aguantandome todo lo que no acepto de ti renegando siempre de ti aguantando las mutilaciones, las agresiones por no aceptarme, llenandote de emfermedades que me pides a gritos…. ya bastaa!!!!! y me doy cuenta
    que no me amo y por lo consiguiente a ti tampoco te pido me perdones por todo lo que te hago, siempre con medicamentos llevandote con doctores…perdoname te amo tanto eres mi vehiculo maravilloso en este planeta y por lo tanto quiero que sepas que voy a empezar a cuidarte, valorizarte,respetarte,escuharte, y me doy cuenta que meditar te gusta lo haré más tiempo todos los días te prometo atenderte como te mereces mi amigo mi amor mi todo muchas gracias por esta oportunidad te amoooo!!! gracias gracias gracias 😀

  8. Hola Cuerpo,

    La verdad no sé como iniciar esta carta, pues creo que te tengo que pedir disculpas por tanto daño por el que hemos pasado. Sé que cuando era una niña pequeña te cuidaba muy bien, íbamos juntas a clases de natación, teníamos tan buena alimentación y éramos tan felices!, te agradezco por esa etapa maravillosa de nuestras vidas. Posteriormente pasamos a la adolescencia, donde te hice tanto, pero tanto daño….comenzamos con una nueva escuela, pero también debido a nuevas responsabilidades y un cambio de casa dejamos atrás el ejercicio, pero nuestra alimentación empeoró, comíamos cosas chatarra, y subimos mucho de peso, además de que nos tuvieron que colocar brackets para alinear nuestra dentadura y lentes para corregir nuestra visión. Me sentía avergonzada de tí, sentía que eras fea, gorda y para nada te parecías a esas elegantes modelos de las revistas que leías. Terminamos la secundaria y en preparatoria, debido a burlas de algún compañero mío que nos comentaba de “nuestras lonjitas” dejé de alimentarte, primero empezamos eliminando la comida chatarra y después cualquier tipo de alimento. Te veías muy bien, o al menos a mí me parecía que estabas tan delgada que cualquier cosa se te veía perfecta! pero mis papás se dieron cuenta de lo que estaba pasando, y me querían forzar a alimentarte. Yo no quería, y empecé a cubrirte con ropa holgada para que no supieran de tu notorio adelgazamiento. Llegaste a pesar 40kg, y no rendíamos nada… a las 6 de la tarde me anunciabas que tenías sueño… y no hacías más que estar cansado. Mi hermano menor me hizo caer en la cuenta de cómo te estaba maltratando, y del daño físico y psicológico que nos estaba ocasionando…Tuviste anorexia, y fue duro, muy duro recuperarnos de ella.

    Nos cambiamos de ciudad para estudiar la Universidad, y comíamos mejor, nos cuidábamos, hacíamos ejercicio…pero decidí por los dos irnos a vivir una aventura en el extranjero antes de graduarnos… y subimos 10kg de peso. Dejé el ejercicio y comía cualquier cosa que se nos ponía enfrente por “probar”… no sabes cuánto quisiera regresar el tiempo atrás….Nos graduamos y comenzamos la vida laboral hace un año, una vida sedentaria, y aunque acudimos con una nutrióloga e hicimos yoga por un semestre, hemos vuelto a los malos hábitos… sé que he tomado muy malas decisiones creyendo que te ayudaría a ser tan perfecto y darme la energía que necesito… pero ahora lo estoy resintiendo, actualmente he tenido que seguir dieta estricta con una nutrióloga, y has tenido cita con el gastroenterólogo para tratar mis malos hábitos para contigo. Lamento tanto el daño que te he hecho, lamento tanto no escucharte cuando me has avisado, este año me he propuesto escucharte, darte gracias a tí, a Dios y a la vida por todo lo que nos ha dado, y a tí por soportar día tras día que no fuera capaz de escucharte aún y cuando me señalabas lo que estaba mal.

    Te prometo que nos enfocaremos en atacar esta anemia ferropénica que nos achaca desde hace tiempo atrás, nos enfocaremos en seguir adelante y lograr alimentarnos mejor, para ser saludables y poder cumplir todos nuestros sueños. Gracias por cada día de mi vida y por cada situación dolorosa que has enfrentado conmigo. Seguiré intentando ser mejor cada día tanto para tí como para los que nos rodean. Sé que tenemos una misión en esta vida y juntas la vamos a lograr. Te quiero mucho cuerpo, gracias por cada segundo que me das.

  9. Estimado Cuerpo

    Te amo porque me llevas a todos lados, con hermosas fuertes piernas vamos a la sierra juntos y caminamos mas alla de lo que alguna vez pense aguantar, eres bien agil, piernas elasticas para trepar a todos lados, para nadar, lo que tanto nos gusta, nadas en el mar, me encanta ademas tu color, el color palido de invierno y el bronceado de verano aun mas, Admiro tu fortaleza y resistencia.

    Gracias por estar conmigo en esa enfermedad de hace 7 años, la mas fuerte en la vida adulta que hasta quedaste mas flaquito , bueno, todo mundo decia eso , que nos veiamos mal, te acuerdas?, pero a mi no me importaba porque yo sabia que tu pordias llevarme a nadar y a subir corriendo la lomita donde viviamos, y me sacaste de esa enfermedad fea de los pulmones, y creo que de alguna manera si te quedaste asi , mas delgadito fue por buena salud y porque asi te sientes mejor mas liviano y por fin me anime a ponerme esos bikinis que toda la vida les tuve miedo, de lo cual me arrepiento mucho y te pido disculpas porque siempre has sido bello, hasta cuando eras mas ancho y rellenito.
    Gracias por que eres el estuche mas bonito que me pudo haber tocado y el que yo necesito para aprender todo lo que tengo que aprender en esta vida, por ser alto, fuerte, delgado, moreno y de bonita piel .
    Disculpa por todas las veces que me he avergonzado de ti, que yo misma te hago daño consumiendo cosas que te hacen daño y luego te hacen ver feo, se que es tu forma de reaccionar cuanto me paso de toxica. Tambien disculpame por las veces que me jorobo y me paro chueca, no lo hago contra ti, es mas bien una inseguridad mas alla de lo que se puede ver cuerpito , porque tu eres bien bonito que nadie se averzonzaria de ti, son mas bien temas emocionales bien profundos que tengo y todavia no termino de solucionar, pero te prometo que ya me echare un clavado en mi interior .
    Gracias por estar conmigo en las buenas y en las malas.

  10. En los últimos meses me he dado cuenta de que la palabra “AMOR” es la palabra más importante que no había podido entender hasta hace una semana, será que la crisis amorosa y existencial que he vivido los últimos meses me ha tenido atrapada durante mucho tiempo en aquello que no me permitía descubrir su verdadero significado???. El dolor experimentado me ha llevado (tal vez lentamente) a reflexionar en porqué no encontraba la felicidad, pasando por miles de teorías, ideas vagas, blogs, vídeos de superación personal, todo respecto lo que me pasaba y cayendo en cuenta que no sé el significado de AMOR y mucho menos de AMOR PROPIO. Ciertamente en mi búsqueda de felicidad, auto-confianza, amor propio, autoestima (y muchos otros conceptos relacionados) he descubierto diversos errores entre ellos, que durante años te he despreciado, maltratado y odiado, sí a ti: MI CUERPO. Somos una misma persona pero creo que hemos estado sobreviviendo cada uno por su lado: cabeza pensando en desamor y cayendo continuamente en depresión, estomago expresándose como gastritis, intestinos como colitis, nariz tapándose evitando respirar por la noche, generando imposibilidad para dormir, piel quemándose con el mas mínimo rayo de sol (ay de nosotras si salimos sin protector solar!!) y mucho más, continuar con la lista sería cuento de no acabar; ESTO NO ESTABA FUNCIONANDO!!!

    Lo sé, después de tanta lectura sobre medicina natural y medicina alternativa encontré que te estás expresando de la peor manera: mediante enfermedades, claro fue la única opción que te dejé … Sí, también lo sé, hasta este momento esta carta parece un resumen de malas experiencias, sin embargo, sólo quería contarte lo que me ha llevado a VOLTEAR A VERTE, LA BOMBA INTERIOR EXPLOTÓ, convirtiendo el espejo de ser rival a un aliado, claro esto no es mágico sé que necesito mucho por recorrer pero siempre he creído en las historias con finales felices (aunque digan que fueron creadas por Disney o Hollywood) y creo que ÉSTA HISTORIA, MI Y NUESTRA HISTORIA NO PUEDE SER LA EXCEPCIÓN!!! (ojo!! No me refiero a esperar a que se aparezca el príncipe azul, hablo de ARMONÍA INTERNA). Sé que el final feliz depende de nosotras, unámonos. Propongo UN PACTO, pues la guerra que he generado entre nosotras solo nos está destruyendo. No tengo ni idea de cómo se debe hacer un pacto pero creo que puedo crear una “REVOLUCIÓN DE AMOR”: star the revolution!!!! 🙂 Que se extienda órgano por órgano, y mi primer paso mediante esta carta es decirte: 1) TE RECONOZCO PERFECTA!! Eres mi cuerpo pero no sólo eso, somos también mente y espíritu, reconozco el daño que te he hecho, reconozco la falta que me haces, reconozco que nunca te he puesto la atención debida, reconozco que he malgastado el tiempo juntas, reconozco que he puesto a otros antes que a ti, reconozco que durante mucho tiempo guarde coraje por no ser lo que la sociedad dicta como perfecta, pero sabes??? La semana pasada descubrí que SOMOS PERFECTAS!!! (Con uno que otro detallito de enfermedad…nada que no podamos cambiar con alimentación saludable y ejercicio pero en conclusión: PERFECTAS!!!) Bien dicen que no habrá otro ser humano COMO YO, COMO TÚ, COMO AMBAS….UNA SOLA, ÚNICA. Como ya te dije: esto no es mágico!!!

    Y para continuar con nuestra revolución, el punto número dos es “TE AMO Y TE ACEPTO TAL CUAL ERES” Sabes que me gusta de nosotras físicamente??? Creo que nunca te lo he dicho: me gustan estas piernas largas, torneadas; me gusta este color de piel tostado “soy de chocolate…con nariz de cacahuate…jijijiji”, me gustan estos labios delgados, cabello oscuro lacio, ojos negros y expresivos (ooohhh ssíiiiii con estos ojos atrapamos a varios chicos!!!…), estos lunares estratégicos… 🙂 senos firmes y redonditos con tamaño ideal para este hermoso cuerpo esbelto, cintura chiquita como de avispa. Sin embargo, debo confesarte y te pido perdón por ello, hay dos cosas que no me agradan del todo: la primera es la grasita abdominal (el ejercicio y la buena alimentación se encargaran tarde que temprano de eso). En segundo lugar, no me gusta la estreches de nuestras caderas pero “no os preocupéis” admito que no tiene caso odiarnos por ello (de hecho solo basta conocer el tipo de ropa que en la actualidad solucionan bien el problema, así que: TODO CUBIERTO!!!)

    El tercer punto consiste en un compromiso: “me comprometo a amarte y respetarte todos los días de mi vida… en la salud y en la enfermedad hasta que la muerte nos haga trascender… ir mas allá”

    Como cuarto punto quiero pedirte perdón sabes que no soy poeta, esta carta de amor no tiene un poema ni tiene rimas pero es lo que he pasado, respirado, sentido pero sobretodo: VIVIDO desde el descubrimiento en mi vida DEL AMOR PROPIO y ACEPTACIÓN (ohhh!!! que tan maravillosamente tuvo lugar la semana pasada), además recuerda… estudiamos ingeniería al no tener talento como artista…jijijijij gracias por darme la oportunidad de decírtelo…

    Y quinto, sé que con esta carta no voy a eliminar el problema pero reitero nuestro nuevo camino…. Un camino en el que me comprometo a tratarme como el ser humano que merezco y hacerme más cartas como ésta… tal vez en algunos años estas cartas den esperanza a otras chicas que hayan tocado fondo como yo lo hice hace unos días y renazcan como el ave fénix mítico que ahora siento dentro, en mis cenizas…hacia la grandeza del amor propio que nos llevara a querer y dar amor a todo lo que nos rodea….

    FOREVER ONE!!!
    JE T’AIME…I LOVE YOU… TE AMO CUERPO…

    P.D: Ya saque el espejo del closet y guarde la bascula….así que muéstrate…TAL COMO AMBAS SOMOS…. 🙂

    P.D. PARA QUIEN LO LEA: LAMENTO HABERME EXTENDIDO TANTO…..

    • que maravilla felicidades por esa catarsis

  11. Querido cuerpo,
    La verdad es que no sé si estoy aún en disposición de pedirte perdón. Creo que por primera vez en 30 años estoy aprendiendo a escuchar tus necesidades. Te he hecho tantísimo daño! Te he maltratado, lo sé! Te he hecho pasar por todo lo malo que he podido: en mi niñez ya no te daba todos los biberones que decían los médicos, en mi pre-adolescencia te utilicé para para llamar la atención de mi familia y castigarlos por el dolor sufrido a base de no darte ni un gramo de comida pero sí un cigarrillo tras otro, “superado” esto me dediqué a drogarte a base de pastillas, cocaína y otro tipo de substancias nocivas para ti… eso te debilitó pero yo no lo veía… así que empecé a tomar pastillas para el estómago bajo la supervisión de mi médico. Un día, después de dejar esto en el pasado mi cuerpo estalló y empezaron los ataques de pánico, las crisis de ansiedad, la agorafobia y un largo etcétera que los psiquiatras sólo sabían curarme con pastillas. Por suerte, soy una fuerte INFJ y mi intuición (N) me dijo que la solución no estaba en los psiquiatras y las pastillas, sino en llamar a la puerta de la que ha sido durante muchos años mi psicóloga/psicoanalista que me ayudó a entender mi autodestrucción.
    Hoy en día arrastro consecuencias de mis etapas anteriores: mi ovarios se enquistaron y así siguen, mi salud digestiva la tengo que cuidar muchísimo y mi sistema nervioso está aún un poco alterado, cosa que hace que mi cuerpo se vea flaco. Por otro lado, actualmente vivo en una eterna dicotomía y dualidad: por un lado ingiero comida muy sana pero por otro lado no consigo conectar con mi cuerpo y aceptar tal y como es o luchar por un cuerpo distinto. Me gustan mis escasos 40 kilos o quiero engordar un poquito? Y, si así fuera, por qué no lo consigo? Que parte de mi se resiste a ello? Aún no tengo respuestas. Hoy, sin ir más lejos, he tenido una pesadilla respecto a esto, cosa que sucede a menudo. Así pues, la desconexión con mi cuerpo aún no está curada del todo, pero lucho cada día por ir superándolo y dejar de utilizarlo como herramienta para transmitir dolor y mi afán de (auto)control.
    Repasando lo que acabo de escribir me doy cuenta que hay un momento en mi carta en el que dejo de dirigirme personalmente a mi cuerpo para hacerlo en tercera persona, como un ente a parte. Eso me llama la atención y a la vez plasma lo que ayer le contaba a mi madre o lo que os estaba escribiendo segundos antes: que aún no sé cómo es mi cuerpo, ni si me gusta ni qué espero de él. Por suerte, gracias a mi actual coach, he aprendido a no culparme y juzgarme por todo sino a verme con curiosidad. Así pues, no voy a autoflajearme por no ser capaz aún de escribir una carta de amor a mi cuerpo, sino que de ello voy a aprender que tengo que continuar trabajando este aspecto de mi vida, porque supongo que hasta que no consiga estar en paz y harmonía con mi cuerpo no voy a llegar a mi plena felicidad. Ni mi comida vegetariana, energética y ecológica me sirven de nada si no lo acompaño de amor a mi cuerpo. No es así?
    Os admiro a todas vosotras, compañeras de viaje, por vuestros logros, y os prometo que cuando consiga escribir una carta de amor a mi cuerpo voy a compartirla con todas vosotras!!
    Gracias por vuestras cartas, las leeré a menudo y estoy convencida que me ayudaran y acompañaran en mi proceso!
    Besos,
    Núria

  12. QUERIDO CUERPO:
    CASI TODO EL TIEMPO ESTUVE MUY FELIZ CONTIGO,ME GUSTABAS DEMASIADO AUNQUE LA PIEL SIEMPRE ME HIZO SUFRIR Y ME ACOMPLEJABA, DE ALGUNA MANERA LO SOBRE LLEVABA Y TRATABA DE IGNORARLA….TANTO QUE NO ME DI CUENTA QUE ME ESTABAS HACIENDO LLAMADAS DE AUXILIO QUE YO IGNORABA… HASTA QUE LLEGO EL DIA QUE NO PUDISTE MAS Y ME LLENE DE DOLORISISIMAS ERUPCIONES QUE SE CONVIRTIERON EN AMPOLLAS Y ME LLEVARON A LA CAMA.:(
    SOLO ASI FUE QUE TE HICE CASO, DISCULPAME, SOLO ME LIMITABA A REPROCHARTE POR MI ACNE, Y NO ME QUERIA DAR CUENTA QUE ME ESTABAS PIDIENDO AYUDA, AHORA SE QUE MI STRESS, MALA ALIMENTACION, DESORDEN Y EXCESOS, TE HICIERON SUFRIR TANTO HASTA LLEVARTE AL LIMITE.
    PERO HOY TODO ES DIFERENTE, ENTIENDO LO QUE PARA NOSOTROS ES MALO Y LO EVITO, DE VEZ EN CUANDO SUCUMBO AL GLUTEN QUE TANTO DAÑO NOS HACE, PERO PROMETO PONERME EN PAZ 😉
    GRACIAS QUERIDO CUERPO POR AGUANTARME TANTO, POR SUFRIR EN SILENCIO TANTOS AÑOS SIN NINGUN APOYO DE MI PARTE, Y POR HACERME REACCIONAR A TIEMPO.
    GRACIAS POR LLEVARME TODO EL DIA CON LAS JORNADAS MARATONICAS QUE TENEMOS; POR DARME FUERZAS CUANDO CREO QUE YA NO TENGO MAS, Y SOBRE TODO, POR RESISTIR TRES PARTOS CON LOS QUE ME AYUDASTE A TENER A MIS HERMOSOS HIJ@S…
    GRACIAS POR TODO QUERIDO CUERPO, Y TE PROMETO QUE DE HOY EN ADELANTE,HARE TODO LO NECESARIO PARA QUE NUESTRA RELACION SEA HERMOSA HASTA EL FIN DE NUESTROS DIAS.
    TE QUIERO:
    CLAUDIA 😉

  13. ¡Hola, cuerpito! 🙂

    A un año de haber comenzado el tratamiento para eliminar el cáncer de mama, lo único que quiero decirte es gracias, muchas gracias, y quiero decírtelo con una carta de amor para tí, con quien empecé ese 14 de febrero de 2012, con una cita con el oncólogo médico (mira tú, ¡que suertuda!) una verdadera historia de amor.

    Ahora que recuerdo cada momento que pasamos juntos antes, durante y después del tratamiento, pienso en todas las pruebas duras a las que te sometí ¡y me has sorprendido amorosamente respondiento excelente a todo! Hemos sobrevivido a esa difícil enfermedad y ahora deseo que tengamos mucha vida por delante para compartirla.

    Por 34 años no estuvimos quietos, nos gustaba movernos ya fuera en una larga caminata o bailando, pero hasta el 2008 comenzamos un entrenamiento de ejercicios en un gym y nos encantó. Y luego te hice correr, algo que me reclamabas y mi mente te hizo no rendirte ni renunciar y ya después te empezó a gustar y corrimos y recorrimos muchos kilómetros y luego te enseñé las bondades del agua que tanto me gustan a mí y nos metimos a natación. Y te metí en tanto experimento culinario, hasta una dieta ovolactovegetariana que nos gustó mucho!

    Y subimos, bajamos, corrimos, nadamos, bailamos, jugamos, comimos, dormimos, compramos, vendimos, sentimos, amamos, lloramos, trabajamos, estudiamos y ¡hacemos todo juntos! ¿Lo habías notado? Seguro que sí, la que andaba en otro planeta era yo, jajaja.

    Y luego que te dolías de tanto esfuerzo, durante el tratamiento nos dimos cuenta que esos años de entrenamientos fueron lo mejor que pudimos haber hecho porque gracias a eso resistimos, a veces tú más que yo, porque mi cabecita loca no quería hacer nada y se dispersó un poquito por efectos de los medicamentos. Lo bueno es que después de las aplicaciones salíamos con hambre, ¡mucha hambre! Y te consentí con cada cosa que se te antojaba, intentanto cumplir la dieta que nos pusieron, ¡pero a veces la rompimos un poquito! ¿Recuerdas esa quimio donde comimos demasiado dulce y casi morimos de la náusea? ¡Ay, sí, ni lo recordemos mejor, guácala! ¡No lo volvimos a hacer!

    Y después de seis quimios vino la cirugía, que nos ha salvado la vida, pero te mutiló y tuvimos que decirle adiós a uno de nuestros senos. No importa, porque aún así, tú sigues renovándote y ahora has cicatrizado excelentemente (ya luego haremos si se nos antoja una reconstrucción) y me aguantaste las radioterapias como nunca pensé, ¡te cuidé tanto! Y los efectos no fueron tan adversos, a pesar de tu color tan blanco, resististe muy bien la radiación y ya va desapareciendo el color oscuro que te hice adquirir, ¡a nosotros que ni nos gusta asolearnos sin bloqueador!

    Y pensar que todavía antes de eso te sometí a cuatro quimios más. Y en los primeros meses del tratamiento te hice correr 10 Km porque según yo los tenía comprometidos en una carrera y milagrosamente llegamos a la meta en un tiempo que pensé no cumpliría. ¡Me sorprendiste mucho! Has de haber pensado que en lugar de amarte te odiaba, ¡ay, lo siento tanto, de verdad! ¿Me perdonas? Sé que fui una insconsciente de lo peor.

    Ahora te cuido más, te procuro, te consiento (por dentro y por fuera) porque sé que me amas y yo he aprendido a amarte. Después de tal reto que cumplimos, no me queda más que agradecerte poniéndote en forma nuevamente y dándote de comer una nueva dieta enriquecida de amor para que cada día estés más fuerte, y en cuanto nos deshagamos completamente de los efectos de la quimioterapia podamos seguir nuestra vida en movimiento, ¡te prometo que llegaremos muy lejos!

    Creo que esta enfermedad lejos de dañarnos nos ha beneficiado porque nos unió mucho. Aprendí a escucharte, y tu aprendiste que no hay problemas cuando hay una buena actitud. Y bueno, finalmente, no tendré otro cuerpo nunca, serás el único y así te amo.

    ¡Gracias cuerpo, gracias por tanto que me has dado, y por estar conmigo 24 horas los 365 días del año! ¡Que nuestra linda relación dure muchos, muchos años y ya llevamos casi 39! 😀

    Amorosamente,
    Angie

  14. Al final de la guerra

    No había conocido la paz, desde los nueve años viví en guerra, la guerra, mi guerra. Una guerra atroz que por décadas me carcomió el alma y me ennegreció el corazón, a tal punto, que me volví inhumana, no podía ni verte porque los deseos de destruirte me superaban, deseaba matarte, incluso de la manera más cruel, de hambre, de pura y física hambre. Pero los que dicen que matar no es fácil tienen razón, la vida siempre encontrará la forma y tú, lo hiciste aguantando estoicamente en la trinchera mis embestidas, mis delirios al examinarte cada noche y verte aún con vida, conservándote para sobrevivir con lo poco que te dejaba y el resultado de esos exámenes era un odio aún más atroz, un desprecio aún más corrosivo y unas arremetidas más feroces para lograr mi cometido. Y esa vez, casi lo consigo, desaparecerte en mi guerra.

    Fueron muchos los años de batallas, de meses y meses atrincherados, de lágrimas, de dolores, porque la guerra solo trae eso, llanto y sufrimiento. Pero como somos animales de costumbre, a la guerra también nos acostumbramos y así fue que aprendimos a soportar las jornadas de lucha. Las noches de puñaladas en el estómago que no dejan dormir. Los días aparentando calma pero, por dentro, devastadas por las bombas cayendo de parte y parte. Y en uno de esos días, largos, fue que apareció el problema real de nuestro enfrentamiento: el no vernos.

    En la guerra, como en todo, el odio te ciega, te nubla la vista y empiezas a evitar mirar a los ojos a tu enemigo, a no querer oírlo, porque muchas veces, ese enemigo no es más que un espejo de nosotros mismos y la terquedad cuando toma las riendas es tirana, desde chica dejé de oírte, bien lo sabes, y eso fue, sin duda, el causante de nuestros males. Pero “no hay mal que dure cien años…”.

    Un año, fue hace exactamente un año y por eso es que te escribo, que tuve el coraje para mirarte a los ojos, de verdad, y preguntar “por qué”. En un diálogo mudo nos lo dijimos y tras el perdón cayeron los besos sobre las heridas, las caricias sobre los campos de batalla derruidos y tras el roce redentor la paz se hizo. Por eso, hoy, después de veinte años de guerra fría puedo decir sin temor a equivocarme cómo se hace la paz: con el perdón que, al igual que el amor, no es otra cosa que aceptación. Al final de la guerra, solo sobrevivirá el amor.

    • ¡Wow! Qué carta, Mónica, ¡felicitación!

      • Me encantó!!!!! Muaaaaaaa!!!

  15. Hola ….. Querido cuerpo!

    Si lo escribí, “Querido” … porque en verdad estoy aprendiendo a Quererte!
    24 años de estar juntos y apenas hace 3 años empecé a entender que siempre vamos a estar juntos y que es mejor que nos llevemos bien en lugar de siempre estar peleando, reprochándote cosas, juzgándote y comparándote con otros.
    Nuestra niñez fue tan dura emocionalmente para mí, siempre salíamos a relucir por “la gordita”, “la llenita” todos nos decían que era normal, pues éramos niños, después íbamos a ser más altos y más delgados, así que no había nada de qué preocuparse, solo aguantar por un tiempo los comentarios sobre nuestro aspecto.
    Pero ese tiempo nunca llego, ¡nunca llegó el momento en vernos más delgados! Al contrario, cada día nos veíamos más gorditos. Siempre te comparaba, porque otros cuerpos eran mejor que el que yo tenía, porque los otros cuerpos les gustaban a los hombres y el mío no (Que pensamiento tan tonto), porque los otros cuerpos se parecían más a los de las revistas. ¡Porque el mío era el peor!
    Qué tontería de pensamientos tenia, todos superficiales, nunca aprecie que tú me tratabas bien, eras fuerte a pesar de lo pésimo que te alimentaba (cuando te alimentaba, porque en muchas ocasiones prefería no hacerlo, a ver si así te ponías bonito), podías correr, podías saltar, podías respirar, podías ver.
    Los comentarios que nos señalaban como “la gordita”, “la llenita” nunca terminaron, pero ahora se sumaron otros como: “Porque no te pones a dieta?”, “Ya viste que estas más gorda?”, “Ya no comas tanto”, “Te recomiendo unas pastillas buenísimas para bajar de peso”, “Deberías de hacer ejercicio”. Todos esos comentarios de las mismas personas que algún día nos dijeron que estar así de niña (gordita) era normal porque íbamos a crecer, que contradicción!. Pero nosotros nos enojábamos tanto cada que nos decían algo así, era imposible tomarlo bien.
    A estas alturas de nuestra vida (19 años aproximadamente) habíamos pasado por tantas cosas emocionalmente, tantas inseguridades, nunca estuvimos bien emocionalmente, engañamos a personas para poder “ser felices” (otra tontería más que cometí).
    Conocimos a una persona que nos aceptó tal cual éramos, nuestra parte física y emocional. Encontramos una paz interna, tranquilad, pero de todas formas seguía juzgándote y comparándote (por un momento pensé que eso nunca iba a terminar).
    Llego un día (para esto ya teníamos 21 años) no sé exactamente qué día, ni cómo fue que tome la decisión, pero sentí que era el momento. Y dije “Me voy a poner a Dieta” por primera vez lo había decidido YO, no orillada por comentarios de otros, ni siquiera porque era propósito de año nuevo, tampoco porque me sentía mal, ni después de un ataque de comida, solo así lo había decidido YO.
    Empecé a comer bien, te estaba alimentando bien, te estaba alimentando seguido, estábamos felices, no nos costaba trabajo sentirnos animados a continuar lo que dejo de llamarse DIETA, para convertirse en ESTILO DE VIDA!
    Los comentarios de la gente eran sorprendentes! Ahora eran: “Que bien te ves”, “Pásame tu dieta”, “Estas tomando pastillas”, “Ya estás muy flaca”, “Mírate, se te notan los huesos”, “Tienes que comer más”, fue cuando nos dimos cuenta que a la gente nunca le vamos a dar gusto. A los únicos que le debemos dar gusto es a ti y a mí, nosotros sabemos cuándo estamos bien y cuando estamos mal.
    Esa persona que conocimos a nuestros 19 años, seguía con nosotros a nuestros 23, y siempre nos animaba a seguir, siempre diciéndonos lo bonitos que estábamos, que le gustábamos. Y hasta se motivó a tratar mejor a su cuerpo, y le dijimos como podía hacerlo, y ahora él y su cuerpo también son saludables. Eso es muy motivante para cualquier persona, hacemos buen equipo!.
    Te quiero cuerpo! Aunque no te lo voy a negar, tú sigues haciendo lo tuyo! Mi parte emocional tiene mucho trabajo por delante, porque sigue juzgándote, en mucha menor medida, más por costumbre que por otra cosa, pero eso no está bien, y creo que el primer paso para dejar de juzgarte y para seguir queriéndote cada día mas es escribirte esta carta! Porque me doy cuenta que en verdad falta camino por recorrer, pero que estoy dispuesta a hacerlo, y vamos a seguir con la práctica que he dejado varias veces (Fat Talk, Conversaciones gordas), y es no decirte cosas negativas! No te las mereces, además de que no estas así!.
    Gracias por sostenerme, gracias por no enfermarte, gracias por ser mi cuerpo!.

  16. Hace casi 7 meses mi vida cambió por completo, a raíz del descontrol en la diabetes de mi mamá comprendí que no podía tocar más fondo y necesitaba hacer un cambio drástico en mi vida. Al principio solo deseaba bajar de peso, hoy puedo decir que en el proceso me he ido transformando y como dicen mis hermanas, soy otra persona, he dado un giro de 360°.

    Muchas veces el dolor nos sepulta y permitimos que nos lastimen, que nos juzguen, que subestimen nuestras capacidades y hasta nos hagan sentir repulsa por nosotros mismos. He sido humillada, burlada, lastimada desde pequeña por un cuerpo que no eligí, pero que por ignorancia y comodidad descuidé. He sido víctima y victimario. Nadie sabe la de veces que evadí tu reflejo y te odie y maldeci por que no eras como yo quería, por que me veía como un mounstro, y las noches esos pensamientos que desde la adolescencia me perseguían en las que lloraba hasta quedarme dormida por que no debería haber nacido.
    Han tenido que pasar 29 años para tomar el control de mi vida, si por primera vez, para demostrarme que yo si puedo y que cuando nadíe daba un centavo por mi, yo podría lograrlo.
    Ha sido un proceso largo, días en los que estuve apunto de tirar la toalla por que no veía cambios, pero al final siempre recordaba que estaba sola en ello y que debia salir adelante, que solo tenía que intentarlo, cada día era uno menos para tener el cuerpo que yo me merezco y debía trabajar por ello.

    Esto es nada más que cansacio de lo que era, de esa que ya no quiero volver a ser, nunca más. Es ¿Egoísmo? quiza sí, mi vida gira en torno a lo que me hace sentir bien.
    Es responsabilidad de que eres lo único verdaderamente mío y lo mejor que tengo, estos casi 7 meses han servido para comprender que a veces aprender a amarte es un pequeño acto de egoísmo.
    Es sorpresa al poder mirarme por fin en un espejo sin sentir terror de mi reflejo, sin sentir pena por mí, para adaptarme a esta nueva yo, para ser la mujer que quiero ser, y sentirme agusto en mi propia piel. Es hacer comunión con éste mi cuerpo en cada entrenamiento, aprender a escucharlo y honrarlo tomando las mejores decisiones sobre mi nuevo estilo de vida.

    Hoy el reto de vivir la vida es un día a la vez, mente y cuerpo, pero se que puedo ser felíz que merezco serlo, y que esto es solo el exterior, he decidido dejar atrás toda la pena que me han dejado algunas dolorosas experiencias, para reconstruirme, para ser mejor persona iré vaciando la maleta y dejare en el camino a todos aquellos que no ayudarán a crecer, lanzaré al viento las ofensas de quienes me han lastimado, y esparciré como cenizas en el camino las burlas de toda esa gente que no tuvo idea de lo mucho que una palabra puede lastimar, de lo contrario nunca las habrían pronunciado.

    Hoy te puedo decir que miro a la niña detrás del espejo y no siento más pena por ella y su niñez, hoy puedo ver en sus ojos un brillo que jamás advertí, unos sonrisa que esconde entre sus pliegues unos dientes pequeños casi infantiles, hoy la abrazo y sabe que la quiero más que ayer y que la cuido, que es parte de mí al igual que tú, y que somos work in progress. Quiero darte las gracias por que hemos llegado hasta aquí y nos mantenemos firmes, por que nunca antes estuve más segura que por más que tiemble el suelo yo tengo los pies firmes en tierra y que no volvere a vivir de sueños si puedo vivir en cada de ellos.
    Hoy abro los brazos y puedo rodearte, hoy descubro en ti curvas que antes no advertía y me sorprendes enormemente cuando me miro en un probador y compruebo que me veo mejor que nunca. Hoy miro esas estrías y se que son testigos, son las marcas de mi batalla. Hoy solo puedo dar gracias por la inmensa oportunidad, por el regalo de poder caminar sin miedo, por que por fin me siento como una pieza del engranaje.

    De mi vida que puedo decirte…me gusta pensar que soy lo que soy, que soy nueva, que soy fuerte, que no soy la misma de ayer, que no quiero ser la misma de ayer.
    De hecho si me permites me gusta pensar que mi vida empieza hoy, que todo en mi vida es un dia a la vez… es un poco como la gente que se recupera de algo, en mi caso yo me recupero de mi de la que fuí, trato de reconstruirme y en esa transición hay días buenos y hay días malos, hay momentos de sorpresa y otros de profunda soledad. Nomás que hoy se que puedo, y que me pueden quitar todo pero nunca mi actitud.
    Me siento contenta, me acepto, me sorprendo casi cada día, y no extraño ni uno solo de mis días pasados. Es historia, una que no deseo repetir!

    Claudia.

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