La importancia de comer bonito

Posted by on Jun 20, 2017 in Lo que yo como, Recetas | 0 comments

Texto original escrito por Ana.  Sígueme en Instagram

 

Observa estas dos imágenes:

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Ambas retratan el mismo platillo: un sencillo atún con aguacate, jugo de limón y especias.  ¿Cuál te pareció más apetitoso? ¿Cuál de los dos te invita a comerlo?  

 

 

Comer bonito quiere decir presentar nuestros platillos de una forma bella, agradable para todos nuestros sentidos.  

 

Esto es importante porque:

 

Para realizar la digestión de forma correcta y para que nuestro cerebro detecte saciedad y pare de comer, es necesario experimentar PLACER.   Y la belleza es uno de los principales factores que genera placer.  Cuando vemos algo estético, cuando olemos aromas agradables,  se liberan endorfinas y dopamina que nos hacen sentir relajados y contentos.  

 

Estar relajados es el estado perfecto para que nuestro sistema digestivo haga su trabajo.  ¿Alguna vez has intentado comer enojado o triste? Muchas veces ni siquiera es posible hacerlo y si lo hacemos es de prisa y luego la comida nos cae mal.   El estado de relajación favorece los movimientos persistálticos, que las enzimas hagan su trabajo, que mastiquemos más en calma y que se puedan absorber correctamente los nutrientes.

 

Además, al comer algo que consideramos rico, favorecemos la saciedad.  ¿Sabías que si no comemos algo sabroso nuestro cerebro no termina de captar que ya comimos suficiente y va a seguir piediendo comida?  Gracias a la neuroimagen, ahroa sabemos que la saciedad no se activa únicamente porque el estómago está lleno,  también interviene el hecho de que se activa el centro de placer en el cerebro.

 

Quizá te ha ocurrido que pediste algo en un restaurante que no te gustó mucho y aunque al final estás físicamente satisfecho, sientes que te faltó “algo”.  Ese algo es ¡placer! 

 

 

Algo interesante es que lo que hace rico y placentero a  un platillo no es solo su sabor, sino cómo lo percibimos con todos nuestros sentidos: su olor, colores, presentación en el plato, el ambiente en el que lo comemos, sus texturas…

 

Puedes profundizar en el rol del placer en la digestión y saciedad en el episodio de mi podcast “Placer: el ingrediente secreto para adelgazar” 

 

Otro beneficio de comer bonito es que nos ayuda a BAJAR EL RITMO.  Cuando comemos directo de la olla o del tupper, en general comemos muy rápido, sin atención.  Lo hacemos mientras realizamos otra actividad: servirle a los hijos, terminar un trabajo en la computadora, hablar por teléfono.    Pero cuando ponemos un mantel y nos servimos en un plato de cerámica bonito, cuando ponemos música y cuando el platillo se ve apetecible, naturalmente bajamos el ritmo y ponemos más atención al acto de comer.

 

Esto es justo lo que ocurre cuando comemos en un restaurante.  El hecho de que el ambiente esté cuidado, la mesa se ponga bonita, el mesero nos atienda con amabilidad, los platillos se sirvan de forma bella y ordenada, nos pone en otro estado mental y emocional: el de disfrutar.   Y eso favorece comer con calma, y así aumenta el placer, detectar más fácil la saciedad y digerir mejor.  

 

Un beneficio más, que me parece muy importante, es que comer bonito nos hace sentir MERECEDORES.  Merecedores  de belleza, atención y dedicación.  Si tú no te das amor y cuidado, ¿quién?  Cada vez que te das el tiempo de servirte a ti mismo la comida de forma bonita, te estás diciendo: “me interesas”, “yo te cuido”, “te mereces comer bonito y bien”,  “date tiempo para disfrutar”.

 

Y por cierto, comer bonito no te lleva mucho más tiempo que comer feo.  ¡Es un hábito!  La diferencia en tiempo entre los dos platillos de las fotos son quizá 7 minutos.  Y la diferencia en la experiencia de comer es ¡infinita!  

 

Hoy te invito a comprometerte a incluir la belleza y el placer en tus comidas.  

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