Cuadro de honor

Mi dieta diaria: bajando de peso comiendo sanamente

Posted by on Jul 29, 2011 in Cuadro de honor, Motívate | 10 comments

Les comparto la historia de Gaby quien desde la niñez se enfrentó al sobrepeso pero que hoy, a sus 20 años, ha logrado mantener un peso saludable de la mejor manera: aprendiendo a comer y a cocinar sanamente.

En su blog Mi dieta diaria nos comparte los que come todos los días.  A través de cada menú, Gaby nos enseña que comer saludablemente es sencillo y variado, y que es el camino más efectivo y disfrutable para vivir con salud.

Los invito a seguirla en twitter, facebook y a través de su blog.

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Yo solía ser una niña muy gorda, comía pésimo. Cuando entre a la pubertad tuve problemas con mi periodo así que me llevaron con la ginecóloga y me dijo que mi ciclo no estaba bien por mi peso. No entendí exactamente qué pasaba pero al parecer mi cuerpo no podía controlar la grasa y las hormonas al mismo tiempo, así que se enfocaba más a lo primero.

En ese entonces pesaba más de 90 kilos, con sólo 12 años. Entonces mi mamá me llevó con mi primer nutriólogo. Me ayudó bastante, me dio prácticamente lo mismo que yo comía pero en formas más saludables, y logré bajar 12 kilos pero perdí el interés. A esa edad no estaba muy interesada en eso, quería comer lo que se me diera la gana y entonces lo dejé.

Tiempo después, cuando estaba en las vacaciones previas antes de entrar a la preparatoria, me la pasaba todo el día en casa junto con una amiga y pedíamos casi diario comida a domicilio. Comí de todo: tortas, hamburguesas, tacos, pizza, sushi, etc. Mi mamá me decia al pasar los dias, “Gaby, estás engordando más, cuídate..”. Obvio con una adolecente no se puede decir esos comentarios jaja. Yo solo me enojaba y le decía que no me molestara.

Entonces un día me quise poner una blusa que me encantaba y que no me ponía hace tiempo, pero oh sorpresa… cuando me la puse, me quedaba HORRIBLE. Entonces me di cuenta que había engordado demasiado, me miré al espejo y en ese momento fue cuando me cayó el 20. Pensé, “¿cómo puede ser posible que teniendo 15 años batalle tanto al momento de escoger ropa? Que me sienta tan insegura, que ni siquiera puedo subir las escaleras sin quedarme sin aliento, voy a entrar a la prepa a una nueva escuela, nuevos compañeros y todas las chavas delgadas y guapas y yo sintiéndome una ballena horrible… no esto no es justo, tengo que hacer algo”. A mi no me gustaba comprar ropa, no me emocionaban las fiestas, tampoco me gustaba que me tomaran fotos, tenía mi autoestima por los suelos. Y todo por estar GORDA y no encontrar ropa de mi talla.

Fui a llorarle a mi mamá y a hacerle el drama de mi vida, muy decidida hice cita con una nutrióloga. Algo muy importante es que lo hice pensando en que mi vida iba a cambiar, más que en ponerme a dieta, bajar de peso y luego volver a comer “normal”. Sabía que tenía realmente que hacer un CAMBIO, porque si yo quería estar delgada, no podía seguir haciendo lo que yo hacía (no hacer ejercicio, comer como si estuviera amarrada), porque yo me di cuenta que tenía un problema, la forma en que yo comía no podía ser lo “normal”.

Y así fue, poco a poco fui bajando de peso. La primera semana bajé 3 kilos y medio y me motivó muchísimo. Mis cambios fueron lentamente, yo no comía nada de verdura y muy pocas frutas, empecé primero comiendo solo ejotes y brócoli, les ponía salsa de tomate o queso para que me agradara más el sabor. Y con los días yo y mi mamá fuimos aprendiendo a cocinar más sanamente y nos dimos cuenta que la comida era muy rica sin agregarle muchas cosas.

Con el tiempo fui descubriendo huesos que no sabía que tenía, como el de las manos, el del pecho y mi favorito, el de la cadera, se sintió muy padre. Con esa nutrióloga fui durante más de año y medio sin faltar ni una sola semana. Bajé en total alrededor de 26 kilos, y todavía me faltaban kilos por bajar.

Despues dejé de ir con ella, pensando que podría bajar yo sola lo que me faltaba. Pero no fue así, no subí ni un kilo, pero tampoco bajé, me mantuve. Señal de que si aprendí a comer mucho mejor sin que me estuviera vigilando un profesional. A los 6 meses hice cita con otra nutrióloga, y con ella bajé los kilos que me faltaban, que eran como 8.

Ahora tengo 20 años, durante todo ese proceso aprendí muchas cosas de mis nutriólogos, algunas veces sí me desesperaba y se me ocurrió probar con varios medicamentos, ninguno me sirvió, no aguantaba ninguno más de una semana por los efectos secundarios.

Me di cuenta que es muy padre subir escaleras sin sentir que se te va a salir el corazón, que hacer ejercicio es un goze,  que es genial sentirme con energía todo el dia, que es genial encontrar un pantalón de mi talla en una tienda cualquiera!, y cuando me puse mi primera blusa talla chica, nisiquiera cuando era niña usé esa talla jajaja— Aprendí a cocinar sano, a encontrarle el gusto a toda la comida sin necesidad de agregarle grasa (aceite, crema, manteca, mayonesa, cosas empanizadas), y ahora todos en mi casa comemos mejor o eso intento que sigan mi ejemplo.  me gusta ayudar y compartir mi experiencia, porque si yo pude cambiar mis hábitos que eran de LO PEOR, entonces cualquiera puede.

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¡Gracias Gaby!

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La Gula Financiera….

Posted by on Jun 17, 2011 in Cuadro de honor, Motívate | 0 comments

Es un gusto para mí publicar hoy un post de Isela, mujer simpática, inteligente y bloggera experta en finanzas personales que nos comparte su experiencia como ex comedora y compradora compulsiva.

No dejen de leer su blog El Peso Nuestro de Cada día y de seguirla en twitter.

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La Gula….si he de saber yo de eso.

Según la Wikipedia

La gula es un vicio del deseo desordenado por el placer conectado con la comida o la bebida. Este deseo puede ser pecaminoso de varias formas (siempre siguiendo los conceptos de dicha religión):

1. Comer o beber en exceso de lo que el cuerpo necesita.
2. Cortejar el gusto por cierta clase de comida a sabiendas que va en detrimento de la salud.
3. Consentir el apetito por comidas o bebidas costosas, especialmente cuando una dieta lujosa está fuera del alcance económico.
4. Comer o beber vorazmente dándole más atención a la comida que a los que nos acompañan.
5. Desperdiciar la comida estando en la misma categoría que la de comer más de lo que necesita el cuerpo.

Por años fui comedora compulsiva, comía sin hambre y no paraba hasta que me sentía llena; la calidad de lo que entraba a mi cuerpo porque importaba, con que supiera bien y me hiciera sentir satisfecha (aunque fuera temporalmente) era suficiente.

Prefería lo dulce, lo hacia sentada frente a la televisión mientras veía horas y horas de programas; o comía y me acostaba a escuchar musica Me volví pesada y lenta, así que me cansaba con facilidad; eso me deprimía y comía más para aliviar momentáneamente la sensación de tristeza. Al final todo se volvio un círculo vicioso y cada vez cargaba mas kilos.

Deje de ser comedora compulsiva hace años, solo para volverme compradora compulsiva después. Dicen las personas que dejan de fumar que ganan peso , porque cambian un vicio por otro ; yo llegue a pensar que me eso me había ocurrido. Ahora en lugar de acumular kilos, empece a acumular cosas y deudas.

Descubrí que existía la gula por los “males materiales” (no puedo decir bienes materiales, porque cuando se consumen sin ton ni son, no traen bien sino mal). Igual que con la comida, no importa lo que se compre siempre y cuando se compre: desde chucherías de moda , hasta los gagdets electrónicos más modernos, desde el café diario de $200 pesos por litro (porque cada latte  cuesta como $50 pesos) hasta la residencia de la uno apenas alcanza a pagar las mensualidades; todas son compras golosas : por antojo y no por necesidad real.

La carga financiera de las compras golosas se compara entonces con los kilos de mas : afectan nuestra salud financiera y hasta la capacidad de movernos, las deudas nos atan y perdemos agilidad. Lo mas chistoso del caso es que no aceptamos que fueron nuestras decisiones (antojos) las que nos metieron en problemas, no hay quien falte que diga que es de huesos grandes o que tiene metabolismo lento (por eso estamos gordos)…..o que el sueldo ya no alcanza y las cosas están muy caras (por eso estamos endeudados).

En ambos casos la gula no es el problema, es solo el síntoma

(Ya escucho a mas de uno enviarme una muy fresca mentada por esta afirmación) ….

Comemos y compramos sin control para tapar un hoyo emocional, una necesidad de cariño o de afecto.

  • Me atiborro de comida para no decir lo que quisiera decir, mientras mi boca este ocupada no podré reclamar atención, amor o siquiera respeto.
  • Me lleno de cosas para mostrarle al mundo todo lo que valgo, a falta de otra forma de validación de quienes me rodean.

Una de las preguntas más frecuentes que me hacen es “cómo le hago para no comprar tanto” , o lo que es lo mismo “como acabo con mi gula materialista” , quizás esperan que les escriba dándoles “10 tips para dejar de comprar” y que si los siguen, mágicamente podrán resistirse a todo. Las curas milagrosas para la gula no existen, igual que no existe la pastillita mágica para dejar de ser gordo (o gorda) …..

Lo que existe es lo que falta…..y no es la falta de un vestido, ni del iPad2 o del iPhone blanco.

Lo que existe, lo que es real es esa carencia emocional …..esa necesidad de sentirnos queridos …primero por nosotros mismos, luego por el resto del mundo. La necesidad de sentirnos apreciados, respetados y reconocidos.

La gula materialista se resuelve comprándonos primero a nosotros mismos tal y como somos, aceptándonos y dándonos el valor que merecemos no por lo que digan los demás, no por las cosas que podemos comprar, no por lo que podemos hacer por el resto del mundo …… sino por el valor intrinseco que tenemos .

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¡Gracias Ise!

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Los 12 pasos para lograr la rehabilitación de una gordita

Posted by on May 6, 2011 in Cuadro de honor, Emociones | 3 comments

Es un gusto para mí presentarles un artículo de Vanessa Barradas, sommelier venezolana que en enero de este año inició el reto de bajar de peso de manera saludable.  Desde entonces documenta su proceso en un blog titulado “Diaro de una gordita en rehabilitación”.   Inscríbanse para aprender de sus experiencias y consejos.  También pueden seguirla en twitter.

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Los 12 pasos para lograr la rehabilitación de una gordita

Quiero compartir lo que considero deben ser los pasos para lograr una rehabilitación exitosa en el camino hacia la buena salud, esto se basa tan solo en mi experiencia personal, espero les sirva:

  1. Reconocer TU problema, tienes sobrepeso.
  2. Hacer una revisión interior sobre las causas que te llevaron a tener sobrepeso
  3. Reconocer que DEBES sacar tu fuerza de voluntad al máximo, HOY comienzas el cambio
  4. Consultar a un especialista para que te guie.
  5. Levantarte así sientas que no puedes comenzar esa nueva rutina, si no es HOY nunca será.
  6. Cuenta un día a la vez, no pienses en cuanto te falta sino en lo que dejaste HOY atrás.
  7. Comienza a quererte por sobre todas las cosas.
  8. Por fin deja de culpar a los demás por tu falta de voluntad, nadie quiere que sufras.
  9. Quien sabe el camino al éxito eres tú, no te desvíes por nada ni por nadie.
  10. Escucha a todos pero solo haz lo que sientas correcto para ti.
  11. Dale gracias a tu ser superior todos los días por haberte llevado hasta aquí
  12. Comparte tu experiencia para que ayudes a quienes apenas comienzan.

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¡Gracias Vanessa!

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¡Hidrata tu vida!

Posted by on Apr 4, 2011 in Cuadro de honor, Motívate, TODO | 11 comments

Una recomendación clásica para llevar una vida saludable es tomar agua natural.  Pero a muchas personas les cuesta mucho trabajo adoptar este hábito ya sea porque no tienen las costumbre o porque el agua no les sabe bien.  Ese era el caso de mi hermana, Margarita, quien por mucho tiempo no tomó agua natural pero desde hace más de un año ha incorporada este hábito a su vida con resultados muy positivos para su salud.  Esta es su historia.

Sigan a mi hermana en twitter y conozcan a una mujer simpática, inteligente y brillante abogada.

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Hola a todos los seguidores de Fácil de Digerir:

Este texto tiene que como objetivo ofrecer mi testimonio sobre cómo implanté un hábito fundamental en mi vida y que ahora agradezco mucho: el hábito de beber agua. Se preguntarán: “¿eso es un hábito?”. Sí, sí lo es, y es uno de los más importantes. Yo he tenido muchos hábitos en mi vida, de los cuales agradezco haberme librado (por ejemplo, chuparme el dedo o morderme las uñas), pero este es uno que adquirí hace muy poco tiempo y del que he notado mejorías notables.

Para comenzar, quiero exponerles las dos razones por las cuales antes no bebía agua. La primera es que el sabor no era de mi agrado, para mí era muy importante beber algo dulce para acompañar las comidas. La segunda es que no sentía ninguna necesidad de beber nada durante el día, excepto cuando tuviera sed. Por ambas razones, no bebía líquidos constantemente, y los que bebía eran saborizados y/o con azúcar. Yo ya había escuchado hasta el cansancio que hay que beber dos litros de agua al día (los cuales yo, por supuesto, no consumía), pero como no había sentido ninguna afectación en mi cuerpo, sencillamente ignoraba dicha indicación.

Durante 2010 viví en un país extranjero, por lo que mi vida diaria cambió drásticamente. Entre otros cambios, noté que tenía estreñimiento, sueño inexplicable, mareos, piel reseca y mucha sed a lo largo del día. En realidad fue este último síntoma el que me obligó a tomar más líquidos. Como en ese país no existen las aguas saborizadas sin gas y sin azúcar (estilo Clight, Belight, etc.), y otras bebidas como el té helado son diuréticas, me vi obligada a beber agua del grifo (potable en esa ciudad). Descubrí que su sabor no me era agradable, así que probé con beber agua embotellada. El sabor era muy distinto (en realidad, no existía tal) y me di cuenta de que esa agua sí me hidrataba, así que entendí que esa era la opción que había estado buscando.

Comencé bebiendo unos cuantos vasos al azar, pero luego fui incrementando mi ingesta durante el tiempo que pasaba en la oficina (así aprovechaba para estirar las piernas cada vez que iba a servirme un nuevo vaso), de tal modo que logré beber entre 1.5 y 2 litros diarios. A veces no tenía sed, pero aún así le iba dando tragos pequeños al agua, hasta que me terminaba cada vaso. No me costaba nada de trabajo, pues el agua embotellada no tenía un sabor desagradable, no me inflaba el estómago y tampoco incrementaba mi ingesta de calorías.

Inmediatamente que comencé, noté muchos cambios favorables en mi organismo. Naturalmente, ya no tenía sed en ningún momento del día; pero no solo eso, sino que además mi tránsito intestinal mejoró bastante, la hidratación de mi piel se incrementó, desaparecieron los mareos y me mantuve alerta sin esos sueños inesperados tan molestos. Mi alimentación cambió cuando me fui a vivir al extranjero, sí, pero todos esos cambios se compensaron cuando comencé a beber más agua, por lo que le atribuyo esos beneficios a ese buen hábito.

Hoy ha pasado un año de todo esto y estoy feliz. Ya no tengo ningún conflicto bebiendo agua, pues encontré que sí se puede beber agua natural sin que tenga un sabor a grifo, filtro, agua hervida, etc., y también descubrí que los beneficios que trajo a mi cuerpo los noté por mí misma, nadie me los platicó.

Finalmente, quiero compartirles que lo que me llevó a tomar la decisión de ingerir más agua natural y a hacerlo con constancia, fue la idea de llevar una vida más sana en general. Tengo otros problemas de salud gástrica y de colesterol, que me llevaron a pensar que algo no estaba haciendo bien con mi cuerpo, pues éste estaba respondiendo de manera adversa en varios aspectos. Por lo tanto, empezar por este nuevo hábito, fue el primer paso para después continuar con una rutina de ejercicio y una alimentación balanceada.

Por todo lo anterior, les invito a todos los seguidores de Fácil de Digerir a que comiencen desde hoy a beber el agua que su cuerpo requiere, aunque no siempre se los pida a gritos. Nunca es tarde para empezar, y estoy segura de que, igual que yo, encontrarán beneficios para su cuerpo que ni siquiera se imaginaban que tenían su origen en el bajo consumo de este líquido.

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This song reminds me of swimming

Posted by on Mar 17, 2011 in Cuadro de honor, Ejercítate, Motívate, TODO | 2 comments

Esta es la historia de Abril quien nos demuestra que nunca es tarde para adoptar el hábito del ejercicio y que lo que se gana haciéndolo es mucho más que un cuerpo saludable.

Los invito a visitar el blog de Abril o síganla en twitter.

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Hace algunos años pensaba en que me hubiera gustado tener una disciplina deportiva desde pequeña, debido a circusntancias que no estaban en mis manos fue imposible, sin embargo, no preví que pude incorporarme a una de ellas: la natación. Todo empezó por recomendación médica.

Hace dos años inicié en principiantes, tenía miedo pero tenía muchas ganas de aprender, de sentirme mejor. El primer día que llegué el profesor me preguntó si sabía nadar,  yo como había tomado clases en la prepa pensé que tal vez podría estar en intermedios pues según yo no me ahogaba, ja! nada más alejado de la realidad. Me pidió dar una vuelta para ver en qué tanto avance tenía, cuando acabé me dijo -“¿qué te parece si empezamos desde el principio?”. El uso de la “tablita”, cómo hacer “bucitos” y cómo respirar entre brazadas fueron las primeras cosas que aprendí, con mucho trabajo debo decir.

En un principio no podía llegar ni siquiera a la mitad de la alberca, que mide 25 mts. Poco a poco y con el paso de los meses pude recorrer  los 25 , 50, 100, 200, 500 mts y cuando se acercaba un maratón contra corriente en las Estacas, en el estado de Morelos, el profesor me preguntó -“¿Cómo ves te avientas?”. Yo le dije que si, el temor me consumía, no sabía si podría hacerlo, y aparte ¡era nadar en un río! Me enseñó a flotar y pocos días antes me pidió nadar 800 mts sin parar. No creí poder hacerlo, sentía que se me acababan las fuerzas, sin embargo…lo logré. Logré también acabar el maratón contra corriente en 21,17 min con aletas y quedé en 12° lugar. No lo podía creer. Aún así sabía que me faltaba mucho por aprender, todavía lo sé, sin embargo he notado mi avance, he bajado mis tiempos, tan sólo el año pasado en mayo nadé nuevamente el maratón y lo terminé en 16,10 min igual con aletas, quedé en 5° lugar.

Ahora ya estoy en avanzados, tengo nuevo entrenador y nuevas rutinas. Hice mi primer biatlón nadando 1 km en 18 min y trotando 5 km en 48 min.  En septiembre del año pasado gané mis primeras medallas. Nunca lo imaginé, había logrado algo que jamás pensé que podría hacer, me sorprendí de mi misma y entonces supe que todo era posible y es así que ahora he llegado a nadar 3,8 km en el entrenamiento.  “Ya verás que cuando nades 5 km ni lo vas a sentir” eso me dijo el entrenador la semana pasada al ver mi asombro, la verdad es que cada entrenamiento lo siento y mucho, a veces siento que ya no puedo pero hay algo dentro de mi que me dice SIGUE ADELANTE, TU PUEDES…y sigo hasta que el entrenador dice “200 suaves y se van”.

Cada día despierto con ganas de superarme, de lograr completar el entrenamiento, de ver resultados (he bajado 10 kg y sigo bajando). Lo que alguna vez anhelé: tener una disciplina, ahora la tengo y pienso seguir en ella. La natación me ha dado muchas cosas, ha impactado mi vida más allá de lo que podía pensar, más allá de la salud, ha cambiado mi vida.

Sé que es muy diferente empezar después de los 25 que empezar desde que se es niño, lo he visto con mis compañeros, pero eso mismo me hace echarle más ganas. Yo apenas comienzo y sé que me falta un largo camino, un camino que saboreo con cada brazada, con cada respiración, con cada vuelta. Todavía faltan muchos kilómetros por nadar y sé que estoy lista para hacerlo.

“Si trabajamos 5 años 365 dias nos acercamos a nuestra meta”

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Tomando las riendas de la salud. La historia de Any.

Posted by on Feb 28, 2011 in Cuadro de honor, Emociones, Motívate | 8 comments

Con mucho gusto les presento la historia de Any Saenz quien generosamente nos comparte su lucha contra la obesidad y su experiencia en el camino hacia una vida saludable.

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En días recientes, he sabido de historias cercanas de muertes de jóvenes relacionadas con la obesidad y problemas cardiacos, suficiente motivo para animarme a escribir este Post.

Mi experiencia comienza en mi primer embarazo a mis 18 años subiendo de 76 a 108 kilos y continúa con mi segundo embarazo a los 30, de 98 a 115 kilos, mido 1.75 mts. Con dolores musculares, de huesos, un embarazo con preclampsia y mi autoestima por los suelos, decidí hacer algo al respecto.

Así inició una lucha contra la obesidad y sin saber por donde empezar, mi esposo me convenció y me inscribí en un gimnasio solo para mujeres y una visita con la nutrióloga en marzo del año pasado. Parecía una meta imposible de alcanzar ya que era demasiado ambiciosa, desaparecer mínimo 35 kilos ¡a cualquiera desanima!, pero mis hijos, esposo y yo misma valían la pena. Aprendí a clasificar la comida como “saludable” y “chatarra”, efectué una depuración en mi alacena y refrigerador, programé los menús basados en estos principios y acudir al gimnasio al menos tres veces por semana. (¡Ha! ¡Para sorpresa! Como buena ama de casa descubrí también que los alimentos saludables son más económicos que la comida “chatarra” así que no vi afectada mi economía)

No niego que ha sido un camino difícil, pero ha sido más fácil adoptar buenos hábitos alimenticios y de ejercicio, ahora siento que soy una mujer especial porque he aprendido que la paciencia y dedicación nos hace llegar lejos. Actualmente peso 95 kilos, he bajado 20 kilos y me quedan aún más, voy despacio, porque sé que las dietas milagros y bajar de peso rápidamente lo único que lograran es el efecto “yo-yo” así que prefiero perder 1.5 kilos a 2 por mes, porque serán de grasa y no de masa magra, me sorprendo al ver que entro en ropa mucho mas pequeña que antes de mi segundo embarazo, mi cuerpo está musculoso y firme. Adiós a los achaques de viejita.

Mis reglas de oro son:

  1. No refrescos gaseosos. (Coca-cola, Pepsi, Fanta, etc.)
  2. No pastelitos, muy poco pan de caja y de dulce.
  3. Nada de dulces ni helados a excepción de un poco de chocolate.
  4. No cocinar con aceite vegetal ni manteca. Es mejor al vapor.
  5. Limitar el consumo de carnes.
  6. Por nada del mundo, comer frituras.
  7. La fruta y verdura tendrá que ser fresca, regularmente las compro en el mercadito recién cosechadas de los huertos locales. (Así evito algunos transgénicos)

En este viaje el aprendizaje ha sido constante, es así como una amiga me sugirió por medio de Facebook Fácil de digerir. Aquí he reafirmado mis métodos y se que voy por el camino correcto. Llevo casi un año de lucha y por nada del mundo volteo hacia atrás y me dejo vencer, mi familia también ha aprendido a comer mejor, espero unos meses más compartirles que he llegado a mi peso de hace muchos años atrás.

– Any Saenz

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