Trastornos

La hipoglucemia

Posted by on Mar 5, 2014 in Trastornos | 0 comments

Texto original escrito por Ana.  Sígueme en Twitter.

Hypoglycemia

La hipoglucemia es una condición en la que los niveles de glucosa (azúcar) se encuentran por debajo de lo normal o los niveles de insulina por arriba de lo normal.

Sus principales causas son una mala alimentación (rica en carbohidratos refinados, baja en fibra,  donde las personas se saltan comidas y pasan mucho tiempo sin comer), antecedentes familiares de diabetes, alto consumo de bebidas alcohólicas, ciertos tumores, algunas deficiencias hormonales o enzimáticas, por efecto de algunos medicamentos y cmi consecuencia de algunas operaciones bariátricas.

Es una condición sumamente común y muy poco diagnosticada, sobre todo porque muchos de los síntomas, son tomados a la ligera por la persona o, en esta vida en la que estamos acostumbrados a altos niveles de estrés, las personas tienden a acostumbrarse a vivir con dolores de cabeza, insomnio o fatiga.

La hipoglucemia es una condición  crónica y degenerativa, lo que quiere decir que si no se trata correctamente, empeorará con el paso del tiempo, pudiendo afectar gravemente la calidad de vida de la persona y desembocando en diabetes, problemas renales, confusión mental, desamayos, coma, paro cardiaco.

Algunos síntomas son:

  • Dolores de cabeza frecuentes
  • Cansancio y/o debilidad
  • Sudoraciones, sobre todo si no se ha comido
  • Sentir mucha hambre
  • Temblor, sobre todo si no se ha comido
  • Hormigueo y sentir que se “duerme” una parte del cuerpo
  • Insomnio
  • Visión borrosa o doble
  • Palpitaciones y/o taquicardia
  • Palidez
  • Nerviosismo
  • Mareos
  • Ponerse de muy mal humor al tener hambre
  • Irritabilidad
  • Antojos incontrolables por alimentos dulces
  • Los periodos de hipoglucemia se pueden presentar al dormir, los síntomas son: despertar con la pijama o sánanos húmedas por sudación, sentirse cansado, irritable o confundido al despertar, pesadillas.

Consejos

  • Si tienes antecedentes familiares de diabetes, monitorea tus niveles de glucosa en sangre con frecuencia para prevenir cualquier desregulación.
  • Si identificaste algunos de los síntomas mencionados en este artículo, acude al médico de inmediato.
  • No pasar más de 3 horas sin ingerir alimento.  No saltarse comidas ni hacer ayunos.
  • Llevar una alimentación con alimentos de bajo índice glicémico.
  • Evitar el alcohol, sobre todo no consumirlo sin alimentos sólidos.
  • Llevar un estilo de vida activo.
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10 sonidos del cuerpo que hablan de tu salud

Posted by on Aug 27, 2012 in Trastornos | 9 comments

Texto original escrito por Ana.  Sígueme en Twitter.



Nuestro cuerpo emite sonidos derivados de procesos y movimientos normales.  Pero hay ciertos ruidos que si se presentan de forma cotidiana pueden indicar que algo no anda bien.

 

Estos son diez sonidos comunes que merecen tu atención.

 

Gruñidos en la zona abdominal

Lo que significa: cuando los músculos del intestino y el estómago se contraen pueden generar un sonido parecido a un gruñido: “rooar” “grrr”.  Entre las causas de estas contracciones se encuentran: dificultad para digerir ciertos alimentos (lácteos, trigo, azúcares, legumbres son los más comunes), hambre o estrés, lo que explica esos momentos penosos en los que durante una junta, una entrevista, una cita,  se siente más.

 

Qué hacer: aprende a respirar para manejar el estrés. Realiza actividades que te relajen y te hagan sentir bien.     Si el sonido es crónico, lleva un diario digestivo para identificar el alimento que posiblemente esté causando esta molestia.   Si el sonido es molesto y se acompaña de dolor, consulta a tu médico.   No dejes pasar demasiado tiempo sin comer, realiza snacks entre comidas.

 

Eructos

Lo que significa: que has tragado aire en exceso al comer o al conversar, a esto se le llama aerofagia.  Los eructos también pueden ser causados por reflujo gastroesofágico.

 

Qué hacer: seguir el clásico consejo de las mamás: “no hables con la boca llena”, evitar mascar chicle y bebidas gaseosas.  Comer despacio.  Puedes seguir estos consejos para manejar el reflujo, pero lo mejor es acudir con tu médico para una evaluación y tratamiento personalizado.

 

 

Estornudos

Lo que significa: las vías respiratorias se encuentran congestionadas y el estornudo es un mecanismo para expulsar aquello que se encuentra interfiriendo con el correcto flujo de aire.  También son síntomas de alergias estacionales o alergias de otro tipo.

 

Qué hacer: limpiar los orificios nasales con una solución salina.  Si los estornudos son continuos, sientes que no puedes parar de estornudar y están acompañados de ojos llorosos, comezón, sangrado o moco es muy probable que se trate de una alergia y es importante acudir a un médico ya que puede tratarse de una infección o de una alergia.

 

Flatulencias

Lo que significa: las flatulencias son un mecanismo a través del cual el cuerpo elimina exceso de aire que ha sido tragado  (como los eructos) y también es la forma de liberar gases producidos durante la digestión.   Algunos alimentos pueden aumentar la producción de gases y generar mal olor como las legumbres, azúcares del alcohol (xilitol, sorbitol, manitol, etc.), fructosa, lactosa, crucíferos (brócoli, coliflor, rábano, coles), bebidas carbonatadas, almidones (papas, maíz, trigo).  Gases crónicos y acompañados de dolor o muy mal olor pueden ser signo de algo más grave como alergia o sensibilidad a algún alimento, celiaquía, cáncer de colon, diverticulitis, síndrome de intestino irritable, endometriosis, cándida o enfermedades del páncreas.

 

Qué hacer: come lentamente y con la boca cerrada.  Lleva un diario digestivo para registrar si los gases se deben a algún alimento y evítalo.  Elimina alimentos procesados, azúcares,  harinas, lácteos y refrescos.   Inicia un programa de complementación con probióticos y enzimas digestivas (debe ser recomendado por un especialista).   Realízate una Prueba de Sensibilidad a los Alimentos para descubrir qué le está haciendo daño a tu cuerpo.  Acude a un médico para realizarte una revisión.

 

 

Ronquidos

Lo que significa: los músculos y tejidos de la garganta se relajan de forma excesiva y generan una vibración al respirar.  Los ronquidos también pueden ser provocados por un tabique nasal deforme, pólipos nasales, congestión nasal por alergias, inflamación de las adenoides y de las amígdalas, anomalías en la estructura ósea de la cara o una lengua demasiado grande.  Apnea de sueño.

Qué hacer: evitar el alcohol antes de dormir.  Evitar sedantes y pastillas para dormir.  Tratar de dormir de lado en vez de boca arriba.    Mantener un peso saludable, pues el sobrepeso puede causar ronquidos.  Utilizar bandas nasales para despejar la vía aérea.  Si tus propios ronquidos te despiertan o tu pareja se queja de la intensidad de los mismos, es recomendable acudir a un médico especialista en trastornos de sueño para que determine la causa y tratamiento. Especialmente la apnea del sueño puede ser peligrosa, pues indica que la persona deja de respirar parcial o completamente durante la noche.   Se puede detectar si tras un episodio en el que se deja de respirar se produce un jadeo y luego se empieza a respirar de nuevo.

 

 

Hipo

Lo que significa: los músculos del diafragma se contraen fuertemente de forma súbita.  La causa del hipo aún no se define claramente, pero se sabe que las ulceras pueden provocar hipo recurrente.  También se le ha asociado con problemas del corazón.

 

Qué hacer: evitar un exceso de alcohol y de alimentos.  Visitar a un gastroenterólogo si han pasado días sin poder controlar el hipo o si es muy recurrente.

 

 

 

Rechinido en los dientes

Lo que significa: apretar fuertemente los dientes y frotarlos, genera un rechinido, el cual se produce de forma inconsciente tanto en el día, pero sobre todo durante la noche.  Si esta acción es crónica se conoce como bruxismo y puede causar dolor en los oídos, dolor de cabeza, insomnio, desgaste de los dientes y dolor en la mandíbula.

 

Qué hacer: aprender a manejar el estrés a través de meditación, actividades placenteras, ejercicio.  Utilizar una férula para los dientes (proporcionada por el dentista, tras un diagnóstico) que impida apretar y friccionar los dientes.  Evitar comer alimentos duros y azúcares. . Masajear los músculos del cuello, hombros y cara.  Aplicar compresas de hielo o calor en la mandíbula para relajarla.

 

 

Tronido de rodillas

Lo que significa: cuando las articulaciones truenan se debe a la formación de burbujas de aires que se forman en el fluido entre las articulaciones.  Si no hay dolor y es ocasional, se considera normal.  Si es recurrente, pero sin dolor, puede estar relacionado con altos niveles de estrés que ocasionan que las articulaciones se tensen y truenen más.

 

Qué hacer: haz ejercicio de forma constante, practica yoga y realízate masajes para relajar articulaciones y músculos.  Si el tronido se acompaña de dolor, inflamación o inmovilidad (como que se traba la rodilla) puede ser síntoma de una lesión o de inicios de osteoartritis.

 

 

Chasquido de la mandíbula

Lo que significa: si se produce un sonido al abrir o cerrar la mandíbula, ya se al hablar, comer o bostezar, esto puede ser signo de un Trastorno de la Articulación Temporomandibular (ATM).  Las causas son variadas: una mala mordida, burxismo (rechinar y apretar los dientes), mala postura.

 

Qué hacer: acudir al dentist para que evalúe la alineación de la mordida y si existe burxismo.  Masajear y relajar los músculo de la mandíbula.  Evitar masticar chicle.  Utilizar compresas calientes o frías parar relajar el área.  Aprender a manejar el estrés.

 

 

Zumbido de los oídos

Lo que significa: el zumbido en los oídos es un ruido en los oídos que no proviene de una fuente sonora externa.  Las causas pueden ser infecciones en el oído, exceso de cerilla, la presencia de cuerpos extraños, lesiones por sonidos fuertes, enfermedad de Meniere.  En algunas personas el consumo de alcohol, cafeína, tabaco,  aspirina y antibióticos puede casar zumbidos.  En algunos casos incluso puede ser signo de aneurisma o un tumor en el cerebro.

 

Qué hacer: evitar la cafeína, el alcohol, el tabaco y la auto-medicación.  Usar tapones para proteger de sonidos fuertes.  Consultar a un médico si el zumbido es recurrente y si está asociado con mareo, nauseas o si inició tras un golpe.

 

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Cómo saber si tienes una relación disfuncional con la comida

Posted by on Jul 25, 2012 in Emociones, Trastornos | 5 comments

Texto original escrito por Ana.  Sígueme en Twitter.

 

La calidad de la relación con la comida no está determinada por tu peso o por tu estilo alimenticio.  No por ser delgado quiere decir que tengas una relación funcional con la comida o que por el contrario, por tener sobrepeso tengas una relación disfuncional. Tampoco tiene que ver con qué tanto ejercicio haces.   La relación disfuncional es algo mucho más profundo, es una postura interna.

 

El indicador principal de que tienes una relación disfuncional con la comida es que LA COMIDA ES EL CENTRO DE TU VIDA.

 

Esto quiere decir que TODO gira alrededor de ella: a dónde vas, con quién convives, cómo te sientes, qué actividades haces, qué piensas…y obviamente qué y cuánto comes.  Es como un filtro a través del cual le das significado a tu mundo y tomas decisiones.

  • ¿Has evitado acudir a reuniones sociales por miedo a la comida que servirán?
  •  ¿Frecuentemente te sientes culpable después de comer?
  • ¿Tu peso determina tu estado de ánimo?
  • ¿Continuamente te encuentras pensando en qué vas a comer y esto te causa angustia?
  • ¿Cotidianamente comes con tanta ansiedad que pierdes la noción de la cantidad de alimentos que has comido?
  • ¿Decides tu alimentación a partir del número de calorías más que por la cantidad de nutrientes?
  • ¿Comer te causa más sufrimiento que placer?

Si respondiste que sí a alguna o algunas de estas preguntas, es muy probable que tengas una relación disfuncional con la comida.

 

La relación disfuncional con la comida se manifiesta principalmente de dos formas:

 

Relación disfuncional A

  • Comer cuando no tienes hambre
  • No poder parar de comer
  • Tener antojos incontrolables
  • Comer a escondidas y/o esconder comida
  • Sentirse avergonzado de lo que se come ya sea por la calidad, cantidad o tipo de alimentos

 

Relación disfuncional B

  • Obsesionarse con contar calorías, grasa, carbohidratos, gramos…
  • Pesarse y medirse continuamente
  • Miedo a engordar
  • Clasificar alimentos como buenos y malos
  • No comer aunque se sienta hambre fisiológica

 

Aunque son diferentes y tienen muchos matices,  en ambos tipos de relación hay una obsesión por la comida.  No se puede dejar de pensar en ella.   Cuando el centro de tu vida es la comida siempre hay ansiedad y culpa.

 

Creando una relación funcional con la comida

 

La relación que tienes con la comida depende de tu autoconcepto, del cual deriva tu autoimagen. Reflexiona: realmente no le tienes miedo a la comida, te tienes miedo a ti.  Por lo tanto, tienes que empezar a trabajar en ti para resolver tu relación con la comida.

 

Aunque esto  es un proceso que lleva tiempo y se tiene que hacer con la guía de un experto, estas son algunas recomendaciones para mejorar tu relación con al comida:

  •  Recuerda que TÚ ERES EL CENTRO DE TU VIDA.  Ante cada situación pregúntate: ¿es para mi beneficio? ¿me genera placer o culpa?
  • Cambia de perspectiva: Ante un alimento no te preguntes: ¿me engorda? Pregúntate: ¿me hace bien? ¿es sano?
  • No busques la perfección.  Busca ser tú plenamente.
  • Acéptate aunque no te guste lo que ves. Aceptarte y gustarte no es lo mismo y no tienen que ser lo mismo.
  • Comprende que no hay un alimento que impida que bajes de peso, es el conjunto de lo que comes a lo largo del día.
  • Confía.  Sí se puede, sean los kilos que sean, tengas la edad que tengas.  No hay gen ni hormona ni adicción, que no sucumba ante la voluntad firme de cambiar la vida.
  • Una relación funcional con la comida no tiene que ver nada más con lo que comes, sino, más importante aún, por qué comes como comes.   Explorar esta parte requiere de un enfoque integral y de la guía de un experto.  Pide ayuda.

 

¿Cómo dirías que es tu relación con la comida?

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¿Qué te está diciendo tu popó?

Posted by on Jun 4, 2012 in Come bien, Trastornos | 125 comments

Texto original escrito por Ana.  Sígueme en Twitter.

 

Imagen

 

Las heces son una fuente de información valiosísima sobre tu salud digestiva.  Representan la calidad de lo que comes, cómo digieres y cómo eliminas los desechos. Así que te  recomiendo que la voltees a ver cada vez que vayas al baño.

 

¿En qué te tienes que fijar?

 

Olor

Unas heces saludables no tienen mal olor, de hecho prácticamente son inodoras.  Si hay olor desagradable o incluso pestilente, quiere decir que las heces están pasando demasiado tiempo dentro de los intestinos lo cual genera que las bacterias produzcan gases que causan el mal olor.

 

También pueden ser indicadores de que la flora bacteriana es insuficiente o no está trabajando correctamente.

 

Cabe mencionar que es posible que eventualmente el olor cambie debido a ciertos alimentos, pero en esos casos se detecta inmediatamente la causa-efecto.  Si el mal olor es cotidiano, es un punto que se tiene que explorar a fondo con un especialista.

 

Color

 

Las evacuaciones saludables deben tener un color café-dorado que proviene de los pigmentos que forman las bacterias del intestino y la bilis.

 

Es normal que dependiendo de la alimentación, varíen los colores.  Por ejemplo, cuando se come betabel que se vuelvan un poco rojizas o cuando se comen muchos vegetales verdes crudos un tanto verdosas.  Pero aun así, deben volver a su color café-dorado de forma habitual.

 

Los colores que denotan un mal funcionamiento digestivo son:

 

  • Negro:  puede deberse a una acumulación de sangre seca resultado de sangrado interno en el tracto digestivo superior.  En este caso es urgente acudir con un médico.  En otros casos un exceso de hierro en la alimentación o de consumo de carne roja ennegrece las deposiciones.
  • Café oscuro: el vino tinto puede causar este color, si es eventual.  El exceso de sal y la falta de vegetales frescos son otro factor.
  • Verde: consumo de ciertos antibióticos, enfermedad de Chron.
  • Amarillo pálido o blanco: puede indicar problemas biliares y/o hepáticos.  Si además, las heces pálidas flotan, tienen un aspecto grasoso y brillan, eso es indicador de que no se están digiriendo correctamente las grasas.  También pueden causado por enfermedad peligrosa y contagiosa llamada Giardia.   El exceso de uso de antiácidos de hidróxido de aluminio también provoca esta coloración.
  • Rojo: sangrado fresco posiblemente de fisuras o hemorroides.

 

Es importante que comprendan que esto es una guía GENERAL , hay muchos otros factores que afectan los colores de las deposiciones, como medicamentos, enfermedades, complementos nutricionales.  Por lo tanto, esta guía es meramente informativa y NO SUSTITUYE LA CONSULTA CON UN EPECIALISTA. 

 

Consistencia y forma

 

Las heces deben tener una consistencia suave, pero firme, en una forma de S.

 

Hay un problema si son…

  • Bolitas: indican que las heces han permanecido demasiado tiempo en el intestino, el agua ha sido reabsorbida y por lo tanto, pierden consistencia y se rompen en pedazos pequeños y duros.   La falta de fibra y líquido son las principales causas.
  • “Aguadas”: la falta de forma indica que las heces han pasado demasiado rápido por el intestino, lo que ha impedido su formación.  Esto puede deberse a una falta de fibra, infecciones, sensibilidad a los alimentos o desintoxicaciones extremas.
  • Duras y secas: indican falta de movilidad intestinal, lo que hace que el líquido se reabsorba, se sequen, endurezcan y generalmente requieren un esfuerzo para ser expulsadas y dolor.  Son signo de deshidratación, falta de fibra, estreñimiento y sedentarismo.

 

Sonido

Al caer al excusado las heces no deben caer por pedazos ni salpicar, sino introducirse gradualmente al agua.

 

¿Con qué frecuencia debo evacuar?

Todos los especialistas concuerdan en que se debe defecar diariamente, al menos una vez.

 

Algunos sugieren que lo ideal son dos o tres veces.   En mi opinión, debe tomarse en cuenta el historial de la persona, es decir, si usualmente evacúa tres veces diarias, hacerlo solamente una vez puede indicar estreñimiento y hacerlo 6, diarrea.  En cambio, si una persona siempre ha defecado una vez al día, hacerlo 3 veces puede indicar diarrea y obviamente dejarlo de hacerlo sería estreñimiento.

 

Vayas una o tres veces, revisa que esta conducta sea constante, que no te sientas ni inflamado ni pesado, que no haya un exceso de flatulencias olorosas y que las heces tengan consistencia, color café-dorado y sin olor.

 

Después de leer esta información te pregunto: ¿qué está diciendo tu popó de ti?

 

Próximamente: ¿qué te está diciendo tu pipí?

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¿Me está haciendo daño lo que como?

Posted by on Apr 9, 2012 in Trastornos | 0 comments

Texto original escrito por Ana.  Sígueme en Twitter.

 

Existe una clara y definida relación entre lo que comemos y cómo nos sentimos física y psicológicamente, pero a veces no es tan fácil identificarlo.

En ocasiones, nuestro sistema inmunológico reacciona ante algunos de los alimentos que consumimos debido a que los detecta como cuerpos extraños y potencialmente dañinos.  Esto se puede deber a factores genéticos, pero sobre todo al daño causado al sistema digestivo e inmunológico por los malos hábitos de vida.  Lo cual provoca inflamación y puede causar problemas crónicos no solo digestivos sino en todo el cuerpo.

Existen dos tipos de reacciones del sistema inmunológico ante los alimentos que es muy importante distinguir.  Por un lado, están las alergias alimenticias y por otro, la sensibilidad a los alimentos.

 

Alergia

Las alergias se presentan inmediatamente después de haber ingerido un alimento, provocando reacciones agresivas tales como diarrea, urticaria, eczema, asma o anafilaxia, problemas respiratorios, edemas y otras molestias.

En las alergias hay una reacción causa-efecto instantánea,  de forma que las manifestaciones aparecen a los pocos minutos u horas de haber ingeridos el alimento desencadenante.  Las reacciones son agresivas y clínicamente evidentes.

Es importante notar que una persona alérgica a un alimento reacciona con cantidades mínimas e incluso aunque el producto en sí no contenga el alérgeno en los ingredientes, si fue preparado en utensilios e instalaciones donde regularmente se maneja el alimento, se considera que ha sido contaminado y puede causar reacción.

Por ejemplo, si una persona es alérgica a las nueces, inmediatamente después de haber ingerido un alimento que las contenga o que haya sido contaminado durante su preparación, presentará reacciones evidentes como problemas para respirar, inflamación, ronchas, etc.  Debe atenderse de forma urgente pues de no hacerlo, puede ser mortal.

Sensibilidad

La Sensibilidad a los Alimentos se puede presentar hasta varios días después de haberlos ingerido, generando un variado número de síntomas distintos para cada persona. Por ejemplo, a una persona el trigo le puede provocar dolor muscular, a otra inflamación abdominal y colitis y a otra más, dolor de cabeza.

Las reacciones de Sensibilidad pueden resultar más dañinas que las de Alergia, ya que no son  fáciles de detectar, son más prolongadas y por lo tanto se diagnostican o confunden con otras enfermedades.

Es muy difícil identificar que ese dolor de cabeza que sientes hoy fue provocado por la salsa de soya que comiste antier con tu sushi.  Entre todo lo que comemos en un día y todos los demás factores que pueden causar dolor de cabeza, es complicado aislar el origen.

Por ello, generalmente una persona con Sensibilidad a los Alimentos, ya ha sido diagnosticada y tratada varias veces para el mismo síntoma, sin resultados.

Además, los síntomas de la Sensibilidad pueden manifestarse en la totalidad de tu cuerpo, no exclusivamente en el sistema digestivo.  Es lógico pensar que cuando tenemos flatulencias, diarrea crónica o colitis, la causa tiene que ver con lo que comemos o con un problema de mala digestión.  Pero, ¿sabías que la Sensibilidad a los Alimentos puede estar ligada a la inhabilidad para bajar de peso y a los antojos incontrolables? ¿Qué puede ser la causa de insomnio y problemas de aprendizaje? ¿O el origen real de la caspa o del dolor de oído?

Todo esto complica el diagnóstico, porque obviamente una mujer con comezón vaginal recurrente acudirá a su ginecólogo quien le prescribirá un tratamiento o  aquella persona con acné consultará un dermatólogo.    Sin saber que el origen de ambos malestares puede estar en la leche que consumen todas las mañanas en el desayuno.

Lo que es peor, tras el hartazgo y la desesperación de no resolver las molestias, las personas llegan a acostumbrarse a vivir con ciertos síntomas y soportarlos durante años: “Soy estreñida”, “Siempre estoy cansada”, “Soy irritable”, “No puedo bajar de peso”.

Además de lo incómodo y doloroso de vivir cotidianamente de esta forma, el problema de no resolver una Sensibilidad es que conforme se continúe consumiendo el alimento al que se hace reacción, se dañará más y más la pared del intestino, causando que otros alimentos no puedan digerirse correctamente, generando malnutrición, molestias digestivas, ocasionando que el sistema inmunológico no funcione correctamente, afectando del pH del cuerpo y provocando una función metabólica incorrecta.

Afortunadamente, existe una solución.  A través de una prueba de laboratorio altamente especializada, puedes detectar a qué alimentos eres sensible y a qué grado.  Dicha prueba se realiza tomando una muestra de sangre.  Si quieres más información sobre la prueba que yo manejo y que es la única adaptada a la dieta mexicana haz click aquí.

Lo importante no es nada más hacerse la prueba, sino darle seguimiento con un profesional que te la explique y lleve a cabo las modificaciones alimenticias necesarias y propias de tu caso en específico.

Básicamente el tratamiento consiste en eliminar el o los alimentos de alta sensibilidad por un periodo de 3 a 6 meses.  Y, a diferencia de las alergias, donde debes evitar el alimento nocivo toda tu vida, al cabo del tratamiento podrás ir reincorporando a tu dieta la ingesta de ciertos alimentos de forma rotativa.

En muchos casos, no solamente es necesario eliminar el alimento, sino además, llevar a cabo un programa de regeneración de la flora bacteriana y de la pared del intestino, para lo cual se pueden recomendar ciertos alimentos y complementos nutricionales.

Es muy emocionante percatarse que la diferencia en la salud comienza a notarse a las dos o tres semanas de haber iniciado la eliminación de los alimentos indicados, cuando la inflamación empieza a ceder y que en unos cuantos meses los síntomas disminuyen considerablemente e incluso son erradicados.  Es una gran alegría lograr esto tras años de búsquedas y pruebas infructuosas.

Para más información sobre la prueba y cómo puedo apoyarte para detectar y tratar la Sensibilidad a los Alimentos, visita VERITest.

Otros consejos para prevenir y/o comenzar a detectar sensibilidades alimenticias son:

  • Observa tu cuerpo y tu alimentación. Lleva un registro de lo que comes y de las reacciones de tu cuerpo.  ¿Cuándo, cómo, dónde se presentan los síntomas?
  • Sal de la monotonía y sustituye tus alimentos predilectos por otras opciones y percibe si hay cambios en tu cuerpo.
  • Evita alimentos altamente procesados, prefiere lo fresco, natural y orgánico.
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Una semana sin decirte GORDO(A)

Posted by on Oct 18, 2011 in Emociones, Motívate, Trastornos | 3 comments

Texto original escrito por Ana.  Sígueme en Twitter.

 

Me enteré por No vives de ensalada de la semana libre de conversaciones gordasFAT TALK FREE WEEK.  Me encantó la campaña y por eso los invito a unirse.

 

El objetivo es construir y mantener una imagen corporal positiva cambiando la manera en que pensamos y hablamos sobre nuestro cuerpo.

¿En qué consiste?

En eliminar todas aquellas frases y conversaciones en las que insultamos a nuestro cuerpo, en específico en relación con nuestro peso, las cuales contribuyen a generar un auto-concepto disfuncional.

Algunos ejemplos de Fat Talk:

“Soy una cerda”

“¡Mira estas lonjas! Me veo asquerosa”

“Estoy hecho un puerco”

“Con este cuerpo quién me va a querer”

“La ropa se me ve pésimo”

Hazte el propósito que durante toda esta semana tomarás consciencia sobre la manera en la que te hablas a ti mismo, las creencias que tienes sobre tu cuerpo y peso y encontrarás otras formas de referirte a ti mismo.

¿Cómo?

1)      Auto-obsérvate y descubre tu charla interna. Reflexiona: ¿cómo te hablas frente al espejo? ¿qué piensas  cuando te vistes y desvistes?

2)      Detecta las frases más reiterativas.

3)      Analiza: ¿me es útil esa frase o creencia? ¿esa frase o creencia me lleva al placer o al dolor? ¿me lleva al problema o la solución?

4)      Si la frase te está llevando al dolor, apunta al problema y no te es útil…¡Cámbiala! O al menos deja de decirla.

Qué te parece sustituir:

“Soy una cerda” por “Puedo ser lo que quiera ser”.

“¡Mira estas lonjas! Me veo asquerosa” por “Tengo la oportunidad de transformar mi cuerpo y elijo hacerlo ahora”.

“Estoy hecho un puerco” por “Le agradezco a mi cuerpo y hoy decido respetarlo”.

“Con este cuerpo quién me va a querer” por “Me amo y por eso voy a cuidarme”.

“La ropa se me ve pésimo” por “Puedo bajar de peso, si me lo propongo”.

 

Con los demás

No juzgues a otros por su apariencia, cuida las frases que dices enfrente de tus hijos, deja de criticar lo que come la gente.  Concéntrate en vivir sano tú, esa es la mejor manera de educar e inspirar a los demás.

Enfócate en tu salud

Como dice el juramento de esta campaña:

“A partir de ahora, no voy a buscar un ideal de delgadez, sino un ideal de salud, que comprendo que es diferente para cada persona y se enfoca en la salud, no en el peso ni en la talla.  Celebraré cosas sobre mí mismo y sobre las personas en mi vida que no tiene nada que ver con cómo me veo.”

Conviértete en tu mejor amigo, en tu propio coach.  Recuerda que lo que tú no hagas por ti nadie lo puede hacer.   Asume hoy la responsabilidad de tu propia vida y salud.

Conoce otras dos campañas similares:

Operation Beautiful la cual invita a dejar post-its en diferentes lugares con frases positivas.

Operation Nice la cual promueve realizar actos deliberados de amabilidad en la vida diaria.

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