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¿De qué murió Poncho?

Posted by on Aug 5, 2014 in Consumo responsable, Niños | 1 comment

Texto original escrito por Ana.  Sígueme en Twitter.

 

El 12 de diciembre de 2013 un niño de doce años se colapsa en el patio de su escuela a causa de un infarto al miocardio.

 

La autopsia revela que la causa es la obstrucción de las arterias por ateromas que son capas de lipoproteínas de baja densidad comúnmente llamadas colesterol LDL o “colesterol malo” incrustadas en la pared de las arterias que reducen la luz causando el cierre parcial o total de las mismas. En ocasiones, parte de esta capa se desprende bloqueando otra arteria del cuerpo lo que puede derivar en un infarto de miocardio o un infarto cerebral.

 

Esto es lo que le ocurrió a Poncho.

 

El médico que lo recibió en el hospital señala que además, presentaba hígado graso y que era muy probable que fuera hipertenso.

 

¿Cómo es que a un niño se le pueden obstruir las arterias de grasa a tal grado de causarle un infarto fulminante? ¿Cómo es posible que padeciera de hipertensión y hubiera desarrollado hígado graso?

 

La mala alimentación y el sedentarismo que derivaron en obesidad son los factores.

 

Y siendo así, el caso de Poncho no es un caso aislado.

 

En un país donde el 40% de los niños menores de cinco años tienen sobrepeso u obesidad y en el caso de los adolescentes el 35% tiene sobrepeso u obesidad, sus cuerpos son una bomba de tiempo para desarrollar diabetes, ateroesclerosis, hipertensión, problemas renales, hígado graso no alcohólico…

 

A pesar de su evidente sobrepeso, los padres de Poncho, como el papá mismo lo confiesa, no dieron la importancia debida a su alimentación y estilo de vida sedentario y, como estos padecimientos no generan síntomas visibles, es fácil pasarlos por alto…hasta que es demasiado tarde.

 

Es por ello que los padres de Poncho, decidieron iniciar la campaña #NiunPonchoMás y difundir el siguiente video para generar consciencia a padres, familiares y maestros de la gravedad de un estilo de vida que conduce a la enfermedad.

Comer sanamente, hacer ejercicio, eliminar el consumo de refresco, no son “modas” son necesidades urgentes para la salud pública de nuestro país.

 

Las cifras alarmantes que indican que México ocupa el primer lugar mundial en obesidad infantil y en obesidad femenina, no son solamente números. Son vidas que se pierden, calidad de vida que disminuye, costos sociales que se multiplican, capacidad productiva de un país que se reduce.

 

Es increíble que viviendo en un país con recursos acuíferos, seamos el primer lugar en consumo de Coca- Cola. Que contando con frutas y verduras frescas todo el año, y estando rodeados de mares, seamos de los primeros consumidores de sopas Maruchan del planeta.

 

Poncho no es un caso aislado. Poncho es parte de la triste estadística de un país que enferma a sus niños y jóvenes.

 

Independientemente de lo que haga o deje de hacer el gobierno, nosotros podemos hacer la diferencia con nuestro propio cuerpo y después con los de nuestros familiares. Transfórmate a ti y  sé factor de cambio para los que te rodean. México somos todos. México eres tú.

 

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El enojo y la salud

Posted by on Sep 17, 2012 in Emociones | 15 comments

Texto original escrito por Ana.  Sígueme en Twitter.

¿Qué es el enojo?

 

El enojo es una respuesta emocional y fisiológica ante la percepción de  un amenaza: hacia nosotros mismos, nuestra propiedad, nuestros derechos, nuestros seres queridos o en general cualquier parte de nuestra identidad.

 

La reacción puede ir desde una leve irritación, hasta la ira y la violencia.

 

Como la definición señala, el enojo es una RESPUESTA.  ¿Respuesta a qué?  Al MIEDO.  El origen profundo del enojo es el  miedo.

 

Cuando veas a alguien enojado, lo que realmente estás viendo es a alguien muy asustado.

 

Si analizas tu enojo podrás descubrir a qué le tienes miedo…y resolverlo.

 

Sentir enojo es normal y es útil.  Nos motiva a defendernos y a protegernos.  Cuando se maneja correctamente, nos empuja a realizar cambios positivos en nuestra vida y nos ayuda a afrontar las situaciones de la vida.

 

Pero cuando el enojo se vuelve crónico y no se maneja de forma correcta,  ocasiona efectos negativos en nuestra salud física, emocional, mental y social.


¿Cómo saber cuando el enojo ha pasado de ser un sistema útil de protección a un proceso dañino?

 

El enojo es dañino cuando interfiere en nuestro buen funcionamiento afectando  negativamente  la salud, relaciones personales, trabajo y cualquier otro ámbito de nuestra vida.


Síntomas de que te estás pasando de la raya

  • Cuando tú y/o lo que te rodean perciben que reaccionas exageradamente a las circunstancias.
  • Te cuesta trabajo calmarte.
  • Te sientes enojado muchas veces al día o la mayor parte del día.
  • No siempre estás seguro por qué o con quién estás enojado.
  • “Tienes la mecha corta” es decir, te enojas con gran facilidad ante cualquier estímulo, por pequeño que este sea.
  • Utilizas la agresión verbal y/o física.
  • Has perdido relaciones personales o trabajos por tu enojo.
  • Utilizas paliativos para el enojo, por ejemplo, alcohol, drogas, ejercicio excesivo o comida.


La expresión del enojo

 

El enojo no es forzosamente escandaloso.   De hecho, la mayoría de las personas no se la pasan pateando puertas ni gritándole a sus empleados, sino que utilizan medios más sutiles para manifestar el enojo como críticas, burlas, sarcasmos, indiferencia o se lo guardan para  sí mismos.

 

El enojo se expresa básicamente de dos formas:

  1. Hacia afuera: gritar, pelear, criticar, molestar, atacar, golpear…
  2. Hacia adentro: resentimiento, charla interna destructiva, odio, enfermedades psicosomáticas…


¿Cómo funciona el enojo en nuestro cuerpo?

 

Como vimos, el enojo es un sistema de alarma que activa el mecanismo de huir o pelear, el cual te pone alerta para afrontar la situación que se percibe como de peligro.

 

Dicho mecanismo de huir o pelear, libera las hormonas adrenalina y cortisol, lo que se siente como una descarga de energía.   Se aceleran los latidos del corazón y la respiración se vuelve más agitada. Los vasos sanguíneos se contraen y la presión aumenta.    Los músculos se tensan.

 

Esa reacción nos permite aguzar los sentidos, enfocarnos y tener la energía suficiente para actuar rápidamente.

 

 

Fuente


Consecuencias negativas del enojo crónico

 

¿Han escuchado alguna vez la anécdota de que a una persona le dio diabetes por un coraje?

 

 

Pues aunque seguramente esa persona ya tenía descontrolada la glucosa en sangre, y no fue UN coraje, sino seguramente varios, es cierto que el enojo genera una serie de consecuencias en el cuerpo que pueden aumentar el riesgo de desarrollar enfermedades tan graves como la diabetes, hipertensión o incluso causar un infarto al corazón.

 

Cuando el enojo se vuelve crónico, el sistema cardiovascular se desgasta.   Un exceso de cortisol en sangre genera un desbalance en la glucosa-insulina en sangre (como expliqué en este post), aumenta los niveles de colesterol, generando placas en las arterias y aumenta la presión sanguínea.   Todo esto es la antesala de un problema cardiaco grave.

 

Aunado a esto, se afecta el funcionamiento de la tiroides y con ello el metabolismo.

 

En cuanto a digestión, el enojo aumenta la secreción de ácido en el estómago, causando dolor, gastritis, reflujo, náuseas y aumentando el riesgo de la formación de úlceras.

 

Además, como se disminuye el flujo sanguíneo hacia los intestinos durante el mecanismo de huída o pelea,  se afecta el ritmo de las contracciones del intestino, generando problemas para evacuar que se manifiestan o con estreñimiento o con diarrea.

 

La tensión muscular crónica genera dolor, incomodidad y puede desencadenar migrañas e insomnio.

 

Estar enojado genera cansancio.  Esa contante tensión, estado de alerta, energía…genera fatiga crónica.  Un ciclo en el que estados de mucha energía son seguidos por estados de extremo cansancio.

 

El enojo afecta la relación que tenemos con nosotros mismos y con los demás, genera relaciones conflictivas y problemas en todos los ámbitos de nuestra vida.

 

 


¿Cómo manejar el enojo?

¡Ahhhh los dejo en suspenso!  Manténganse atentos porque en el próximo post les compartiré… 10 formas de manejar el enojo

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Estrés y colesterol

Posted by on Jan 30, 2012 in Come bien | 0 comments

Texto original escrito por Ana.  Sígueme en Twitter.

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Uno de los factores de riesgo para el incremento del colesterol en sangre y que es frecuentemente ignorado tanto por las personas como por los médicos es el estrés.

¿Cómo afecta el estrés los niveles de colesterol?

Bajo estrés, el cuerpo libera dos hormonas: adrenalina y cortisol, las cuales incrementan el flujo de sangre al cerebro para que esté alerta y estimulan la producción de energía para preparar al cuerpo para los dos mecanismos de defensa ante situaciones de peligro: atacar o huir.

Para generar más energía, el cortisol estimula la producción de glucosa, que es la “gasolina” que utiliza el cuerpo para ser convertida en energía dentro de las células.

Al mismo tiempo que se produce más glucosa, el cuerpo libera otra hormona llamada insulina, la cual es la encargada de permitir la entrada de la glucosa en las células.

El problema es que las personas que viven con estrés crónico, generan una sobreproducción de adrenalina, cortisol, glucosa e insulina.

Para el tema de este artículo, es relevante comprender que cuando existe un exceso de glucosa en sangre,  la insulina activa una enzima llamada HMB Co-A Reductasa, la cual tiene como función transformar dicha glucosa excesiva en colesterol.

De hecho, las estatinas, que son los medicamentos que se usan para controlar el colesterol, bloquean esta enzima.

 

Pero además de que el estrés desencadena una serie de reacciones bioquímicas que favorecen el incremento de colesterol, otra forma en que el estrés puede contribuir a su aumento es por su incidencia en el estilo de vida en las personas.

 

El estilo de vida de una persona estresada la lleva a no comer correctamente, no hacer ejercicio y a tener insomnio.

La ansiedad muchas veces es mal manejada a través de antojos por comida alta en azúcares, grasa y harinas refinadas.  Y se sabe también que a mayor estrés, mayor probabilidad de consumir alcohol en exceso.

 

Por lo tanto, si ya tienes el colesterol alto o si tienes predisposición a ello, recuerda que además de adoptar una dieta saludable e incorporar el ejercicio a tu rutina diaria, es importante considerar el tercer factor: un buen manejo del estrés.

Recuerda también que el colesterol elevado no ocurre únicamente en personas con sobrepeso, así que realízate revisiones periódicas, delgado no es sinónimo de sano.

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El huevo no es como lo pintan

Posted by on Oct 14, 2011 in Come bien | 0 comments

Texto original escrito por Ana.  Sígueme en Twitter.

Hoy es el Día Internacional del Huevo, por lo tanto comparto con ustedes un post que publiqué hace ya casi un año que le quita esa mala fama a este gran alimento.

 

Originalmente publicado 22/11/2010.
 

EasterEggs

Fuente

 

Con el descubrimiento de la relación del colesterol con problemas cardiovasculares el huevo se convirtió en uno de los principales villanos de la alimentación. Esta mala fama se basó en un hecho irrefutable: el huevo tiene mucho colesterol. La yema contiene aproximadamente 225 mg que representan dos terceras partes del valor diario recomendado.

 

Pero estudios recientes, uno de los más importantes de Harvard, han comprobado que cada persona reacciona diferente a él. En algunas, el consumo impacta fuertemente en el nivel de colesterol en sangre y en otras, no. Incluso, existen personas que pueden comer un huevo diariamente sin afectar sus niveles de colesterol.

 

Aunque suene sorprendente, no existe ningún estudio científico que haya establecido una relación causa-efecto entre el consumo de huevo y el aumento de colesterol total en sangre. Tampoco existen pruebas de que a mayor consumo de huevo, aumente la posibilidad de sufrir un problema cardiaco.

 

Lo que sí se ha comprado recientemente es que alimentos altos en colesterol, pero con bajo nivel de grasa saturada, como es el caso del huevo y los mariscos, tienen un impacto muy bajo sobre los niveles de colesterol LDL (dañino), que finalmente es lo que importa. Esto ha llevado a que en las últimas recomendaciones de la American Heart Association ya no se mencione que se limite el consumo de huevo.

 

Con estos argumentos en la mesa, creo que es momento de quitarle la mala fama a este alimento y revalorarlo porque realmente es uno de los más nutritivos que podemos encontrar.

 

Un superalimento a nuestro alcance

Para mí, el huevo es lo que podemos llamar un “superalimento” porque:

  • Es una de las mejores fuentes de proteína ya que contiene los ocho aminoácidos esenciales.
  • Es fuente de vitaminas B (B1, B2, niacina, biotina, ácido pantoténico y B12), A, E, K, D y colina.
  • Su contenido en hierro es altamente asimilable, mucho más que el de los vegetales famosos por el contenido en este mineral como las espinacas o la alfalfa.
  • También aporta otros minerales como zinc, selenio, potasio, fósforo, cobre, magnesio, molibdeno y yodo.
  • Contiene aproximadamente 80 kcal, lo cual no está nada mal para una comida.
  • Contiene 11% de grasa (toda en la yema), de la cual solamente 3.1% es saturada (o sea, muy bien).
  • Es versátil. Existen muchas maneras de cocinarlo y se utiliza para todo tipo de comidas: desayuno, comida, cena, ensaladas, postres y bebidas.
  • Es accesible. Lo podemos encontrar en cualquier mercado o supermercado, época del año y prácticamente cualquier región.
  • Es una fuente de proteína animal a buen precio. A comparación de las carnes rojas, blancas o del pescado, el huevo representa una mejor relación costo-beneficio.

 

¡A comer huevito!

 

Así que mi recomendación es no tenerle miedo a este alimento, sino al contrario incluirlo como un ingrediente saludable en nuestra dieta. De hecho para todos aquellos con tendencia al vegetarianismo, adoptar una dieta ovo-lacto-vegetariana, me parece un buen equilibrio.

 

Claro, esto no les da luz verde para comer tres huevos revueltos de una sentada, recuerden que todo depende de la cantidad y de la calidad. Cuando digo calidad me refiero a que todos los beneficios del huevo que les comenté antes, se refieren al huevo entero, pero al combinarlo con otros ingredientes el platillo final puede resultar no tan saludable. No es lo mismo un omelette con verduras que un huevo con chorizo.

 

Otro punto en el que deben tener cuidado para no caer en un sobre consumo, es en el huevo que no vemos es decir, en los platillos que contienen huevo pero no es evidente, como son los empanizados, la panadería o ciertos postres.

 

Muchos nutriólogos recomiendan comer solamente las claras para evitar el colesterol y la grasa, pero a mí eso se me hace un desperdicio pues en la yema se encuentran los minerales y las vitaminas, así como buena parte de las proteínas. Por lo tanto, yo sugiero que en vez de comer tres días a la semana claras, coman uno o dos el huevo entero.

 

A mí el huevo me encanta como una opción para el desayuno ya que provee una importante cantidad de nutrimentos ideales para comenzar el día. Además, puedes jugar mucho con su sabor y consistencia.

 

Si nuestro objetivo es evitar problemas cardiovasculares, es más importante bajarle a las grasas trans. Además, recuerden que los excesos de azúcar que ingerimos terminarán convirtiéndose en grasa.

 

Finalmente, debemos tomar en consideración nuestra salud. Algunos estudios apuntan que para personas diabéticas, el colesterol del huevo sí podría estar vinculado con el aumento de colesterol en sangre. Es importante conocer nuestro nivel de colesterol y discutirlo con un médico para seguir sus recomendaciones de acuerdo a nuestro caso específico.

 

¿A ustedes les gusta el huevo? ¿Cada cuándo lo comen?

¿Cuál es su platillo favorito?

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El huevo no es como lo pintan

Posted by on Nov 22, 2010 in Come bien, TODO | 4 comments

Texto original escrito por Ana.  Sígueme en Twitter.

EasterEggs
Fuente

Con el descubrimiento de la relación del colesterol con problemas cardiovasculares el huevo se convirtió en uno de los principales villanos de la alimentación. Esta mala fama se basó en un hecho irrefutable: el huevo tiene mucho colesterol. La yema contiene aproximadamente 225 mg que representan dos terceras partes del valor diario recomendado.

Pero estudios recientes, uno de los más importantes de Harvard, han comprobado que cada persona reacciona diferente a él. En algunas, el consumo impacta fuertemente en el nivel de colesterol en sangre y en otras, no. Incluso, existen personas que pueden comer un huevo diariamente sin afectar sus niveles de colesterol.

Aunque suene sorprendente, no existe ningún estudio científico que haya establecido una relación causa-efecto entre el consumo de huevo y el aumento de colesterol total en sangre. Tampoco existen pruebas de que a mayor consumo de huevo, aumente la posibilidad de sufrir un problema cardiaco.

Lo que sí se ha comprado recientemente es que alimentos altos en colesterol, pero con bajo nivel de grasa saturada, como es el caso del huevo y los maricos, tienen un impacto muy bajo sobre los niveles de colesterol LDL (dañino), que finalmente es lo que importa. Esto ha llevado a que en las últimas recomendaciones de la American Heart Association ya no se mencione que se limite el consumo de huevo.

Con estos argumentos en la mesa, creo que es momento de quitarle la mala fama a este alimento y revalorarlo porque realmente es uno de los más nutritivos que podemos encontrar.

Un superalimento a nuestro alcance

Para mí, el huevo es lo que podemos llamar un “superalimento” porque:

  • Es una de las mejores fuentes de proteína ya que contiene los ocho aminoácidos esenciales.
  • Es fuente de vitaminas B (B1, B2, niacina, biotina, ácido pantoténico y B12), A, E, K, D y colina.
  • Su contenido en hierro es altamente asimilable, mucho más que el de los vegetales famosos por el contenido en este mineral como las espinacas o la alfalfa.
  • También aporta otros minerales como zinc, selenio, potasio, fósforo, cobre, magnesio, molibdeno y yodo.
  • Contiene aproximadamente 80 kcal, lo cual no está nada mal para una comida.
  • Contiene 11% de grasa (toda en la yema), de la cual solamente 3.1% es saturada (o sea, muy bien).
  • Es versátil. Existen muchas maneras de cocinarlo y se utiliza para todo tipo de comidas: desayuno, comida, cena, ensaladas, postres y bebidas.
  • Es accesible. Lo podemos encontrar en cualquier mercado o supermercado, época del año y prácticamente cualquier región.
  • Es una fuente de proteína animal a buen precio. A comparación de las carnes rojas, blancas o del pescado, el huevo representa una mejor relación costo-beneficio.

¡A comer huevito!

Así que mi recomendación es no tenerle miedo a este alimento, sino al contrario incluirlo como un ingrediente saludable en nuestra dieta. De hecho para todos aquellos con tendencia al vegetarianismo, adoptar una dieta ovo-lacto-vegetariana, me parece un buen equilibrio.

Claro, esto no les da luz verde para comer tres huevos revueltos de una sentada, recuerden que todo depende de la cantidad y de la calidad. Cuando digo calidad me refiero a que todos los beneficios del huevo que les comenté antes, se refieren al huevo entero, pero al combinarlo con otros ingredientes el platillo final puede resultar no tan saludable. No es lo mismo un omelette con verduras que un huevo con chorizo.

Otro punto en el que deben tener cuidado para no caer en un sobre consumo, es en el huevo que no vemos es decir, en los platillos que contienen huevo pero no es evidente, como son los empanizados, la panadería o ciertos postres.

Muchos nutriólogos recomiendan comer solamente las claras para evitar el colesterol y la grasa, pero a mí eso se me hace un desperdicio pues en la yema se encuentran los minerales y las vitaminas, así como buena parte de las proteínas. Por lo tanto, yo sugiero que en vez de comer tres días a la semana claras, coman uno o dos el huevo entero.

A mí el huevo me encanta como una opción para el desayuno ya que provee una importante cantidad de nutrimentos ideales para comenzar el día. Además, puedes jugar mucho con su sabor y consistencia.

Si nuestro objetivo es evitar problemas cardiovasculares, es más importante bajarle a las grasas saturadas de otros alimentos, ahí es donde están los mayores riesgos. Por ejemplo, en las carne rojas, manteca, tocino, embutidos, grasas trans, mantequilla. Además, recuerden que los excesos de azúcar que ingerimos terminarán convirtiéndose en grasa.

Finalmente, debemos tomar en consideración nuestra salud. Algunos estudios apuntan que para personas diabéticas, el colesterol del huevo sí podría estar vinculado con el aumento de colesterol en sangre. Es importante conocer nuestro nivel de colesterol y discutirlo con un médico para seguir sus recomendaciones de acuerdo a nuestro caso específico.

¿A ustedes les gusta el huevo? ¿Cada cuándo lo comen?

¿Cuál es su platillo favorito?

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