Texto original escrito por Ana. Sígueme en Twitter.
El enojo es una respuesta emocional y fisiológica ante la percepción de un amenaza: hacia nosotros mismos, nuestra propiedad, nuestros derechos, nuestros seres queridos o en general cualquier parte de nuestra identidad.
La reacción puede ir desde una leve irritación, hasta la ira y la violencia.
Como la definición señala, el enojo es una RESPUESTA. ¿Respuesta a qué? Al MIEDO. El origen profundo del enojo es el miedo.
Cuando veas a alguien enojado, lo que realmente estás viendo es a alguien muy asustado.
Si analizas tu enojo podrás descubrir a qué le tienes miedo…y resolverlo.
Sentir enojo es normal y es útil. Nos motiva a defendernos y a protegernos. Cuando se maneja correctamente, nos empuja a realizar cambios positivos en nuestra vida y nos ayuda a afrontar las situaciones de la vida.
Pero cuando el enojo se vuelve crónico y no se maneja de forma correcta, ocasiona efectos negativos en nuestra salud física, emocional, mental y social.
El enojo es dañino cuando interfiere en nuestro buen funcionamiento afectando negativamente la salud, relaciones personales, trabajo y cualquier otro ámbito de nuestra vida.
El enojo no es forzosamente escandaloso. De hecho, la mayoría de las personas no se la pasan pateando puertas ni gritándole a sus empleados, sino que utilizan medios más sutiles para manifestar el enojo como críticas, burlas, sarcasmos, indiferencia o se lo guardan para sí mismos.
El enojo se expresa básicamente de dos formas:
Como vimos, el enojo es un sistema de alarma que activa el mecanismo de huir o pelear, el cual te pone alerta para afrontar la situación que se percibe como de peligro.
Dicho mecanismo de huir o pelear, libera las hormonas adrenalina y cortisol, lo que se siente como una descarga de energía. Se aceleran los latidos del corazón y la respiración se vuelve más agitada. Los vasos sanguíneos se contraen y la presión aumenta. Los músculos se tensan.
Esa reacción nos permite aguzar los sentidos, enfocarnos y tener la energía suficiente para actuar rápidamente.
Consecuencias negativas del enojo crónico
¿Han escuchado alguna vez la anécdota de que a una persona le dio diabetes por un coraje?
Pues aunque seguramente esa persona ya tenía descontrolada la glucosa en sangre, y no fue UN coraje, sino seguramente varios, es cierto que el enojo genera una serie de consecuencias en el cuerpo que pueden aumentar el riesgo de desarrollar enfermedades tan graves como la diabetes, hipertensión o incluso causar un infarto al corazón.
Cuando el enojo se vuelve crónico, el sistema cardiovascular se desgasta. Un exceso de cortisol en sangre genera un desbalance en la glucosa-insulina en sangre (como expliqué en este post), aumenta los niveles de colesterol, generando placas en las arterias y aumenta la presión sanguínea. Todo esto es la antesala de un problema cardiaco grave.
Aunado a esto, se afecta el funcionamiento de la tiroides y con ello el metabolismo.
En cuanto a digestión, el enojo aumenta la secreción de ácido en el estómago, causando dolor, gastritis, reflujo, náuseas y aumentando el riesgo de la formación de úlceras.
Además, como se disminuye el flujo sanguíneo hacia los intestinos durante el mecanismo de huída o pelea, se afecta el ritmo de las contracciones del intestino, generando problemas para evacuar que se manifiestan o con estreñimiento o con diarrea.
La tensión muscular crónica genera dolor, incomodidad y puede desencadenar migrañas e insomnio.
Estar enojado genera cansancio. Esa contante tensión, estado de alerta, energía…genera fatiga crónica. Un ciclo en el que estados de mucha energía son seguidos por estados de extremo cansancio.
El enojo afecta la relación que tenemos con nosotros mismos y con los demás, genera relaciones conflictivas y problemas en todos los ámbitos de nuestra vida.
¡Ahhhh los dejo en suspenso! Manténganse atentos porque en el próximo post les compartiré… 10 formas de manejar el enojo
Read MoreTexto original escrito por Ana. Sígueme en Twitter.
Las heces son una fuente de información valiosísima sobre tu salud digestiva. Representan la calidad de lo que comes, cómo digieres y cómo eliminas los desechos. Así que te recomiendo que la voltees a ver cada vez que vayas al baño.
Unas heces saludables no tienen mal olor, de hecho prácticamente son inodoras. Si hay olor desagradable o incluso pestilente, quiere decir que las heces están pasando demasiado tiempo dentro de los intestinos lo cual genera que las bacterias produzcan gases que causan el mal olor.
También pueden ser indicadores de que la flora bacteriana es insuficiente o no está trabajando correctamente.
Cabe mencionar que es posible que eventualmente el olor cambie debido a ciertos alimentos, pero en esos casos se detecta inmediatamente la causa-efecto. Si el mal olor es cotidiano, es un punto que se tiene que explorar a fondo con un especialista.
Las evacuaciones saludables deben tener un color café-dorado que proviene de los pigmentos que forman las bacterias del intestino y la bilis.
Es normal que dependiendo de la alimentación, varíen los colores. Por ejemplo, cuando se come betabel que se vuelvan un poco rojizas o cuando se comen muchos vegetales verdes crudos un tanto verdosas. Pero aun así, deben volver a su color café-dorado de forma habitual.
Los colores que denotan un mal funcionamiento digestivo son:
Es importante que comprendan que esto es una guía GENERAL , hay muchos otros factores que afectan los colores de las deposiciones, como medicamentos, enfermedades, complementos nutricionales. Por lo tanto, esta guía es meramente informativa y NO SUSTITUYE LA CONSULTA CON UN EPECIALISTA.
Las heces deben tener una consistencia suave, pero firme, en una forma de S.
Hay un problema si son…
Al caer al excusado las heces no deben caer por pedazos ni salpicar, sino introducirse gradualmente al agua.
Todos los especialistas concuerdan en que se debe defecar diariamente, al menos una vez.
Algunos sugieren que lo ideal son dos o tres veces. En mi opinión, debe tomarse en cuenta el historial de la persona, es decir, si usualmente evacúa tres veces diarias, hacerlo solamente una vez puede indicar estreñimiento y hacerlo 6, diarrea. En cambio, si una persona siempre ha defecado una vez al día, hacerlo 3 veces puede indicar diarrea y obviamente dejarlo de hacerlo sería estreñimiento.
Vayas una o tres veces, revisa que esta conducta sea constante, que no te sientas ni inflamado ni pesado, que no haya un exceso de flatulencias olorosas y que las heces tengan consistencia, color café-dorado y sin olor.
Después de leer esta información te pregunto: ¿qué está diciendo tu popó de ti?
Próximamente: ¿qué te está diciendo tu pipí?
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El pasado 21 de enero tuve la oportunidad de asistir virtualmente a la sesión de TEDxManhattan dedicada a la alimentación titulada “Changing the Way We Eat”. De todas las presentaciones, una de las que me llamó más la atención fue la de Stefani Bardin que muestra un experimento que permite observar qué ocurre dentro del cuerpo al ingerir alimentos procesados contra la versión hecha en casa de alimentos similares.
Por fin el video de la presentación está disponible así que se los comparto.
El experimento de Bardin consistió en lo siguiente:
El resultado: el cuerpo tarda muchas HORAS extra en poder digerir los tallarines ramen procesados, de hecho, se puede ver cómo pasa el tiempo y aún se distingue la forma del tallarín, a diferencia de la pasta casera que se desintegra totalmente.
El cuerpo batalla por digerir los alimentos procesados. Y luego por qué hay problemas digestivos, gases, inflamación, estreñimiento…
Véanlo ustedes mismos:
Para profundizar, lean el estudio de Profeco sobre las Sopas “de vasito”
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De acuerdo a la Secretaría de Salud, el 50% de los mexicanos padecen algún problema digestivo. Los más comunes son: gases, estreñimiento, colitis, diarrea crónica, reflujo e inflamación abdominal.
¿Te suenan? Yo lo veo diariamente en mi consulta, desafortunadamente ya es raro el caso que no presenta alguna molestia digestiva.
En la gran mayoría de los casos, el origen de dichos padecimientos y su solución están en la dieta. Con cambios sencillos en los hábitos alimenticios se pueden disminuir o revertir las molestias.
La Federación Española del Aparato Digestivo (FEAD) resume las recomendaciones más importantes para el bienestar digestivo en la Pirámide la salud de la digestiva, una herramienta fácil de entender y sobre todo de aplicar.
En la base de la pirámide se encuentra una buena ingesta de líquidos, para los adultos en general se recomienda tomar dos litros de agua al día. Pero, dependiendo de la edad, complexión y estilo de vida esto puedo variar. Para más detalles puedes leer Quítate la sed sanamente y el Decálogo de la hidratación saludable.
En segundo lugar se recomienda que todos los días se consuman frutas crudas con piel, verduras en ensaladas o cocidas, pan, pasta y arroz integral y aceite de oliva con moderación. Todo esto porque son alimentos ricos en fibra que promueve la regularidad intestinal.
También se recomienda ingerir diariamente una o dos porciones de leche fermentada con Bifidobacterias, o sea, yogurt ya que dichas bacterias mantienen una flora intestinal saludable que se encarga de eliminar correctamente las toxinas y material de desecho.
Por último, todos los días se debe fomentar la actividad física, evitando elevadores y prefiriendo escaleras y caminando 30 minutos diarios como mínimo.
En tercer lugar, se recomienda que cada dos días se consuman frutos secos y legumbres, así como ejercicio físico más intenso como andar en bicicleta, correr, nadar, etc.
En cuarto lugar, se recomienda que se reserven entre diez y quince minutos después de la comida para ir al baño y mantener un peso saludable.
En último lugar, se recomienda evitar el estrés, el abuso de lo laxantes, fumar y el exceso de grasa en la dieta.
Yo agregaría que si se padecen de manera cotidiana molestias digestivas, debe consultarse a un médico y/o nutriólogo y evitar automedicarse.
¿Padeces problemas digestivos cotidianamente? ¿Cuáles y qué haces para disminuir las molestias?
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