Posts Tagged "hambre"

Lo que sientes no es hambre es…SUEÑO

Posted by on Mar 7, 2011 in Come bien, Relájate, TODO | 30 comments

Texto original escrito por Ana.  Sígueme en Twitter.

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Este post pertenece a la serie “Lo que sientes no es hambre es…” ¿Ya leíste los demás?

Siento hambre pero, ¿en realidad es hambre?

La falta de descanso genera dos falsos desencadenantes del hambre.

El primero es la deficiencia de energía. No dormir lo suficiente o dormir mal, ocasiona que nos sintamos cansados y generalmente nuestra primera reacción ante la falta de energía es alimentar nuestro cuerpo.

El segundo factor es que la falta de sueño ocasiona una diminución de la hormona leptina, que controla el apetito, y un aumento de la hormona grelina ubicada en el estómago que envía señales de hambre al cerebro. Por lo tanto, mientras menos dormimos, más hambre registra el cuerpo, y nosotros, evidentemente, comemos extra.

Por lo tanto, si sientes más hambre de lo normal pregúntate qué tan bien has dormido en los últimos días. Si te es posible, toma una pequeña siesta 15-20 min por las tardes. Y lo más importante, asegúrate de dormir suficiente y bien todas las noches.

Para saber más lee: Razones de peso para dormir bien.

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Lo que sientes no es hambre es…PRESIÓN SOCIAL

Posted by on Feb 9, 2011 in Come bien, Emociones, TODO | 9 comments

Texto original escrito por Ana.  Sígueme en Twitter.

Este post pertenece a la serie “Lo que sientes no es hambre es…” ¿Ya leíste los demás?

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Fuente: itlegraph

¿Cuántas veces has comido por no quedar mal? ¿Por pena a decir que no?

Caso uno: estás en casa de tu suegra y al terminar tus taquitos, te dice que si quieres otro. Tú respondes que no gracias, pero ella insiste y ¡zaz! cuando menos lo esperas ya te sirvió otros dos tacos y como es tu suegra, pues te los comes.

Caso dos: estás en una reunión de amigos o familiares y aunque acaban de terminar de comer, la anfitriona saca un platito con cacahuates. Todos empiezan a comer y pues como los tienes enfrente, tú también.

Caso tres: vas a un restaurante con tus compañeros de trabajo o clientes, y aunque ya estás lleno ellos insisten en que comas más, por ejemplo, en que comas otro taco, otro coctel de camarón u otro tequila, te dicen que no seas aguafiestas, y tú, comes o bebes de más.

Caso cuatro: vas al cine y aunque no sientes hambre como tu novia te dijo que ir al cine sin comer palomitas es inconcebible acabas comprando palomitas, refresco…y pagándolo.

Caso cinco: vas a un restaurante con la familia. Tus hijos no se terminan lo que pidieron y ni modo de dejar el plato casi intacto, entonces tú acabas comiéndote todo lo que ellos dejaron.

¿Te suenan conocidas algunas de estas situaciones?

Dado que comer es un acto social, la influencia que tienen otras personas sobre nuestras conductas alimentarias es muy grande. Aprendimos cuánto comer, a qué velocidad y en qué ocasiones de los hábitos de nuestros familiares y amigos. Estamos acostumbrados a demostrar afecto a través de la comida, a tomar decisiones sobre nuestra vida personal y profesional en la mesa de un restaurante. Celebramos y calmamos la tristeza con ciertos alimentos. Todo esto hace que los alimentos y el acto de comer tengan una gran carga emocional y un rol en nuestra vida social.

Pero, por el bien de nuestra salud, es importante poner las necesidades de nuestro cuerpo como prioridad máxima.

  • Aprende a decir que NO. Algo que a mí me ha servido mucho es comprender que cuando dices que NO también estás diciendo que SI. Por ejemplo, al decirle que no a comer de más, le estás diciendo que sí a tu salud y a un peso saludable.
  • Pregúntate si realmente tienes hambre y no comas nada más porque los otros lo hacen.
  • Deja de ser un changuito. Es decir, deja de imitar a los demás. No porque los otros lo hagan tú también lo tienes que hacer.
  • Apréndete esta frase: “El que elige la conducta, elige la consecuencia” y piensa en la consecuencia antes de actuar. Por ejemplo: si eliges comer demasiado, también eliges las agruras, el sobrepeso y el remordimiento de conciencia.
  • Practica el Hara Hachi Bu.
  • Conviértete en un ejemplo saludable. Demuéstrale a los demás lo bien que te sientes (y ves) cuando eliges conscientemente qué y cuánto comer. El entusiasmo se contagia. Sé factor de cambio.
    ¿En qué situaciones han sentido presión social para seguir comiendo?

¿Qué hacen para decir que no?

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Lo que sientes no es hambre es…SED

Posted by on Jan 26, 2011 in Come bien, Emociones, TODO | 10 comments

Texto original escrito por Ana.  Sígueme en Twitter.

Este es el primero de una serie de posts dedicados a analizar todas esas sensaciones que confundimos con hambre y que nos llevan a comer cuando no lo necesitamos.

Siento hambre pero, ¿en realidad es hambre?

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La deshidratación no solamente se manifiesta con la sensación de sed, también causa somnolencia, fatiga, dolor de cabeza y falta de energía. Estas cuatro últimas también las causa el hambre y por eso, muchas veces cuando nos sentimos cansados o sin energía pensamos que lo que necesitamos es algo de comer para reanimarnos.

Por ello sugiero que antes de comer, bebas un vaso de agua o una infusión herbal. Espera 10 minutos y corrobora si sigues sintiendo hambre. Te sorprenderás de las veces que el agua es suficiente. Este simple ejercicio te puede ahorrar muchas calorías que no necesitas.

¡Aprende a conocer tu cuerpo, déjate guiar y vive más sano!

 

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El espectro del hambre y la saciedad. Parte III.

Posted by on Apr 8, 2010 in Come bien, Emociones, TODO | 3 comments

Texto original escrito por Ana. Sígueme en Twitter.

La importancia de entender el espectro del hambre y la saciedad radica en:

1. Tratar de aprender a comer entre el nivel 3 (inicios del hambre) y el nivel 7 (saciedad y plenitud).

2. Mantenernos en el nivel 5 (neutral) durante todo el día.

En la zona neutral no existe ni cansancio ni ansiedad, ni hambre ni pesadez. Es el momento en el que nuestro cuerpo se encuentra en óptimas condiciones y funciona correctamente.

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Mantener los niveles de glucosa estables: la clave

La glucosa es el combustible de nuestro cuerpo y como tal, nos permite tener energía tanto mental (el cerebro es el principal consumidor de glucosa) como física. La glucosa se obtiene a partir de los carbohidratos.

El gran problema es que no le damos glucosa a nuestro organismo de manera constante y estable a lo largo del día.

Si pasamos mucho tiempo sin ingerir alimento o no ingerimos el alimento suficiente, los niveles de glucosa descienden por debajo de lo normal y es cuando nos sentimos débiles e irritables, perdemos la concentración y el cuerpo empieza a pedir comida a gritos, provocando antojos y ansiedad.

Por otro lado, cuando ingerimos demasiados carbohidratos, los niveles de glucosa se elevan, lo que ocasionará que el exceso sea almacenado en forma de grasa originando sobrepeso u obesidad.

Por lo tanto, debemos evitar los altibajos de glucosa y procurar mantener niveles estables. Así nos aseguraremos que nuestro cuerpo siempre tendrá energía y no sufrirá de ataques de hambre.

Cómo hacer para mantener los niveles de glucosa estables

1. Realizar varias comidas al día. Dependiendo de la hora en que despiertes y la hora en que te acuestes, debes realizar tres comidas fuertes y dos o tres colaciones. Más o menos debes comer cada 3 horas.

2. Evita los carbohidratos refinados (azúcares y harinas blancas) que elevan la glucosa rápidamente, pero tienen un efecto breve por lo que en pocos minutos volverás a sentir hambre.

3. Prefiere carbohidratos complejos (cereales integrales, verduras y frutas no muy maduras) ya que se digieren más lentamente y por lo tanto la glucosa penetra poco a poco en la sangre otorgando un efecto más duradero que te hará sentir satisfecho por más tiempo.

4. Mantén una actitud de prevención. Comer cuando se tiene demasiada hambre es remediar un malestar, la idea es evitar que dicha incomodidad surja. Recuerda que debemos comer antes de que nuestro cuerpo nos suplique por comida y parar ya que nos sentimos satisfechos.

El espectro del hambre y la saciedad. Parte I.

El espectro del hambre y la saciedad. Parte II.

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El espectro del hambre y la saciedad. Parte II.

Posted by on Apr 7, 2010 in Come bien, Emociones, TODO | 1 comment

Texto original escrito por Ana. Sígueme en Twitter.

El hambre y la saciedad son parte de un proceso. No se siente hambre o saciedad de repente, sino que es una sensación gradual.

La siguiente imagen muestra los niveles de hambre y saciedad en una escala del 0 al 10. En el extremo del hambre se encuentra la hambruna donde se registran mareos, falta de energía e incluso desmayos. En el polo opuesto, en el número 10, se encuentra una sensación de enfermedad ocasionada por la ingesta excesiva de alimentos. Se puede manifestar con nauseas, diarrea, retortijones, vómito y un malestar general.

El espectro del hambre

En la siguiente tabla se explican a detalle cada uno de los niveles:

El espectro del hambre. Tabla.

Lo ideal es empezar a comer cuando se está en un nivel 3. Es decir, cuando empieza la sensación de hambre. Incluso cuando no se detecta claramente. En este momento no se sienten molestias ni incomodidad.

Y lo mejor sería parar en el número 7, cuando nos sentimos satisfechos. Existe una gran diferencia entre sentirse satisfecho y sentirse lleno. En el primer caso se experimenta un bienestar general. Se disfrutan los sabores, texturas y aromas de los alimentos y se siente un gran placer. En el segundo caso, se ha dejado de disfrutar la comida. Es la sensación de “comer a fuerza”, existe un rechazo de nuestro cuerpo a seguir ingiriendo.

El nivel 5 es el punto neutral en el que deberíamos mantenernos durante todo el día. Es la zona en la que no sentimos ni hambre ni saciedad. En vez de ansiedad por comer o pesadez por haber comido de más, existe una sensación de ligereza y comodidad con nuestro propio cuerpo. Se disfruta de energía para realizar todas las actividades. En el siguiente artículo hablaremos sobre cómo mantenernos en este nivel.

Consejos para detectar los niveles de hambre/saciedad

1. Auto-obsérvate. Conoce tu cuerpo. Familiarízate con los diferentes niveles de hambre y las señales que tu cuerpo te envía en las diferentes etapas.

2. Aprende a estar presente. Cuando comas, solo o en compañía, pon toda tu atención y tus sentidos al acto de comer. Detecta los diferentes sabores, aromas, colores y texturas. Distingue qué te gusta y qué no. Identifica las señales de tu cuerpo.

3. Come lentamente. Así le darás tiempo a tu cuerpo para que envíe la señal a tu cerebro cuando llegue a la saciedad.

4. Nunca comas frente a la televisión, un libro o en el auto ya que tu atención estará en otra parte lo que impedirá que disfrutes los alimentos, detectes las señales de tu organismo y hará que pierdas la noción de cuánto has comido.

5. Aprende a decir: “No, gracias”.

6. Come de acuerdo a un horario, no esperes hasta que “mueras de hambre”. Es importante tratar de mantener un horario y comer a las horas indicadas incluso cuando aparentemente no sientas hambre.

7. Realiza cinco comidas al día. Para evitar comer demasiado dos o tres veces al día, come moderadamente cinco o seis veces.

8. No le insistas a otros para que coman más. Aprende a demostrar tu afecto de otra manera.

9. No trates de comer o beber al parejo de tu grupo de amigos, familiares o compañeros de trabajo. Aprende a respetar tu propio cuerpo y el de los demás.

10. Come porque tu cuerpo te lo pida, no porque tus emociones te lo exijan.

El espectro del hambre y la saciedad. Parte I.

El espectro del hambre y la saciedad. Parte III.

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