Texto original escrito por Ana. Sígueme en Twitter.
Todos hemos pasado por momentos en los que simplemente sentimos que no podemos seguir adelante, que no podemos cambiar o concluir lo que comenzamos, creemos que nos falta motivación.
Uno de los problemas por los que sentimos que no tenemos motivación es porque confundimos la motivación con un incentivo.
La motivación es un deseo interno para realizar cierta acción mientras que un incentivo es un factor externo que empuja a llevar a cabo una acción.
Por ejemplo: un incentivo para ponerse a dieta es usar un bikini en el verano o verse espectacular en la fiesta de cumpleaños.
Aunque los incentivos sí logran ponernos en acción, suelen ser efímeros: cuando se alcanza el objetivo, se pierde el sentido. Siguiendo con los ejemplos, pasado el verano o la fiesta, no le vemos sentido a comer sanamente.
Los incentivos no son algo negativo, al contrario, son herramientas positivas pero en muchos casos, las personas no logran sus objetivos de transformación personal a largo plazo porque se basan en incentivos y no en la motivación.
La motivación tiene un origen interno. Dimana de la persona. Es el motor poderoso que permite seguir adelante a pesar de obstáculos.
La motivación profunda responde a la pregunta ¿PARA QUÉ? Le otorga SENTIDO a lo que hacemos y eso nos da un gran poder de realización.
No confundas el medio con el fin. Comer sanamente, correr un maratón, regresar a la escuela, ahorrar, son solamente medios para alcanzar un fin. Para encontrar la motivación que te lleve a ahorrar, a comer sano y a hacer ejercicio, pregúntate ¿Para qué quiero hacer todo esto? ¿Cuál es el sentido?
Cuando encuentres ese sentido, que es diferente para cada uno de nosotros, entonces tendrás el verdadero motor que te llevará a cumplir las metas que te plantees no importando el esfuerzo que requiera.
Como dice uno de mis maestros, Alfonso Ruiz Soto: “El que comprende el beneficio realiza el esfuerzo y transforma ese esfuerzo en entusiasmo. La motivación es la constancia del entusiasmo”.
Hacer dieta por hacer dieta, puede ser una pesadilla, hacer dieta porque tienes claro lo que vas a lograr genera impulso, alegría, ganas…COMPROMISO.
Para un atleta, levantarse en la madrugada, nadar en agua fría no es un sacrificio, es un placer que genera entusiasmo.
Esa constancia del entusiasmo, de alegría por lo que estás haciendo, de sentirte bien, es lo que genera la motivación para seguir adelante.
La motivación no es algo estable. Muchas personas creen que se nace con o sin motivación o que hay personas que naturalmente tienen más motivación que otras.
No. La motivación es una decisión personal. Incluso a las personas más saludables, hay días que preferirían quedarse en la cama viendo la televisión en vez de salir en la madrugada helada a correr.
Pero, la diferencia es que las personas que logran mantenerse motivados alimentan y nutren esa motivación constantemente.
Cuando ya tienes claro el para qué, entonces lo primero es crea una visión basada en ello. Visualízate viviendo aquello que quieres lograr, pregúntate ¿Cómo quiero vivir? ¿Cómo me quiero sentir, cómo me quiero ver?
Recuerda que el centro de tu visión ERES TÚ. Si llevas un estilo de vida saludable basado en el amor a ti mismo, no es un sacrificio, es un verdadero placer. El inmenso placer de darte lo mejor de ti a ti.
En tu camino de transformación personal no busques ser perfecto, busca vivir plenamente. No existe la dieta perfecta, ni el ejercicio perfecto, pero sí existen las personas plenas que disfrutan, se equivocan, aprenden y crecen.
Texto original escrito por Ana. Sígueme en Twitter.
Como les compartí hace unas semanas elaboré una lista de 30 metas que quiero lograr antes de cumplir 30 años, es decir, antes del 8 de diciembre de 2012.
Definirlas fue emocionante y me llenó de entusiasmo, pero para lograrlas, no es suficiente con enlistarlas. Lo mismo ocurre con los famosos propósitos de año nuevo. Ya los tienes, hasta imprimiste la lista, pero ahora ¿qué?
Lo que sigue es tener claro por qué quieres lograr eso que te propusiste. Tomemos como ejemplo el clásico: bajar de peso. La pregunta es: ¿por qué quieres bajar de peso? Cada quien tiene sus razones: para poder embarazarse, para poder jugar con sus hijos, para evitar o revertir enfermedades, para sentirse bien, saludable, ágil, para sentirse cómodo…Ahí, en esa razón profunda, es donde encuentras tu motivación, la energía que te va a llevar a lograrlo. Bajar por bajar puede ser una pesadilla, bajar porque tienes claro lo que vas a lograr genera impulso, alegría, ganas…COMPROMISO.
En mi caso, una de mis metas es tener un huerto orgánico en casa que sea productivo. ¿Por qué? Porque quiero asegurarme de contar con ingredientes sin agroquímicos para mi cocina, porque quiero ser autosustentable. Porque quiero experimentar de cerca la maravilla de ver surgir vida. Porque, en última instancia, quiero que mi familia y yo comamos lo más sanamente posible.
Me encanta la frase de uno de mis maestros que dice:
“El que comprende el beneficio, realiza el esfuerzo y lo transforma en entusiasmo.” – Alfonso Ruiz Soto
Cuándo me preguntan: ¿cómo le hago para mantenerme motivado? Siempre les respondo con esta frase, porque la motivación es una constancia del entusiasmo y éste solo surge cuando tenemos claro qué es lo que queremos lograr y por qué. Definitivamente el que realmente quiere hacer algo, encontrará la manera, y el que no, encontrará una excusa.
Ya que tienes claro qué es lo que quieres lograr y te has planteado una meta para lograrlo, debes dividir esa meta en acciones que te llevarán a lograrla. THINK BIG, ACT SMALL. Más vale plantearse pequeñas acciones, pero constantes, que grandes hazañas difíciles de lograr.
Les comparto el sistema que yo uso. No es el único para gestionar proyectos, pero a mí me funciona.
Primero, elaboré una tabla con mis metas, el plan con los diferentes pasos y acciones, y la fecha de terminación o due date.
Después elaboré una ruta crítica siguiendo el modelo de Gantt, el cual amo porque me funciona perfecto para gestionar tiempos y tener claro prioridades y avances. En una hoja de Excel elaboré una columna con las metas, y después un calendario del 2012. Debajo de cada meta, se enlistan las diferentes acciones que se tienen que ir llevando a cabo. Y se colorea el tiempo destinado a cada una de ellas. Con el código de colores se ve claramente qué se tiene que hacer primero y qué después, cuánto tiempo restante queda por actividad, y cómo se va avanzando.
También pueden realizar un diagrama de Gantt utilizando Microsoft Project, Tom’s Planner para hacerlo online y poder modificarlo desde cualquier lugar, bajando el app Gantt Charts para Ipad o con un simple Excel como yo.
Que tus metas se cumplan depende enteramente de ti.
Con mucho gusto les presento la historia de Any Saenz quien generosamente nos comparte su lucha contra la obesidad y su experiencia en el camino hacia una vida saludable.
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En días recientes, he sabido de historias cercanas de muertes de jóvenes relacionadas con la obesidad y problemas cardiacos, suficiente motivo para animarme a escribir este Post.
Mi experiencia comienza en mi primer embarazo a mis 18 años subiendo de 76 a 108 kilos y continúa con mi segundo embarazo a los 30, de 98 a 115 kilos, mido 1.75 mts. Con dolores musculares, de huesos, un embarazo con preclampsia y mi autoestima por los suelos, decidí hacer algo al respecto.
Así inició una lucha contra la obesidad y sin saber por donde empezar, mi esposo me convenció y me inscribí en un gimnasio solo para mujeres y una visita con la nutrióloga en marzo del año pasado. Parecía una meta imposible de alcanzar ya que era demasiado ambiciosa, desaparecer mínimo 35 kilos ¡a cualquiera desanima!, pero mis hijos, esposo y yo misma valían la pena. Aprendí a clasificar la comida como “saludable” y “chatarra”, efectué una depuración en mi alacena y refrigerador, programé los menús basados en estos principios y acudir al gimnasio al menos tres veces por semana. (¡Ha! ¡Para sorpresa! Como buena ama de casa descubrí también que los alimentos saludables son más económicos que la comida “chatarra” así que no vi afectada mi economía)
No niego que ha sido un camino difícil, pero ha sido más fácil adoptar buenos hábitos alimenticios y de ejercicio, ahora siento que soy una mujer especial porque he aprendido que la paciencia y dedicación nos hace llegar lejos. Actualmente peso 95 kilos, he bajado 20 kilos y me quedan aún más, voy despacio, porque sé que las dietas milagros y bajar de peso rápidamente lo único que lograran es el efecto “yo-yo” así que prefiero perder 1.5 kilos a 2 por mes, porque serán de grasa y no de masa magra, me sorprendo al ver que entro en ropa mucho mas pequeña que antes de mi segundo embarazo, mi cuerpo está musculoso y firme. Adiós a los achaques de viejita.
Mis reglas de oro son:
En este viaje el aprendizaje ha sido constante, es así como una amiga me sugirió por medio de Facebook Fácil de digerir. Aquí he reafirmado mis métodos y se que voy por el camino correcto. Llevo casi un año de lucha y por nada del mundo volteo hacia atrás y me dejo vencer, mi familia también ha aprendido a comer mejor, espero unos meses más compartirles que he llegado a mi peso de hace muchos años atrás.
- Any Saenz
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¿Te inspiró esta historia? Lee otras historias de éxito en el Cuadro de honor de Fácil de digerir.
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Thumbs up by Wakalani
A partir de que escribí la primera parte de esta lista, he recibido grandes historias que reafirman que son los pequeños cambios que se hacen de manera constante los que logran impactar profunda y positivamente en nuestra vida. ¡Me siento feliz por tanta motivación!
Esta es la segunda parte de los hábitos que han mejorada mi vida significativamente:
1. Disfrutar el ejercicio
Utilizo la palabra “disfrutar” y no “hacer” porque realmente he hecho algún tipo de ejercicio desde mi infancia pero casi siempre lo veía como una obligación más que como un pasatiempo, lo que me hacía tener periodos intermitentes de actividad.
Pero desde que seleccioné los tipos de ejercicio que me gustan y les he dado el tiempo suficiente para ver los beneficios he empezado a percibir el ejercicio como un placer.
Ahora que disfruto hacer ejercicio he notado que ya no me cuesta trabajo hacerlo, es más, me encanta la hora al día que me regalo para ejercitar mi cuerpo. Es un momento para mí misma, en el que tengo tiempo para pensar. He notado cómo me llena de energía y me ayuda a liberar el estrés. Ha hecho que conozca más mi cuerpo. Me ha enseñado a ser disciplinada, constante y me ha motivado a alcanzar nuevos retos.
2. Leer las etiquetas de los productos
Creo que este hábito fue el parte aguas para adquirir una mayor conciencia nutricional. Desde que aprendí a leer una lista de ingredientes y una tabla nutricional, he aprendido a comprar en base al costo-beneficio y no al precio, la moda o la costumbre.
He conocido nuevos productos de excelente calidad y también me he asombrado ante todos aquellos alimentos que antes acostumbraba comer y que hoy me doy cuenta que no son saludables. He aprendido a preguntar. A tomar el teléfono y llamar al proveedor para aclarar alguna duda o hacer una queja.
3. Ser feliz no importando el lugar o el momento
La vida cotidiana está llena de situaciones que nos pueden amargar el día: el tráfico, la ineficiencia, la poca amabilidad, etc. Pero si vemos a la felicidad como un hábito, entenderemos que ser feliz es una decisión consciente que se toma día con día y no tiene nada que ver con las circunstancias, tiene que ver con uno mismo.
Esto es algo que me enseñó mi papá. Como muchas cosas que enseñan los padres, no fue de manera intencional, sino a través del ejemplo. Mi papá es médico y pasa mucho tiempo en su auto trasladándose de un hospital a otro y luego a su consultorio. El estrés de llegar a tiempo a ver a un paciente combinado con los embotellamientos serían razón suficiente para mantener a cualquier persona en un estrés constante. Pero mi papá, trata de sacar provecho de ese tiempo, que de todas maneras no puede evitar. Cada día entra a su auto con muchos cds (es amante de la música) y aprovecha el tráfico para escuchar música o aprenderse la letra de algunas canciones (también le gusta cantar). En otras ocasiones, utiliza ese tiempo para enterarse de las noticias por radio o leer el periódico. En vez de ir enojado con la gente, con la vida, con los gobernantes, decide sacar lo mejor del momento.
Como cualquier otro hábito, hay días que cuesta más trabajo llevarlo a cabo, pero siendo constantes nos genera muchas satisfacciones.
Decidir ser feliz hace que vea las cosas positivamente, es más hay veces que ni siquiera noto el punto negro. Gracias a que soy feliz, me río mucho más y me quejo mucho menos. He aprendido a ser flexible, tolerante y paciente. Trato constantemente de no juzgar.
En un curso, aprendí la siguiente frase: “El amor es dar lo mejor de mí mismo a cualquier persona en cualquier lugar” y al aplicarla me he dado cuenta de la efectividad de ser amable siempre. Las personas reaccionan diferente. Amabilidad produce amabilidad.
4. Comprometerme con el crecimiento personal
Como en el hábito anterior, tomar la responsabilidad de nuestro propio crecimiento es un trabajo de tiempo completo. Meditación, terapias, cursos, libros, sermones, conferencias, cada quien tendrá su estilo.
Conocerme más a mí misma me ha dado seguridad y confianza. Me ha ayudado a definir mis valores y creencias, a perfilar mi camino, a establecer metas. He comprendido y acepto mi vida y he aprendido a perdonar. Ha impactado en las relaciones que llevo con otras personas. Como le escuché un día a Martha Debayle: “El cambio es inevitable, pero el crecimiento es opcional”.
5. Tomar complementos nutricionales
Estoy convencida que aunque cuidemos nuestra alimentación y en general tratemos de llevar una vida saludable, a nuestro cuerpo le vendría muy bien un refuerzo. La razón es que vivimos en ciudades contaminadas, nos exponemos a los rayos del sol constantemente, vivimos estresados y nuestra comida contiene muchos residuos tóxicos.
Desde que inicié un régimen de complementos nutricionales he sentido un gran fortalecimiento de mi sistema inmunológico. Hace años (sí, años) que no me enfermo, ni siquiera una gripa. Otro cambio que he notado es que tengo más energía, tanto física como mental.
Estoy segura que se debe a un conjunto de factores: comida sana y balanceada, ejercicio, tratar de manejar el estrés, pero también creo que un factor importante es la “ayudadita” que le estamos dando a nuestro sistema.
Me gustaría aclarar que es importante cuidar la calidad de los complementos porque en el mercado hay de todo. Por lo tanto, lo mejor es que sean recomendados por un especialista (ampliaré en otro post).
Hay muchos otros hábitos buenos que sigo y muchos más que quisiera adquirir. Pero estos son algunos de los que he adoptado en el último periodo de cinco años y que han hecho un cambio radical en mi vida.
¿Qué hábitos han impactado positivamente en la tuya?
“Primero creamos nuestros hábitos
y luego nuestros hábitos nos crean a nosotros.”
Read MoreJohn Dryden
Texto original escrito por Ana. Sígueme en Twitter.
Hace unos días, mi esposo y yo cumplimos cinco años juntos. Y eso me puso a reflexionar cómo ha cambiado nuestra vida desde entonces. Muchas cosas han pasado en estos cinco años: nos hemos mudado de ciudades, hemos viajado a diferentes países e iniciamos nuestro propio negocio. Pero quizá el cambio más profundo se ha dado en nuestro estilo de vida. Me doy cuenta que hace apenas cinco años no tenía consciencia real de mi salud o de la responsabilidad que tenemos como consumidores.
De ese tiempo a hoy, he cambiado, adquirido y modificado hábitos y estos son algunos de los que siento que realmente han impactado positivamente mi vida:
1. Dormir temprano
Yo me consideraba una persona nocturna y en general me siento con más energía durante las tardes. Antes me dormía entre 1:00 y 2:00 a.m. todos los días. El problema es que siempre me he tenido que levantar temprano para el trabajo o la escuela, y esto desencadenaba el círculo vicioso en el que me levantaba cansada y de malas, me sentía somnolienta durante todo el día y acababa rendida.
Ahora que me duermo temprano (10:30 – 11:00 p.m.) he sentido un cambio. No me despierto cansada por las mañanas porque duermo las 7 – 8 horas que necesito. Por lo tanto, no me cuesta tanto trabajo levantarme y me siento con mucha más energía durante el día.
2. Levantarme temprano
Lo considero como un nuevo hábito porque, aunque toda mi vida me he despertado entre las 5:00 y 6:00 a.m., ahora elijo hacerlo, a pesar de que podría levantarme mucho más tarde.
Desde que me levanto temprano, siento que me rinde mucho más el día. Me encanta sentir que a las 9:00 a.m. ya desayuné, hice ejercicio, me bañé y estoy en mi escritorio trabajando.
Además, me encanta que esas primeras horas me las dedico a mí. Medito, hago ejercicio, me doy un baño con calma y tomo mi tacita de té verde que tanto disfruto mientras reviso mi blog. Es como empezar la comida por el postre. Me consiento antes de salir a cumplir los compromisos con los demás. Esto me pone de excelente humor y me llena de energía.
Otro punto, es la quietud de las mañanas: no hay ruido de la televisión, ni autos, ni llantos de niños. Las horas de la mañana son pacíficas y relajadas. Qué diferencia empezar el día con calma que con prisas.
Todavía hay días que me cuesta trabajo abrir el ojo a las 5:45 a.m. que suena el despertador, pero ya es un compromiso conmigo misma porque sé que los días que no me levanto temprano tengo menos pila y no me alcanza el tiempo igual.
3. Cocinar
Antes creía que no tenía tiempo para cocinar siendo una profesionista ocupada. Pero hoy me he dado cuenta que no se vale decir “no tengo tiempo”, siempre se puede hacer tiempo para las cosas que realmente son importantes.
El beneficio de cocinar es que tienes el control sobre lo que comes. Ahora escojo la calidad y costo de los ingredientes, la preparación, la cantidad y puedo planear las comidas de acuerdo a un presupuesto, a mis gustos y asegurarme que estoy comiendo sanamente. Y no sólo eso, he ahorrado bastante evitando comer fuera.
Desde hace más de un año mi esposo y yo planeamos y cocinamos las cinco comidas del día. El primer gran cambio fue que mi esposo bajó de peso sin proponérnoslo, solamente con el simple hecho de comer comida casera elaborada con menos grasa, sal, azúcar y harinas.
He aprendido muchas maneras de agilizar el proceso de cocina (porque tampoco es que me sobre el tiempo), a planear con anticipación, aprender dónde y cuánto comprar.
Cocinando he valorado más la comida.
4. Meditar
En Del desquicio al OM había comentado que la meditación ha sido un gran descubrimiento para mí ya que considero el manejo del estrés como mi talón de Aquiles para conseguir el bienestar. Comer sanamente y hacer ejercicio no me cuesta tanto trabajo como dejar de preocuparme, ser perfeccionista y dejarme llevar por la ansiedad.
La meditación me ha ayudado a eliminar el insomnio que sufrí durante muchos años porque ayuda a acallar la mente. La meditación te enseña a simplemente estar. Además, yo atribuyo a la meditación la desaparición de unas terrible migrañas que me aquejaron desde que iba en primaria a causa del estrés.
He conectado más con mi misma, he aprendido a escuchar mejor y a percibir sonidos, olores y sensaciones que pasan desapercibidos en la vida cotidiana. La meditación me ha acercado a la belleza.
5. Llevar control del dinero
Suena increíble pero hasta este año empecé a llevar un control del dinero. Primero, empecé registrando mis gastos. Casi me voy de espaldas. A partir de ahí pude hace un presupuesto y analizar en qué se puede ahorrar. Para nada soy máster de las finanzas personales, pero el primer paso hacia la conciencia está dado.
Empezar a entender sobre dinero, me ha dado la sensación de un mayor control sobre mi vida, poder planear a futuro y vivir con más tranquilidad.
La segunda parte de esta lista en un próximo post.
¿Qué hábitos han modificado positivamente tu vida?
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