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30 antes de 30: EL PLAN

Publicado por en dic 30, 2011 en 30 antes de 30, Motívate, Organízate, Yo | 5 comentarios

Texto original escrito por Ana.  Sígueme en Twitter.

Como les compartí hace unas semanas elaboré una lista de 30 metas que quiero lograr antes de cumplir 30 años, es decir, antes del 8 de diciembre de 2012.

Definirlas fue emocionante y me llenó de entusiasmo, pero para lograrlas, no es suficiente con enlistarlas.  Lo mismo ocurre con los famosos propósitos de año nuevo.   Ya los tienes, hasta imprimiste la lista, pero ahora ¿qué?

Traduce tus propósitos en compromisos

 

Lo que sigue es tener claro por qué quieres lograr eso que te propusiste.  Tomemos como ejemplo el clásico: bajar de peso.  La pregunta es: ¿por qué quieres bajar de peso? Cada quien tiene sus razones: para poder embarazarse, para poder jugar con sus hijos, para evitar o revertir enfermedades, para sentirse bien, saludable, ágil, para sentirse cómodo…Ahí, en esa razón profunda, es donde encuentras tu motivación, la energía que te va a llevar a lograrlo.  Bajar por bajar puede ser una pesadilla, bajar porque tienes claro lo que vas a lograr genera impulso, alegría, ganas…COMPROMISO.

En mi caso, una de mis  metas es tener un huerto orgánico en casa que sea productivo.  ¿Por qué? Porque quiero asegurarme de contar con ingredientes sin agroquímicos para mi cocina, porque quiero ser autosustentable.  Porque quiero experimentar de cerca la maravilla de ver surgir vida.  Porque, en última instancia, quiero que mi familia y yo comamos lo más sanamente posible.

Me encanta la frase de uno de mis maestros que dice:

“El que comprende el beneficio, realiza el esfuerzo y lo transforma en entusiasmo.”  – Alfonso Ruiz Soto

Cuándo me preguntan: ¿cómo le hago para mantenerme motivado? Siempre les respondo con esta frase, porque la motivación es una constancia del entusiasmo y éste solo surge cuando tenemos claro qué es lo que queremos lograr y por qué.   Definitivamente el que realmente quiere hacer algo, encontrará la manera, y el que no, encontrará una excusa.

 

Elabora un plan

Ya que tienes claro qué es lo que quieres lograr y te has planteado una meta para lograrlo, debes dividir esa meta en acciones que te llevarán a lograrla.  THINK BIG, ACT SMALL.   Más vale plantearse pequeñas acciones, pero constantes, que grandes hazañas difíciles de lograr.

Les comparto el sistema que yo uso.  No es el único para gestionar proyectos, pero a mí me funciona.

Primero, elaboré una tabla con mis metas, el plan con los diferentes pasos y acciones, y la fecha de terminación o due date.

Después elaboré una ruta crítica siguiendo el modelo de Gantt, el cual amo porque me funciona perfecto para gestionar tiempos y tener claro prioridades y avances.  En una hoja de Excel elaboré una columna con las metas, y después un calendario del 2012.  Debajo de cada meta, se enlistan las diferentes acciones que se tienen que ir llevando a cabo.  Y se colorea el tiempo destinado a cada una de ellas.   Con el código de colores se ve claramente qué se tiene que hacer primero y qué después, cuánto tiempo restante queda por actividad, y cómo se va avanzando.

 

También pueden realizar un diagrama de Gantt utilizando Microsoft Project, Tom’s Planner para hacerlo online y poder modificarlo desde cualquier lugar, bajando el app Gantt Charts para Ipad o con un simple Excel como yo.

¿Y ustedes, cómo gestionan sus proyectos? ¿Cómo van a asegurarse que este año sí cumplan sus propósitos?

Que tus metas se cumplan depende enteramente de ti.

 

El estilo de vida saludable no es una meta que se logra, es un camino que se recorre.  Es un proceso continuo de descubrimientos y aprendizaje. En este año que comienza te deseo que elijas el camino que te lleve a convertirte en la persona que quieres ser.  Es tu decisión.

 

¡BIENVENIDO 2012!

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Tomando las riendas de la salud. La historia de Any.

Publicado por en feb 28, 2011 en Cuadro de honor, Emociones, Motívate | 8 comentarios

Con mucho gusto les presento la historia de Any Saenz quien generosamente nos comparte su lucha contra la obesidad y su experiencia en el camino hacia una vida saludable.

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En días recientes, he sabido de historias cercanas de muertes de jóvenes relacionadas con la obesidad y problemas cardiacos, suficiente motivo para animarme a escribir este Post.

Mi experiencia comienza en mi primer embarazo a mis 18 años subiendo de 76 a 108 kilos y continúa con mi segundo embarazo a los 30, de 98 a 115 kilos, mido 1.75 mts. Con dolores musculares, de huesos, un embarazo con preclampsia y mi autoestima por los suelos, decidí hacer algo al respecto.

Así inició una lucha contra la obesidad y sin saber por donde empezar, mi esposo me convenció y me inscribí en un gimnasio solo para mujeres y una visita con la nutrióloga en marzo del año pasado. Parecía una meta imposible de alcanzar ya que era demasiado ambiciosa, desaparecer mínimo 35 kilos ¡a cualquiera desanima!, pero mis hijos, esposo y yo misma valían la pena. Aprendí a clasificar la comida como “saludable” y “chatarra”, efectué una depuración en mi alacena y refrigerador, programé los menús basados en estos principios y acudir al gimnasio al menos tres veces por semana. (¡Ha! ¡Para sorpresa! Como buena ama de casa descubrí también que los alimentos saludables son más económicos que la comida “chatarra” así que no vi afectada mi economía)

No niego que ha sido un camino difícil, pero ha sido más fácil adoptar buenos hábitos alimenticios y de ejercicio, ahora siento que soy una mujer especial porque he aprendido que la paciencia y dedicación nos hace llegar lejos. Actualmente peso 95 kilos, he bajado 20 kilos y me quedan aún más, voy despacio, porque sé que las dietas milagros y bajar de peso rápidamente lo único que lograran es el efecto “yo-yo” así que prefiero perder 1.5 kilos a 2 por mes, porque serán de grasa y no de masa magra, me sorprendo al ver que entro en ropa mucho mas pequeña que antes de mi segundo embarazo, mi cuerpo está musculoso y firme. Adiós a los achaques de viejita.

Mis reglas de oro son:

  1. No refrescos gaseosos. (Coca-cola, Pepsi, Fanta, etc.)
  2. No pastelitos, muy poco pan de caja y de dulce.
  3. Nada de dulces ni helados a excepción de un poco de chocolate.
  4. No cocinar con aceite vegetal ni manteca. Es mejor al vapor.
  5. Limitar el consumo de carnes.
  6. Por nada del mundo, comer frituras.
  7. La fruta y verdura tendrá que ser fresca, regularmente las compro en el mercadito recién cosechadas de los huertos locales. (Así evito algunos transgénicos)

En este viaje el aprendizaje ha sido constante, es así como una amiga me sugirió por medio de Facebook Fácil de digerir. Aquí he reafirmado mis métodos y se que voy por el camino correcto. Llevo casi un año de lucha y por nada del mundo volteo hacia atrás y me dejo vencer, mi familia también ha aprendido a comer mejor, espero unos meses más compartirles que he llegado a mi peso de hace muchos años atrás.

- Any Saenz

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¿Lograste cambiar tu vida y ahora vives un estilo de vida saludable? ¿Estás aún en el camino de transformación y quisieras compartir tus logros y aprendizajes? Comparte tu historia y ayuda a otras personas a transformar su vida. Los requisitos aquí: PARTICIPA.

¿Te inspiró esta historia? Lee otras historias de éxito en el Cuadro de honor de Fácil de digerir.

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Hábitos que han mejorado mi vida. Parte II.

Publicado por en may 28, 2010 en Diviértete, Ejercítate, Motívate, Organízate, Relájate, TODO, Yo | 4 comentarios

Texto original escrito por Ana. Sígueme en Twitter.

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A partir de que escribí la primera parte de esta lista, he recibido grandes historias que reafirman que son los pequeños cambios que se hacen de manera constante los que logran impactar profunda y positivamente en nuestra vida. ¡Me siento feliz por tanta motivación!

Esta es la segunda parte de los hábitos que han mejorada mi vida significativamente:

1. Disfrutar el ejercicio

Utilizo la palabra “disfrutar” y no “hacer” porque realmente he hecho algún tipo de ejercicio desde mi infancia pero casi siempre lo veía como una obligación más que como un pasatiempo, lo que me hacía tener periodos intermitentes de actividad.

Pero desde que seleccioné los tipos de ejercicio que me gustan y les he dado el tiempo suficiente para ver los beneficios he empezado a percibir el ejercicio como un placer.

Ahora que disfruto hacer ejercicio he notado que ya no me cuesta trabajo hacerlo, es más, me encanta la hora al día que me regalo para ejercitar mi cuerpo. Es un momento para mí misma, en el que tengo tiempo para pensar. He notado cómo me llena de energía y me ayuda a liberar el estrés. Ha hecho que conozca más mi cuerpo. Me ha enseñado a ser disciplinada, constante y me ha motivado a alcanzar nuevos retos.

2. Leer las etiquetas de los productos

Creo que este hábito fue el parte aguas para adquirir una mayor conciencia nutricional. Desde que aprendí a leer una lista de ingredientes y una tabla nutricional, he aprendido a comprar en base al costo-beneficio y no al precio, la moda o la costumbre.

He conocido nuevos productos de excelente calidad y también me he asombrado ante todos aquellos alimentos que antes acostumbraba comer y que hoy me doy cuenta que no son saludables. He aprendido a preguntar. A tomar el teléfono y llamar al proveedor para aclarar alguna duda o hacer una queja.

3. Ser feliz no importando el lugar o el momento

La vida cotidiana está llena de situaciones que nos pueden amargar el día: el tráfico, la ineficiencia, la poca amabilidad, etc. Pero si vemos a la felicidad como un hábito, entenderemos que ser feliz es una decisión consciente que se toma día con día y no tiene nada que ver con las circunstancias, tiene que ver con uno mismo.

Esto es algo que me enseñó mi papá. Como muchas cosas que enseñan los padres, no fue de manera intencional, sino a través del ejemplo. Mi papá es médico y pasa mucho tiempo en su auto trasladándose de un hospital a otro y luego a su consultorio. El estrés de llegar a tiempo a ver a un paciente combinado con los embotellamientos serían razón suficiente para mantener a cualquier persona en un estrés constante. Pero mi papá, trata de sacar provecho de ese tiempo, que de todas maneras no puede evitar. Cada día entra a su auto con muchos cds (es amante de la música) y aprovecha el tráfico para escuchar música o aprenderse la letra de algunas canciones (también le gusta cantar). En otras ocasiones, utiliza ese tiempo para enterarse de las noticias por radio o leer el periódico. En vez de ir enojado con la gente, con la vida, con los gobernantes, decide sacar lo mejor del momento.

Como cualquier otro hábito, hay días que cuesta más trabajo llevarlo a cabo, pero siendo constantes nos genera muchas satisfacciones.

Decidir ser feliz hace que vea las cosas positivamente, es más hay veces que ni siquiera noto el punto negro. Gracias a que soy feliz, me río mucho más y me quejo mucho menos. He aprendido a ser flexible, tolerante y paciente. Trato constantemente de no juzgar.

En un curso, aprendí la siguiente frase: “El amor es dar lo mejor de mí mismo a cualquier persona en cualquier lugar” y al aplicarla me he dado cuenta de la efectividad de ser amable siempre. Las personas reaccionan diferente. Amabilidad produce amabilidad.

4. Comprometerme con el crecimiento personal

Como en el hábito anterior, tomar la responsabilidad de nuestro propio crecimiento es un trabajo de tiempo completo. Meditación, terapias, cursos, libros, sermones, conferencias, cada quien tendrá su estilo.

Conocerme más a mí misma me ha dado seguridad y confianza. Me ha ayudado a definir mis valores y creencias, a perfilar mi camino, a establecer metas. He comprendido y acepto mi vida y he aprendido a perdonar. Ha impactado en las relaciones que llevo con otras personas. Como le escuché un día a Martha Debayle: “El cambio es inevitable, pero el crecimiento es opcional”.

5. Tomar complementos nutricionales

Estoy convencida que aunque cuidemos nuestra alimentación y en general tratemos de llevar una vida saludable, a nuestro cuerpo le vendría muy bien un refuerzo. La razón es que vivimos en ciudades contaminadas, nos exponemos a los rayos del sol constantemente, vivimos estresados y nuestra comida contiene muchos residuos tóxicos.

Desde que inicié un régimen de complementos nutricionales he sentido un gran fortalecimiento de mi sistema inmunológico. Hace años (sí, años) que no me enfermo, ni siquiera una gripa. Otro cambio que he notado es que tengo más energía, tanto física como mental.

Estoy segura que se debe a un conjunto de factores: comida sana y balanceada, ejercicio, tratar de manejar el estrés, pero también creo que un factor importante es la “ayudadita” que le estamos dando a nuestro sistema.

Me gustaría aclarar que es importante cuidar la calidad de los complementos porque en el mercado hay de todo. Por lo tanto, lo mejor es que sean recomendados por un especialista (ampliaré en otro post).

Hay muchos otros hábitos buenos que sigo y muchos más que quisiera adquirir. Pero estos son algunos de los que he adoptado en el último periodo de cinco años y que han hecho un cambio radical en mi vida.

¿Qué hábitos han impactado positivamente en la tuya?

“Primero creamos nuestros hábitos

y luego nuestros hábitos nos crean a nosotros.”

John Dryden

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Hábitos que han mejorado mi vida. Parte I.

Publicado por en may 19, 2010 en Diviértete, Ejercítate, Motívate, Organízate, Relájate, TODO, Yo | 21 comentarios

Texto original escrito por Ana. Sígueme en Twitter.

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Hace unos días, mi esposo y yo cumplimos cinco años juntos. Y eso me puso a reflexionar cómo ha cambiado nuestra vida desde entonces. Muchas cosas han pasado en estos cinco años: nos hemos mudado de ciudades, hemos viajado a diferentes países e iniciamos nuestro propio negocio. Pero quizá el cambio más profundo se ha dado en nuestro estilo de vida. Me doy cuenta que hace apenas cinco años no tenía consciencia real de mi salud o de la responsabilidad que tenemos como consumidores.

De ese tiempo a hoy, he cambiado, adquirido y modificado hábitos y estos son algunos de los que siento que realmente han impactado positivamente mi vida:

1. Dormir temprano

Yo me consideraba una persona nocturna y en general me siento con más energía durante las tardes. Antes me dormía entre 1:00 y 2:00 a.m. todos los días. El problema es que siempre me he tenido que levantar temprano para el trabajo o la escuela, y esto desencadenaba el círculo vicioso en el que me levantaba cansada y de malas, me sentía somnolienta durante todo el día y acababa rendida.

Ahora que me duermo temprano (10:30 – 11:00 p.m.) he sentido un cambio. No me despierto cansada por las mañanas porque duermo las 7 – 8 horas que necesito. Por lo tanto, no me cuesta tanto trabajo levantarme y me siento con mucha más energía durante el día.

2. Levantarme temprano

Lo considero como un nuevo hábito porque, aunque toda mi vida me he despertado entre las 5:00 y 6:00 a.m., ahora elijo hacerlo, a pesar de que podría levantarme mucho más tarde.

Desde que me levanto temprano, siento que me rinde mucho más el día. Me encanta sentir que a las 9:00 a.m. ya desayuné, hice ejercicio, me bañé y estoy en mi escritorio trabajando.

Además, me encanta que esas primeras horas me las dedico a mí. Medito, hago ejercicio, me doy un baño con calma y tomo mi tacita de té verde que tanto disfruto mientras reviso mi blog. Es como empezar la comida por el postre. Me consiento antes de salir a cumplir los compromisos con los demás. Esto me pone de excelente humor y me llena de energía.

Otro punto, es la quietud de las mañanas: no hay ruido de la televisión, ni autos, ni llantos de niños. Las horas de la mañana son pacíficas y relajadas. Qué diferencia empezar el día con calma que con prisas.

Todavía hay días que me cuesta trabajo abrir el ojo a las 5:45 a.m. que suena el despertador, pero ya es un compromiso conmigo misma porque sé que los días que no me levanto temprano tengo menos pila y no me alcanza el tiempo igual.

3. Cocinar

Antes creía que no tenía tiempo para cocinar siendo una profesionista ocupada. Pero hoy me he dado cuenta que no se vale decir “no tengo tiempo”, siempre se puede hacer tiempo para las cosas que realmente son importantes.

El beneficio de cocinar es que tienes el control sobre lo que comes. Ahora escojo la calidad y costo de los ingredientes, la preparación, la cantidad y puedo planear las comidas de acuerdo a un presupuesto, a mis gustos y asegurarme que estoy comiendo sanamente. Y no sólo eso, he ahorrado bastante evitando comer fuera.

Desde hace más de un año mi esposo y yo planeamos y cocinamos las cinco comidas del día. El primer gran cambio fue que mi esposo bajó de peso sin proponérnoslo, solamente con el simple hecho de comer comida casera elaborada con menos grasa, sal, azúcar y harinas.

He aprendido muchas maneras de agilizar el proceso de cocina (porque tampoco es que me sobre el tiempo), a planear con anticipación, aprender dónde y cuánto comprar.

Cocinando he valorado más la comida.

4. Meditar

En Del desquicio al OM había comentado que la meditación ha sido un gran descubrimiento para mí ya que considero el manejo del estrés como mi talón de Aquiles para conseguir el bienestar. Comer sanamente y hacer ejercicio no me cuesta tanto trabajo como dejar de preocuparme, ser perfeccionista y dejarme llevar por la ansiedad.

La meditación me ha ayudado a eliminar el insomnio que sufrí durante muchos años porque ayuda a acallar la mente. La meditación te enseña a simplemente estar. Además, yo atribuyo a la meditación la desaparición de unas terrible migrañas que me aquejaron desde que iba en primaria a causa del estrés.

He conectado más con mi misma, he aprendido a escuchar mejor y a percibir sonidos, olores y sensaciones que pasan desapercibidos en la vida cotidiana. La meditación me ha acercado a la belleza.

5. Llevar control del dinero

Suena increíble pero hasta este año empecé a llevar un control del dinero. Primero, empecé registrando mis gastos. Casi me voy de espaldas. A partir de ahí pude hace un presupuesto y analizar en qué se puede ahorrar. Para nada soy máster de las finanzas personales, pero el primer paso hacia la conciencia está dado.

Empezar a entender sobre dinero, me ha dado la sensación de un mayor control sobre mi vida, poder planear a futuro y vivir con más tranquilidad.

La segunda parte de esta lista en un próximo post.

¿Qué hábitos han modificado positivamente tu vida?

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Nunca es tarde

Publicado por en mar 22, 2010 en Motívate, Relájate, TODO, Yo | 4 comentarios

Texto original escrito por Ana. Sígueme en Twitter.

Este post está inspirado en mi cuñada Tere, quien a sus 52 años decidió concluir la preparatoria y la semana pasada recibió la noticia de que había aprobado el examen con nota sobresaliente.

Esta anécdota familiar me hizo reflexionar sobre ¿qué tan determinante es aquello que creemos determinante? A lo largo de nuestra vida se nos hace creer que hay ciertas decisiones y hábitos que son prácticamente inmutables. Es decir, que una vez que se toman o adoptan “ni modo”, ya no hay manera de cambiar ni de retomar aquello que se dejó.

Existen varios ejemplos de estas decisiones “determinantes”: la elección de carrera, el matrimonio o ciertos hábitos y actitudes. También hay situaciones que se relación con cierta edad o etapa de la vida y que supuestamente no se pueden realizar en otro momento. Este es el caso de mi cuñada, en el que parecía que como no hizo la prepa entre los 15-18 años y no continuó con una carrera había perdido su oportunidad. Tere probó que eso no es verdad.

En el caso de elección de carrera pasa lo mismo. ¿Cómo es posible que una decisión que se toma con tan corta experiencia en la vida y con prácticamente nula idea del mundo laboral determine el curso profesional de los próximos mínimo 40 años de una persona? Pero en muchos círculos sociales parece pecado cambiar de profesión. Hace unos años conocí a un hombre que era un eminente médico en su ciudad, pero a sus 40 años decidió cambiar su vida y dedicarse a la pintura. Hoy en día es uno de los más connotados artistas de dicha ciudad y de los hombres más cultos que he conocido ya que no solamente es un experto médico, sino también un experto en historia del arte, técnicas pictóricas, música, literatura, vinos. Comenta que lo más difícil no fue asumir su decisión, jamás se arrepiente de haberlo hecho, sino los cuestionamientos y la abierta desaprobación de familiares y colegas.

En cuanto a hábitos y actitudes es común escuchar: “Siempre he sido así”, “Eso es cosa de jóvenes, ya a mi edad voy a hacer el ridículo”, “Soy gordita desde niña, no tengo remedio”, “Dejé el ejercicio hace muchos años, a mi edad va a ser difícil retomarlo” o “Siempre he comido mal y ya tengo 50 años, ¿de qué me sirve cambiar a estas alturas?”.

Todas esas frases no son más que pretextos para no vivir nuestra vida al máximo, son el miedo a enfrentarnos a nosotros mismos y a cambiar. Estoy convencida de que todo cambio es posible, T-O-D-O, siempre y cuando exista una motivación profunda y real en nosotros mismos, seguida por un compromiso hacia las acciones.

Si existen personas que se recuperan de abusos, adicciones o tragedias familiares, ¿por qué nosotros nos llenamos la cabeza de pretextos y prejuicios?

Nunca es tarde para hacer lo que siempre hemos querido, para convertirnos en la persona que queremos ser, para cambiar nuestra vida, para retomar aquello que alguna vez dejamos, para cumplir un sueño. No hay decisiones que sean tan determinantes como para no poder cambiar.

Pregúntate: ¿Qué es algo que siempre he querido hacer? ¿Qué aspectos de mi persona me gustaría cambiar? Ahora ¡HÁZLO!

Don’t ask yourself what the world needs;
ask yourself what makes you come alive.
And then go and do that.
Because what the world needs is people who have come alive.
-Harold Whitman

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